La Barcelona robótica que es difícil de imaginar: así mejorará nuestra vida

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Los hay entrañables, como C3PO o Wall-e, y carismáticos, como Roy, el replicante protagonista de Blade Runner, o el niño David de Inteligencia Artificial. También los hay rebeldes y peligrosos, como los varios Terminator, o superinteligentes como HAL 9000 en 2001: Odisea en el Espacio. El cine y la literatura llevan demasiados años soñando con robots, ¿es ya el momento de que abandonen nuestras fantasías e integren nuestra vida?

Algunos expertos señalan que en tres o cuatro años se vivirá una auténtica explosión de la robótica. Otros piensan que, si no existiesen los actuales límites legales y los —necesarios— debates éticos, ya estarían caminando entre nosotros. Como ya ha sucedido con otros grandes avances tecnológicos, parece que la irrupción de la robótica en nuestras vidas será inevitable.

A nadie le extraña ya ver un pequeño robot que aspira sin descanso. Y las noticias de los vehículos autónomos llegan cada vez con más frecuencia. De hecho, en Pittsburg, Estados Unidos, si solicitas un servicio de Uber puede que te toque un coche sin conductor. Pero, vámonos más cerca, a Barcelona. Aquí ya están en marcha una serie de proyectos que aspiran a cambiar la ciudad para siempre.

El trabajo sucio

“Los robots tomarán cualquier tipo de forma, solo dependerá del uso que se les vaya a dar”, señala Jordi Albó, ingeniero y profesor asociado de la Universitat Ramon Llull, y uno de los nombres a seguir en investigación en robótica social en España. Así que, vayámonos olvidándonos de cientos de C3POs barriendo nuestras calles.

Sin embargo, los 1.800 kilómetros de alcantarillado de Barcelona sí serán, dentro de poco, territorio robot. El proyecto ARSI, bajo el programa ECHORD ++ de la Unión Europea, desarrolla un equipo de drones autónomos que inspeccionará la red de drenaje urbano y alcantarillado del subsuelo.

Prototipo del proyecto ARSI en el subsuelo de Barcelona - Eurecat

Prototipo del proyecto ARSI en el subsuelo de Barcelona – Eurecat

El proyecto, que estará concluido en 2018, busca optimizar las tareas de mantenimiento y reducir el consumo de energía en la gestión de la red de alcantarillado, uno de los grandes desafíos de las crecientes poblaciones urbanas. Los robots podrán, por ejemplo, determinar la cantidad de sedimentos en el interior de las galerías o la obstrucción de las canalizaciones mediante la utilización de sensores.

Sin salirnos del subsuelo, el proyecto EFFIDRAIN, en el que participa el Institut de Robótica en Informática Industrial de la Universitat Politècnica de Catalunya, busca crear una especie de supercerebro que gestione la red de aguas. Mediante la recogida masiva de datos, se da forma a un sistema de gestión en tiempo real que permita identificar situaciones de riesgo (como lluvias torrenciales) y así prever problemas en el alcantarillado e inundaciones.

La salud y la seguridad

Aunque el debate está abierto, buena parte de los expertos en robótica coinciden en que los robots deben servir a los seres vivos y nunca sustituirlos. Al más puro estilo Robocop, pero mucho menos sofisticados, varios proyectos buscan convertir robots en asistentes del ser humano para tareas complicadas o peligrosas.

Dispositivo de Aquiles Robotics - Aquiles Robotics

Dispositivo de Aquiles Robotics – Aquiles Robotics

La compañía barcelonesa Aquiles Robotics ha desarrollado dos robots que desempeñan tareas peligrosas en situaciones de emergencia nuclear, radiológica, biológica y química. Parecidos al Mars Rover, son robots modulares y robustos, equipados con multitud de accesorios como brazos, pinzas o cámaras que les permiten hacer frente a situaciones complicadas.

La empresa trabaja también en proyectos de dispositivos biónicos para uso médico, pero, en este campo los focos de atención son para la Fundació Puigvert y el Hospital Clínic de Barcelona, impulsores del robot Da Vinci.

Introducido por la fundación en 2005, el Da Vinci ha ido ganando peso como sistema de cirugía robótica, primero en intervenciones menores, pero, en el último año, desarrollando cirugías más serias como trasplantes de riñón.

A grandes rasgos, consiste en un robot situado al lado de la mesa de operaciones del que salen dos brazos que reproducen, con precisión, las indicaciones del cirujano, un tercer brazo con una cámara endoscópica y un cuarto que sustituye al asistente de la operación. El personal médico se sienta ante una consola operatoria y unos mandos ergonómicos, mediante los cuales controla los movimientos del robot. Los movimientos del mando son muy similares a los de la mano y eliminan posibles temblores.

La cara más amable

Porque no todo iban a ser drones del subsuelo y fríos brazos mecánicos, también hay espacio en el futuro cercano para robots con formas humanas o animales. Robots que, casi al estilo Hollywood, sean capaces de mostrar emociones y aprender de los seres vivos.

“Nosotros trabajamos en el área de la interacción entre humanos y robots, en diseñar robots para que la gente los acepte”. Así resume Jordi Albó el trabajo que le ha llevado a él y a su equipo al estrellato (robótico): seres mecánicos como terapia y como instrumento educativo. Con los niños como su gran público.

Todo empezó hace algunos años en el Hospital Sant Joan de Deu, en Esplugues, donde pequeños dinosaurios robóticos tomaron la planta infantil de oncología. El objetivo, que los pequeños se abstrajesen de la difícil situación que atravesaban.

Ahora, el equipo de Albó, que trabaja también con terapias similares con niños autistas, ha sacado sus robots de los hospitales y los ha llevado a las escuelas de Monsterrat y La Salle Bonanova. “Por norma general, los niños reaccionan muy positivamente. Un estudio reciente ha demostrado que los niños tienen empatía natural con los objetos tecnológicos y robots. El 64% quería trabajar y jugar con uno”, señala Albó.

Aquí es donde, al final, aparecen los robots con los que el mundo lleva décadas soñando. Los robots de aspecto humano, o humanoides, son la especialidad de PAL Robotics. Reem y Reem-C son dos robots funcionales con un look muy de Pixar que están enfocados a la investigación y a servir de asistencia en conferencias, museos o ferias.

Esta compañía también cuenta con StockBot, un robot diseñado para trabajar sin descanso en tiendas o almacenes, y tres proyectos más en camino: Tiago, Talos y PMB-2. Robots de aspecto humano que, como aseguran desde PAL Robotics, buscan mejorar la calidad de vida de las personas.

Prototipo del robot Talos - PAL Robotics

Prototipo del robot Talos – PAL Robotics

Un HAL 9000 para Barcelona

Manos, brazos, unos ojos expresivos… todo suma para parecer humano, pero la gran diferencia sigue estando en el cerebro. El desafío: sistemas de inteligencia artificial que lleguen a superar en capacidades el centro nervioso del ser humano. Que sean capaces de aprender y generar sistemas todavía más inteligentes.

Aunque no sea estrictamente robótica, Barcelona trabaja también para tener su propio HAL 9000, el robot superinteligente que manejaba la nave de 2001: Odisea en el Espacio. Pero, 15 años después del futuro que predijo Kubrick, la ciudad aún está lejos de conseguirlo mientras se mueve en el ambiguo ámbito de la Smart City.

Con la gestión del tráfico como uno de los grandes desafíos del área metropolitana, Barcelona está desarrollando un sistema inteligente que, basado en datos, contribuya a un transporte urbano más eficiente.

Por ejemplo, trabaja en una red de semáforos que, en función del tráfico, sean capaces de “decidir” si alargar o no la luz verde para agilizar el paso de los autobuses. También existe un proyecto de paradas de taxis smart e interconectadas que eviten la circulación innecesaria en busca de pasajeros.

Como si de un gran hermano se tratase, la ciudad desarrolla además el City OS, una especie de sistema operativo que estará por encima de los sistemas inteligentes más localizados. El proyecto, que lleva ya un año en fase de desarrollo, recogerá y tratará datos sobre el funcionamiento urbano de manera rápida y eficiente, y estará dotado de herramientas para analizar y relacionar acontecimientos de manera que se pueda prever y anticipar cualquier problema que surja en la ciudad.

Con las líneas marcadas ya sobre un futuro que se antoja lleno de robots —aunque diferente de lo que la ficción había imaginado— una cita de Cynthia Breazal, directora del Personal Robots Group en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), invita a la reflexión. Sobre todo a la de los más escépticos.

“Si examinas el campo de la robótica hoy en día, puedes decir que los robots han llegado a lo más profundo de los océanos, que han llegado a Marte. Han estado en todos estos sitios, pero solo ahora empiezan a entrar a nuestros hogares. Tu sala de estar será la última frontera de los robots”.