¿Qué pueden enseñar los robots a los niños en los colegios?

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La letra con sangre entra. Según el Instituto Cervantes, aunque a veces esta afirmación se asocia con castigo, su origen está en poner de manifiesto que se necesita trabajo y estudio para aprender algo o para avanzar en algo.

Pero también es cierto que nuestros primeros aprendizajes son a través del juego. Por eso, son muchos y variados los esfuerzos por hacer de la educación un sistema distinto al que hemos conocido hasta ahora.

Robots en primera persona

Ya hemos contado en este mismo espacio los intentos que se están desarrollando en diferentes ámbitos para que los robots sean parte protagonista de este cambio en el modelo educativo. Pero, ¿es factible? ¿Son reales esas esperanzas? Y, sobre todo, ¿los resultados son satisfactorios?

VIARÓ Global School, de Barcelona, puso en marcha hace unos seis años un interesante proyecto para introducir la robótica en sus clases.

Christian Pamies, Jefe del departamento de Robótica del colegio, explica que, aunque la experiencia es corta, el aprendizaje ha sido en una doble vertiente. “Para el alumno es una nueva forma de incorporar conocimiento técnico a través de la prueba y error con un material que le permite crear objetos tecnológicos en un tiempo relativamente corto con sus propias manos y programarlo. Para el profesor supone adquirir un rol diferente en el binomio enseñanza-aprendizaje; la dinámica de las clases se centra en el grupo que aprende por sí mismo y se apoya en indicaciones puntuales del profesor”.

Objetivo: la formación

Los materiales y los métodos pueden variar, pero el objetivo final sigue perenne: la formación y la educación del alumnado.

En este caso, el principal objetivo de esta iniciativa es la formación del carácter del alumno. Tal y como nos explica Christian Pamies, esta iniciativa ayuda al colegio a alcanzar este objetivo “ya que los alumnos aprenden a trabajar en equipo repartiéndose roles de trabajo para llegar a un objetivo concreto durante el proceso del cual debaten, escuchan, mejoran la empatía y la resiliencia, aprenden a gestionar el tiempo, piensan computacionalmente…”.

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Pero, además, el trabajar con la robótica añade una nueva dimensión en este proceso de formación del alumnado, ya que se les ofrece “un recurso material que tiene un gran paralelismo con el mundo tecnológico real que nos rodea, lo cual es clave para ayudarles a entender mejor como funciona”, constata el Jefe del departamento de Robótica de VIARÓ Global School.

¿Aprendizaje tecnológico o de equipo?

Cabe destacar que ninguna de las dos vertientes tiene prioridad sobre la otra y que, por tanto, no se prima más un tipo de aprendizaje (por ejemplo, el relacionado con el tecnológico) sobre el otro (trabajo en equipo). El reto es equilibrar el aprendizaje tecnológico con el del trabajo en equipo.

“El primero objetivo es que deben aprender tecnología, ya sea mediante este recurso u otro. El segundo es fruto del planteamiento de la asignatura”, incide Christian Pamies.

Según sus explicaciones, los diferentes roles son muy importantes y, por ello, van cambiando una vez por trimestre. Estos roles se centran en la programación (pensamiento computacional y competencia digital), la construcción del objeto (imaginación, creatividad, dimensión espacial y abstracta del pensamiento, conceptos estructurales y mecánica) y el liderazgo del grupo (competencia lingüística, gestión del tiempo, resolución de conflictos) “y se concretan en el programador, el constructor y el portavoz”.

La razón en la que se basa este planteamiento es evidente: “En el mundo real también deberán adquirir un rol o varios, trabajar con grupos de personas y llevar adelante iniciativas propias“.

¿Cómo aplicar este método en los colegios?

Una cosa es la teoría y otro la práctica. Sin embargo, una vez comprobado que estos nuevos sistemas educativos cosechan el éxito, puede resultar más tentador intentar aplicarlos y ponerlos en marcha. ¿Qué consejos se pueden dar a otros colegios que quieran tomar iniciativas parecidas?

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“Podría enumerar algunos que creo que son muy importantes”, responde el Jefe del departamento de Robótica de VIARÓ Global School. En primer lugar, la necesidad de contar con un profesorado con ganas de llevar la iniciativa hacia adelante. “El proyecto requiere formación y preparación“, subraya este experto, quien también recomienda disponer de un espacio exclusivo para la asignatura y gestionar muy bien el material y el tiempo.

En este punto, cabe explicar que el material que Viaró utiliza es de la marca Lego. “La razón principal es la relativa sencillez y rapidez con la que alumnos de secundaria pueden construir sus propios robots y programarlos (el tiempo siempre es un recurso escaso en educación)”.

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Además, y de forma paralela, se trabaja con el proyecto de la First Lego League (FLL), independiente a la asignatura, donde el material requerido es Lego. España es el mayor país de Europa en número de equipos participantes en esta iniciativa, organizada por la Fundación Scientia desde 2006. El Colegio Viaró ganó el premio nacional en la temporada 2012/2013 con un equipo formado por 7 alumnos de 1º Bachillerato, lo cual les permitió representar a España en la final mundial; un puesto por el que compiten 22.000 centros. Allí recibieron el premio de los jueces gracias a su proyecto.

En cierto sentido, desde Viaró recomiendan a otras instituciones educativas dar el paso para introducir estos nuevos métodos. “Creo que todos los colegios deberían poder tener acceso a estos recursos o parecidos para que dentro de la experiencia educativa del centro puedan darse oportunidades de trabajar con estas metodologías”, declara Christian Pamies.

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Retos, dificultades y beneficios

Es evidente que poner en marcha un cambio de estas características supone, en cierto modo, una ruptura con lo que se venía trabajando hasta la fecha. Un camino en el que se encontrarán algunas dificultades que deben plantearse como retos a superar y que, a la larga, conllevarán ciertas mejoras.

Sin embargo, “tradición e innovación no son palabras opuestas, se complementan“, sentencian desde el colegio Viaró. Su Jefe de departamento de Robótica considera que este sistema “debe ayudarnos a seguir educando nuestros alumnos para que sean personas libres, autónomas, con un carácter firme. Hemos de seguir exigiéndoles” y con un reto específico en esta materia: “hacer una buena programación de la asignatura”.

Christian Pamies alude a algunas de las dificultades materiales que se pueden presentar a la hora de poner en marcha un proyecto de estas características, como la posibilidad de que algunas piezas pequeñas se pierdan, una batería no encienda, un chip que no arranque o un motor sin la potencia suficiente… Para hacer frente a estas situaciones “hace falta tener material suficiente y poder gestionar fácilmente con el proveedor“.

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Al final no es optar por una vía u otra, sino complementar los mejores procesos, como afirma Pamies: “En mi opinión, y después de dos cursos de experiencia (que es poca) un conocimiento que crece desde la vivencia y hace capaz al alumnado de contemplar aquello que ha construido es mucho más motivador. Pero no debemos olvidar la necesidad del estudio y del conocimiento que el profesorado debe transmitir por otras vías que son igualmente importantes”.

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