¿Cómo analiza la policía tu ADN?

adn-policia

¿Cuántos casos se han resuelto gracias al ADN? ¿Cuántas historias conocemos de condenados, incluso con la pena de muerte, que resultaron ser inocentes y que hasta la popularización de las pruebas genéticas vivieron un auténtico calvario?

Un descubrimiento del siglo XX

El bioquímico alemán Frederich Miescher en 1869 sentó las bases para descubrir el ADN. Algo que realizaron en 1953 James Watson, Francis Crick, Rosalind Franklin y Maurice Wilkins, quienes descubrieron su estructura, la doble hélice, y con ella su importancia.

dna-163466_1280

Watson, Crick y Wilkins fueron premiados en 1962 con el Premio Nobel en Medicina por el descubrimiento de la estructura molecular de los ácidos nucléicos y su significado porque encontraron la molécula que era capaz de transmitir la información de un ser vivo a su descendencia.

Pero… ¿qué es el ADN y por qué es útil para la policía?


El ADN es el ácido desoxirribonucleico responsable de contener toda la información genética de un individuo o un ser vivo, información que es única e irrepetible. El ADN se encuentra presente en todas las células de nuestro cuerpo (con alguna excepción, como los glóbulos rojos) y, para la policía, resulta fundamental como prueba definitiva a la hora de determinar si un sospechoso es o no culpable de haber cometido un delito.

Aunque las películas y las series de televisión han venido a idealizar la visión de la recogida de muestras en una escena del crimen para su posterior análisis, lo cierto es que no todas esas muestras son válidas.

chalk-438068_1920

Por ejemplo, la recogida del cabello. Si no hay raíz en ese pelo, no podrá haber rastros de ADN y, por tanto, de nada servirá recogerlo, puesto que no se podrá realizar ese análisis

El gran avance de la genética forense se produjo cuando en los laboratorios se incorporó lo que se denomina uso de la reacción en cadena de la polimerasa o PCR, técnica que permite realizar gran número de copias de un fragmento de ADN a partir de muy poca cantidad de muestra. Esta técnica fue inventada por Kary Mullis en 1985 y por lo que también recibió el Premio Nobel. Además, desde 1990 se han ido introduciendo equipos automatizados, secuenciadores (algunos del tamaño ya de un smartphone) y analizadores automáticos que permiten reducir significativamente el tiempo de análisis y el consumo de muestra, y también ha mejorado sustancialmente la lectura de los resultados o perfiles genéticos.

De hecho, y aunque gracias a estas pruebas se ha avanzado mucho, lo cierto es que, pese a esta concepción que se tiene de estas pruebas, ni son infalibles ni son inmediatas. Los especialistas forenses hablan ya del efecto CSI (Crime Scene Investigation).

Así que quizá lo mejor será que profundicemos un poco más sobre cómo se realiza esta extracción y análisis del ADN en la vida real.

Cómo se recogen las muestras de ADN

Una de las primeras tareas es recoger muestras que contengan esas células para poder analizar ADN. Dependiendo de para qué se quiera realizar este análisis (prueba de paternidad o filiación, confirmación de identidad de un cadáver, acusación penal…) y de si la prueba es voluntaria o no, será más o menos fácil localizar la muestra. Los ejemplos más típicos de muestras son sangre, semen, saliva, dientes, restos óseos, uñas, orina, pelos y tejidos así como posibles restos que tengan células en objetos que se hayan tocado.

research-853476_1920

Una vez en el laboratorio, los expertos deben extraer el ADN de la muestra y trabajar con ello para poder obtener lo que se denominan perfiles de alta calidad y reproducibilidad (es decir, que sean muestras buenas y que sean lo que los científicos denominan reproducibilidad, es decir, que el experimento se pueda replicar en un laboratorio y que, si se hace otro análisis con esa misma muestra en otro laboratorio, el resultado sea el mismo), con el fin de que se puedan comparar e interpretar.

No todo es perfecto


Sin embargo, no todo es perfecto. Sobre todo cuando hablamos de la resolución de crímenes o de la identificación de cadáveres (especialmente si han sufrido accidentes o violencia), los restos de los que extraer las muestras pueden no estar en sus mejores condiciones e, incluso, verse contaminadas. Factores como temperatura y humedad, la exposición a sustancias químicas o de microorganismos, hongos y bacterias pueden dificultar la extracción y, sobre todo, el análisis del ADN.

Por eso, y con el fin de dar solución a estos problemas, las técnicas de análisis de ADN siempre están en investigación y desarrollo.

Además, y desde el punto de vista de su utilización para resolver crímenes, los científicos y la policía deben determinar también que algunos de los restos biológicos que se puedan encontrar pueden ser previos al crimen (por ejemplo, los restos adheridos por el uso habitual en el pomo de una puerta).

También puede producirse lo que se denomina contaminación, que es cuando los fluidos se intercambian con posterioridad al hecho criminal. Algo que suele ocurrir cuando no se es muy meticuloso durante la inspección ocular, en el propio laboratorio o durante la cadena de custodia y que sí pueden invalidar los resultados obtenidos.

medic-563425_1920

¿Quién realiza la prueba de ADN en nuestro país?


Las técnicas de análisis de ADN son cada vez más populares. Sin embargo, para el ámbito judicial y la resolución de problemas al estilo CSI no todos los laboratorios valen. En nuestro país existen unos 20 laboratorios acreditados para ello. La mayoría son laboratorios públicos pertenecientes a diversas instituciones del ámbito estatal (Comisaría General de Policía Científica, Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses) o autonómico (Unidad de Policía Científica de la Ertzaintza y División de Policía Científica de los Mossos de Esquadra).

El Departamento de Biología del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil dispone de una Base de Datos Genéticos de Investigación Criminal (ADNIC) y otra de identificación de desaparecidos/cadáveres con fines sociales y humanitarios (FENIX), integradas en el sistema CODIS, programa informático cedido por el FBI, que permite el cotejo automatizado y sistematizado de perfiles genéticos.

Todos estos laboratorios contribuyen mandando sus resultados a la Base de Datos Nacional de Perfiles de ADN, en la que en la actualidad hay alrededor de 200.000 perfiles genéticos registrados, y se utiliza el sistema informático CODIS del Departamento de Justicia de EEUU.

La gran base de datos mundial de ADN


Es decir, que existe una base de datos mundial sobre el ADN en manos de INTERPOL, a la que pueden remitir sus datos todas las fuerzas policiales de los países miembros.

microbiology-163521_1280

En esta base de datos sobre ADN se encuentran los perfiles correspondientes a delincuentes, personas desaparecidas, cadáveres no identificados o perfiles encontrados en el lugar de los delitos.

Conocida como pasarela en materia de ADN, esta base de datos fue creada en 2002 con un único perfil de ADN, pero en 2012 contenía más de 136.000 aportados por 67 países miembros.

Los países participantes utilizan activamente esta pasarela en materia de ADN, que permite detectar periódicamente semejanzas entre los diversos perfiles enviados por los países miembros, como una herramienta para sus investigaciones policiales. En 2012, las consultas realizadas por los países miembros en la base de datos dieron lugar a 84 resultados positivos a escala internacional.

INTERPOL actúa únicamente como conducto para el intercambio y el cotejo de información; no mantiene datos nominales que vinculen un perfil de ADN con una persona. Un perfil de ADN es simplemente una lista de números basada en la estructura de ADN de una persona, un código numérico que puede servir para distinguir distintos individuos; y no contiene información sobre las características físicas o psicológicas de la persona, ni sobre sus enfermedades o su predisposición a ellas. Los países miembros que utilizan la pasarela en materia de ADN siguen siendo los propietarios de los datos de los perfiles, y deciden sobre el acceso de otros países a ellos, así como sobre su envío y destrucción, de conformidad con sus respectivos ordenamientos jurídicos.

El caso que solo resuelve el ADN

En Estados Unidos son numerosos los casos judiciales en los que se ha condenado a inocentes (incluso con la pena de muerte) por delitos que no cometieron y cuya prueba definitiva, incluso después de décadas en prisión, ha sido el ADN. William Dillon pasó 27 años en la cárcel acusado de un asesinato que no cometió, o Luis Díaz acusado de 25 violaciones en las que nada tuvo que ver.

Pero no tenemos que irnos tan lejos para rememorar casos en los que el ADN ha jugado un papel fundamental en la resolución de un crimen. En España, sin ir más lejos, es famoso el Caso Wanninkhof. En noviembre de 1999 se encontró el cadáver de Rocío Wanninkhof, una joven de Mijas que había sido asesinada cuando volvía por la noche a casa, tres semanas después de haber desaparecido. Casi un año después, Dolores Vázquez, amiga de Alicia Hornos, madre de la menor, fue detenida por la Guardia Civil acusada del asesinato de Rocío.

laboratory-470741_1920

Dolores Vázquez siempre reclamó su inocencia, pero fue enviada a prisión y declarada culpable (por lo que fue condenada a más de 15 años de prisión y casi 110.000 euros de indemnización). La principal prueba aportada por el fiscal, y que después se demostró falsa, eran unas fibras de tejido encontradas en el cadáver de la joven.

Aunque el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía anuló en 2002 la sentencia y ordenó repetir el juicio, que se celebró en 2006, unas pruebas de ADN ya habían implicado en el crimen al británico Tony King, arrestado en septiembre de 2003 tras haber acabado con la vida de una segunda joven de la zona, Sonia Carabantes, en el municipio de Coín. Tony King acabó confesando la autoría de los dos asesinatos.

Etiquetas: