21 años de un código que cambió Internet pero que pocos aman

Entre 1995 y 1997, la industria de la gestión de contenidos en Internet pasó de ser casi un desarrollo artesanal y manual en la creación, edición y depuración de código HTML a tener aplicaciones y soluciones construidas a medida para cada proyecto, en la que prácticamente cada creador fuera capaz de gestionar su propio contenido, sin necesidad de saber programación.

Es decir, era como tener un procesador de textos avanzado pero en formato página web, democratizando el negocio de publicar contenido en la red. Esto permitió a la gente subir fotos, escribir historias y hacer páginas web mucho más interesantes.

Y eso fue gracias a la creación del CMS.

Cuando las webs eran bloc de notas


Tal vez no lo recuerdes y puede que ni lo sepas, pero las primeras páginas web que se crearon se “escribían” en el Bloc de notas, lo que permitía escribir el código de forma plana y sin que se colara ningún formato ni estilo. Una vez terminada, se subía este documento al servidor a través de FTP.

Pero 1996 estaba llamado a cambiar el curso de la historia. Ese año nacía el software de edición de contenidos en páginas web, conocido como sistema de gestión de contenidos o CMS (por sus siglas en inglés, Content Management System).

Fue hace 21 años cuando todas las ideas que había alrededor de este mercado empezaron a aglutinarse en un nicho de software propio.

A medida que más sitios web comenzaron a tener contenido dinámico, se hizo necesario desarrollar software que pudiera generar páginas HTML sobre la marcha y modificar los archivos estáticos basados en el contenido que alguien (típicamente un periodista) había entrado en un backend o que había sido añadido por un usuario (en un foro de discusión).

¿En qué lenguaje me hablas?


Fue entonces cuando empezaron a aparecer los primeros lenguajes diseñados para el desarrollo Web. Los desarrolladores usaron PHP, Perl y lenguajes de programación similares para crear sitios web.

Uno de los frameworks más populares en aquellos días eran PHP-Nuke, que estaba estrechamente acoplado con el lenguaje de programación PHP.

En general, en ese momento, tenías que ser un ingeniero para incluso pensar en la creación de un sitio web. Si querías tener un sitio web, tenías que pagar a alguien un montón de dinero para que lo configurara a tu gusto.

Por aquel entonces los profesionales de la informática hablaban más de Administración de Contenido Web. Incluso gigantes de la industria, como Microsoft, desarrollaban productos específicos para esta tarea de administrar el contenido que se incorporaba en las páginas web de la época (Microsoft Visual SourceSafe era la propuesta de la compañía).

Esta solución convivía en el mercado con las de otros jugadores, como Interwoven y Vignette, ambos fundados en 1995, pero que ya estaban detrás de páginas web de cierto renombre, como CNET y Match.com.

Otros nombres de aquella época eran Filenet y herramientas similares, que evolucionaron de la gestión del contenido web para pasar a formar el mercado de Enterprise Content Management (ECM), que se convirtió en un foco de atención para industrias de todos los tamaños a medida que se iba acabando el siglo XX.

Hay que darle vida y ritmo a la web


Adobe Experience Manager (AEM) fue otra de las soluciones que nació también en 1996. La diferencia de ésta con respecto a otras es que no solo sigue en el mercado, sino que cuenta con el respaldo de analistas como Gartner.

Drupal, uno de los creadores de código libre más famosos en la actualidad, aún tardaría años en llegar y otras opciones actuales como Tridion o Sitecore, no aterrizarían hasta el propio siglo XXI.

Posteriormente, el término Web 2.0 comenzó a ganar popularidad a medida que nuestras relaciones con los sitios web evolucionaron. La web se estaba moviendo de una colección de motores estáticos, similares a una enciclopedia gigantesca, a un entorno dinámico donde la gente interactuaba directamente en los sitios web.

Una vez que Mambo, Joomla, Drupal y sistemas similares entraron en el mercado, la creación de sitios web se aceleró rápidamente. Instalar CMS en su servidor, seleccionar la plantilla y tener un sitio era algo que se podía hacer prácticamente en una hora.

Sin embargo, esas plantillas eran generalmente feas y limitadas. Había que invertir en toneladas de personalización si se quería realmente crear algo agradable.

Lo que arregló WordPress y lo que no


En 2003, otro CMS, llamado WordPress, entró en juego, y con su arquitectura de complementos, rápidamente se ganó los corazones de la comunidad de desarrollo.

WordPress era muy básico en la funcionalidad, al igual que la mayoría de los CMS en uso en ese momento, pero donde WordPress realmente sobresalió fue a la hora de habilitar personalizaciones ilimitadas y extensiones a los desarrolladores de terceros.

Pero aún así, todavía estábamos hablando de usuarios muy expertos en tecnología utilizando esas herramientas. Ya no se necesita ser un ingeniero hardcore para crear un sitio web, pero todavía había que invertir algo para hacerlo por su cuenta. WordPress fue utilizado típicamente por los diseñadores de Web que aprendieron a codificar o por desarrolladores autodidactas.

Muchos pescadores en el mismo río


Quizá cuando nos damos cuenta de lo que ha cambiado Internet desde la llegada de los CMS es cuando recordamos que hace veinte años era impensable que pudiéramos crear páginas web usando páginas web. Ahora, basta con iniciar sesión en un navegador web para poder crear otra, sin necesidad de instalar ningún software en el ordenador.

Sin embargo, lo cierto es que la oferta es, quizá, demasiado amplia. Hay directorios con descripciones de más de 350 CMS propietarios, CMS de código abierto y servicios de CMS alojados en proveedores de servicios de aplicaciones.

Por eso, incluso los expertos en este código consideran que debe haber una limpia y que no hay tanto mercado para tantos jugadores.

Por qué el CMS sigue siendo necesario


Pese a todo, el CMS sigue siendo una aplicación necesaria para las empresas. No es solo que permite hacer la administración de contenido (permite guardar el contenido en un estado de borrador, administrarlo a través de carpetas o taxonomía, actualizarlo fácilmente, mejorar la navegación del sitio, restringir el acceso y los permisos de los usuarios, publicar automáticamente, modificar el estilo mediante un editor WYSIWYG…) sino integrarlo con otras herramientas, tanto de redes sociales como de marketing.

Además, son los propios CMS los que permiten que no haya que preocuparse por tener una versión de la web para dispositivos móviles y otra para pantallas de ordenador, ya que base con codificar una vez para que todo el contenido se ajuste ya a cualquier tipo de pantalla.

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