Aprende a montar una tarjeta gráfica en tu ordenador y que no dé ningún problema

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La tarjeta gráfica es uno de los componentes que más se menciona cuando se habla de un ordenador. No en vano, es uno de los más importantes. Sus tamaños han cambiado a lo largo de los años y también sus interfaces de conexión.

Para poder disfrutar del mejor rendimiento en aplicaciones 3D, juegos de última generación o aplicaciones multimedia es importante contar con una tarjeta a la altura, así que vamos a echar un vistazo dentro de un ordenador de sobremesa para saber cómo conectarlas y hacerlas funcionar correctamente.

PCI Express, el actual estándar de conexión

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Los años han pasado en el mundo de la informática y con ellos se han ido sucediendo varios buses de interfaz preparados para hacer funcionar a pleno rendimiento a las tarjetas gráficas de cualquier ordenador.

Las primeras tarjetas gráficas, de pocos MB de capacidad en su memoria propia, funcionaban conectándose a la interfaz PCI. La necesidad de funcionar a altas velocidades, superiores a los 133 MB/s del PCI, y eludir cuellos de botella, pronto provocó que este conector fuese ineficaz para este tipo de componentes.

AGP

Llegó el puerto AGP (denominado puerto porque sólo servía para conectar tarjetas gráficas). El puerto AGP era capaz de alcanzar velocidades de transferencia de 2.133 MB/s. El reinado le duró unos años, hasta la llegada del año 2004, aproximadamente, que es cuando apareció el bus PCI Express.

Este bus, que sirve para conectar todo tipo de componentes y periféricos, cuenta con una configuración especial de 16 carriles específica para conectar tarjetas gráficas, cuyas velocidades de transferencia de datos pueden alcanzar la friolera de 31.508 GB/s.

¿Qué necesito para conectar una nueva tarjeta gráfica?

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La elección de una tarjeta gráfica es una decisión muy personal. Encontramos varias marcas que comercian estos componentes en el mercado, cada una atendiendo a gamas y capacidades concretas, a pesar de ello, en lo básico son todas idénticas: conexiones y forma de funcionamiento.

En primer lugar, como es lógico, antes de instalar una nueva tarjeta gráfica en nuestro equipo debemos asegurarnos de que los componentes son compatibles. Tanto la placa base como la tarjeta gráfica deben soportar los mismos estándares. Actualmente, las tarjetas gráficas más vendidas suelen fabricarse para funcionar bajo la versión PCI Express 3.0 o 2.0.

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Otro punto importante a tener en cuenta es la alimentación. Hace años una tarjeta gráfica no necesitaba más que la conexión mediante el bus o puerto que usase en la placa base para funcionar, ahora no es así: las nuevas tarjetas gráficas, con potencias abultadas, necesitan conectores de alimentación dedicados. Por ello es importante contar con una fuente de alimentación que sea capaz de proporcionar energía suficiente al conjunto de componentes del equipo, sobre todo a la tarjeta gráfica.

Para finalizar, debemos contar con herramientas para acceder al interior de la torre, como destornilladores, y la precaución de no tocar los componentes sin antes descargar la electricidad estática de nuestro cuerpo o sin el cuidado necesario para dañar algún componente con las herramientas.

Destornillar y conectar

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Después de comprobar que todo está preparado y es compatible, tan solo tendremos que acceder al bus PCI Express desatornillando la tapa y las ranuras de expansión traseras de la torre para permitir la inserción de la tarjeta gráfica.

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Si la tarjeta es de gama baja o media, tan solo necesitaremos abrir una ranura de expansión, estos huecos se sujetan con tornillos o “topes” de plástico que se retiran fácilmente desde el interior, pero si la tarjeta es de alta gama, será necesario ocupar dos huecos para poder dar cabida a los múltiples conectores que incluye y el espacio necesario para los ventiladores incorporados.

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Tras liberar el hueco necesario, insertaremos nuestra tarjeta gráfica en el primer bus PCI Express libre de tamaño x16 (el más largo de todos). Sabremos que está colocada gracias a un “clic” del cierre de plástico que oiremos al insertarla. Si es necesario retirarla, tendremos que sujetar con el dedo el cierre de plástico del propio bus PCI Express.

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Una vez conectada la tarjeta al bus PCI Express, y colocados los tornillos nuevamente donde antes estaban las tapas de las ranuras de expansión, ahora nos centraremos en insertar correctamente el conector de alimentación.

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Las tarjetas gráficas muy actuales, o al menos las de alta potencia, hacen uso de un conector especial de 8 pines. Este conector sólo tiene una dirección de conexión, por lo que es imposible (y peligroso) conectarlo erróneamente. En modelos antiguos o de potencia baja tan solo tendremos que conectar un conector de 6 pines. Si nuestra fuente de alimentación no cuenta con conectores de este tipo, será fácil encontrar en tiendas un adaptador para convertir cualquier conector de alimentación LP4 de nuestra fuente a un conector de 6 u 8 pines compatible con nuestra tarjeta.

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Las tarjetas gráficas cuentan con conectores especiales que permiten interconectar varias tarjetas con una misma GPU para crear configuraciones avanzadas de alto rendimiento gráfico en un ordenador. Estos conectores suelen ser propietarios de cada marca y, al usarse, pueden aumentar el rendimiento gráfico hasta dos veces y hasta tres veces (si se usan tres tarjetas).

El software, la importancia de mantenerlo actualizado

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No todo acaba con una correcta instalación física de la tarjeta gráfica. Es muy importante instalar correctamente los drivers del fabricante del chip gráfico (normalmente Nvidia o AMD) y mantenerlos actualizados.

Esto provoca que todas las nuevas mejoras que el fabricante introduzca en sus drivers nos ofrezcan experiencias de rendimiento mejoradas, y también soluciona posibles bugs o mejora la compatibilidad con nuevos juegos.

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