Cómo elegir un punto de acceso inalámbrico para el hogar: aspectos a tener en cuenta

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Cuando la cobertura de la red WiFi en el hogar no es la óptima y necesitamos mejorarla, se suele apostar por añadir una nueva antena que nos facilite una mejor cobertura. Esta antena o punto de acceso inalámbrico puede sustituir, complementar o ampliar la red que ya nos ofrece el router de la operadora. Vamos a ver cómo elegir un punto de acceso inalámbrico para el hogar y qué aspectos hay que tener en cuenta para no equivocarnos en la elección.

Lo primero que debemos tener en cuenta es el estándar de conexión que nos ofrece la nueva antena. WiFi N o WiFi AC son los más habituales hoy en día. El WiFi AC es más moderno y más rápido, pero puede quedar desaprovechado si los dispositivos que se van a conectar en nuestro hogar utilizan WiFi N. Si el precio es similar yo optaría por el segundo, de manera que somos previsores para el futuro.

¿Punto de acceso complementario, repetidor o sustituyendo al que ya tenemos?

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El repetidor inalámbrico

Debemos tener claro qué es lo que buscamos con la nueva antena. Si lo que buscamos es simplemente un repetidor, lo que hará éste es recoger la señal que le llega en ese punto y extenderla más lejos, amplificar la distancia a la que llega pero no la velocidad. Esto implica que, si lo que queremos es mejorar la velocidad además de la conexión, no será el adecuado para nosotros. La gran ventaja es que lo único que necesita para funcionar es un enchufe.

Serviría para llevar WiFi a una lado de la casa que ahora no tiene, pero la velocidad de la conexión sería bastante regular. Supongamos que el punto donde ubicamos el repetidor WiFi le llega 50 Mbps, que extenderá de forma circular a partir de su ubicación, aumentando la cobertura en zonas de la casa que no tenían, pero a medida que está más lejos la velocidad disminuye. Serviría para tener cobertura en la cocina, por ejemplo para consultar con el móvil, pero si lo que buscamos es ver series en streaming antes de irnos a dormir, no funcionará de forma adecuada.

Punto de acceso complementario o sustituto del que nos facilita el router

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Si buscamos un punto de acceso complementario al que ya tenemos vamos a necesitar un cable de red que una ambos dispositivos. Tenemos que configurar la misma SSID de la red WiFi que ya tenemos, es decir el nombre idéntico de la red inalámbrica que se publica, con la misma contraseña y el mismo tipo de cifrado. De esta forma lo que conseguimos es una sola red WiFi pero con dos antenas inalámbricas que emiten la señal. Los dispositivos se conectarán a una u otra en función de cuál es más fuerte en cada zona de la casa.

En este caso para que funcione de forma óptima es importante que ambos puntos de acceso ocupen canales de transmisión separados. Por ejemplo, que uno esté en el canal 2 y otro en el canal 7, de forma que ambas señales no se pisen y compitan por el mismo espectro WiFi. Mejor configurarlo de forma manual que dejarlo en automático en ambos dispositivos.

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Por último, existe la posibilidad de que el punto de acceso WiFi lo situemos en una zona central de la casa que nos dé cobertura óptima en todas las salas. En ese caso lo que podemos hacer es deshabilitar la red WiFi del router. Esto es una buena idea sobre todo si nuestra antena utiliza un estándar superior, por ejemplo WiFi N frente al WiFi G del router, y no queremos utilizar la conexión que nos va a dar una velocidad menor.

¿Y dónde lo vamos a instalar?

Para tomar la decisión también tenemos que tener clara la infraestructura necesaria para su instalación. Como comentamos antes, un repetidor sólo va a necesitar un enchufe ya que capta la señal WiFi y la extiende, mientras que un punto de acceso necesitará que llegue un cable ethernet además de alimentación eléctrica hasta el punto donde queremos situarlo. Como la mayoría de las antenas son omnidireccionales, es decir, extienden la señal de forma circular, cuanto más centradas estén el plano de nuestra casa, mejor cobertura vamos a tener.

PLC

A veces es fácil llevar un cable de red pero en el lugar donde queremos ubicar la antena no tenemos un enchufe. En estos casos podríamos utilizar una antena alimentada mediante PoE. Con esta tecnología es el propio cable de red el que llevaría la corriente eléctrica además de los datos, para que la antena funcione. Esto facilita ubicar la antena en el lugar más adecuado para tener cobertura óptima en todo el hogar.

Si no podemos llevar un cable de red siempre podemos utilizar los dispositivos PLC. Con estos aparatos los datos se transmiten a través de la corriente eléctrica y necesitamos dos de ellos. Uno lo situamos cerca del router y va conectado mediante cable al mismo, el otro en el punto de la casa que deseemos y se encargará de emitir la red inalámbrica tal y como lo hayamos configurado.

Por último, un aspecto importante debe ser la facilidad de configuración de los dispositivos, sobre todo si no somos usuarios expertos en redes. Es necesario investigar un poco para saber las posibilidades de gestión que nos ofrece y si seremos capaces de hacerlo nosotros mismos siguiendo las instrucciones. A veces lo complicado es acceder al router, ya que en ocasiones son los propios usuarios los que nunca han tocado dicha configuración.

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Imagen | Flickr

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