Cómo blindar los gadgets de tus hijos para su seguridad

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La seguridad informática es un aspecto que preocupa cada día más. No se trata sólo de que un hacker pueda acceder a tus datos, sino que muchas veces nos inquieta especialmente en la relación que los más pequeños tienen con la tecnología. Por eso vamos a ver cómo blindar los gadgets de tus hijos para su seguridad.

Hablamos de todo tipo de dispositivos electrónicos, ya sean smartphones, tablets reproductores MP3 o portátiles. Cada uno tiene sus características que lo hacen diferente del resto, pero a la vez necesitamos un control sobre los mismos para que tus hijos puedan disfrutar sin que suponga un peligro su uso. No se trata de hacer algo que no permitimos de forma intencionada, sino que muchas veces es de forma inconsciente como surgen algunos peligros.

La seguridad de las tablets enfocadas a los niños

Lo cierto es que cuando hablamos de gadgets que utilizan los niños en muchos casos estamos pensando en una tablet. Tanto es así que existen en el mercado muchos productos específicamente enfocados a los más pequeños, no sólo en su diseño exterior, por lo general más colorido y con protecciones adicionales contra caídas, sino también en aspectos que tienen que ver con la seguridad de los contenidos y las comunicaciones.

La mayoría de ellas incorporan un software que crea un espacio de trabajo para el niño que es supervisado por un adulto. Pero no son tan buenos como parecen porque es común encontrar problemas de seguridad en muchos de ellos. Los más habituales son el envío de datos a servidores de terceros que no respetan la privacidad, no tener deshabilitada la opción de compras a través de la tienda de aplicaciones, entre otras cuestiones. Por eso quizás lo más adecuado es poner un poco de cuidado y montarnos nosotros mismos el entorno seguro en el que deseamos que interactúen los más jóvenes.

Establecer un usuario para los niños

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Lo ideal es que los niños tengan su propio usuario restringido. De esta forma tanto en Android como en iOS o en Windows podemos establecer limitaciones y activar el control parental que tienen estos sistemas de forma nativa. Esto nos va a permitir controlar el uso que hacen de los gadgets para que no puedan acceder a páginas o contenidos que no son apropiados. Todos aquellos que son clasificados por edad son muy fáciles de controlar.

Así tampoco pueden instalarse aplicaciones o programas, utilizar la cámara para hacer fotos o videoconferencias, etc. Aquí un poco las limitaciones tienen que ver con el sentido común o el tipo de supervisión que queremos realizar del menor y su relación con las tecnologías. Además, de esta forma también podemos prevenir posibles problemas de seguridad o instalaciones que aprovechan la ingeniería social para engañar a los usuarios, sean menores o no, e instalar alguna aplicación maliciosa.

Se trata de que vayan aprendiendo y adquiriendo ese sentido común en el uso de las nuevas tecnologías que les será tan útil en el futuro. Una de las mejores medidas de seguridad para proteger los gadgets de los menores es la educación en nuevas tecnologías. Al igual que les enseñamos a mirar antes de cruzar una calle, tenemos que prevenirles de no aceptar cualquier invitación que les llega por Internet o que no existen regalos gratis que no hemos solicitado.

Bloquear las compras y el acceso a aplicaciones

Pero no sólo se trata de mejorar la seguridad de los dispositivos que ellos utilizan, sino también los nuestros, que cogen de vez en cuando. No es raro ver como un menor está utilizando el smartphone de alguno de sus progenitores para jugar o ver un vídeo. La primera medida de precaución que deberíamos tomar sería el bloqueo de las compras de aplicaciones, algo que muchas veces se realiza por error. También la posibilidad de eliminar o mover aplicaciones o los accesos directos que tenemos creados sería una buena medida.

Además, todos los sistemas operativos permiten establecer restricciones sobre lo que se puede hacer o no con el dispositivo, para que no se puedan comprar aplicaciones en función de la edad recomendada de la misma. En Android es más sencillo de aplicar cuando ya tenemos creado un usuario para nuestros hijos, donde podemos incluir las restricciones y las opciones de control parental del propio sistema operativo en el perfil que hemos creado. Esta es la alternativa más limpia si el uso de la tablet es compartido.

Si el uso va a ser esporádico y no necesitan el acceso a la red, por ejemplo ver una película que tenemos almacenada en la tablet, una buena opción es activar el modo avión para que corte todas las comunicaciones, ya que no las van a necesitar. Tampoco realizar llamadas, enviar SMS. El control de los accesos a Internet lo podemos realizar de un modo más efectivo a través de aplicaciones especializadas, en el caso de que se vaya a usar de forma habitual para el menor.

Aplicaciones de control parental

Aquí también se pueden utilizar apps especializadas para limitar qué aplicaciones de todas las que tenemos instaladas pueden usar y cuáles no. Es una de las características de las aplicaciones llamadas de control parental, que reúnen una serie de funcionalidades orientadas a que el uso de un dispositivo por parte de un menor sea el adecuado a su edad.

Este tipo de aplicaciones están pensadas para proteger a los menores. Tienen diferentes funcionalidades y a través de ellas podemos establecer un límite de tiempo que pasan utilizando el dispositivo a lo largo del día, o de conexión a Internet, para que no pasen más horas de las que nosotros deseamos pegados a la tablet o al ordenador. No sólo se trata de protegerles de lo que hacen o dónde acceden, también muchas veces es controlar el tiempo que dedican a estos dispositivos.

Un buen ejemplo de aplicación universal que nos va a permitir tener el control de lo que hacen con estos dispositivos nuestros hijos es Qustodio, con aplicaciones disponibles para Windows, Android o iOS que permiten controlar los accesos a Internet, seguimiento de lo que hacen en las redes sociales, localización y opción de botón del pánico por si el menor se encuentra en peligro. También se puede instalar en modo invisible, de forma que el menor no sepa que estamos monitorizando lo que hace con su dispositivo.

Si sólo queremos limitar lo que pueden hacer cuando les prestamos nuestro smartphone para que no entren por error a páginas que no son apropiadas para su edad o las aplicaciones que no queremos que utilicen, como nuestras redes sociales, llamadas, etc. Su funcionalidad va a depender del tipo de dispositivo en el que los utilizamos. Un ejemplo es Kids Place. Son muy útiles si no tenemos creado un usuario específico para el menor ya limitado.

Aplicaciones de localización por si lo han perdido

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Otra de las cuestiones que mejora mucho la seguridad de los gadgets que utilizan los más jóvenes son las aplicaciones de localización. Por lo general son poco cuidadosos y no es raro que se extravíen sus cosas. En este caso tenemos la opción de incluir algunas opciones de localización de los dispositivos, que si están conectados nos dirán donde se encuentran. No se trata de “espiar” dónde están nuestros hijos en todo momento, sino de recuperar el dispositivo cuando se lo han dejado olvidado y no recuerdan dónde.

Podemos utilizar el administrador de dispositivos con nuestra cuenta de Google, que conecta con nuestro teléfono y nos indica la ubicación en la que se encuentra. Claro que es una opción que tenemos que tener activada previamente a la pérdida del dispositivo y que no funcionará si no tiene cobertura o se encuentra apagado.

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