Quiero compartir la energía que genero con otras personas, ¿puedo hacerlo en España?

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Decía Lavoisier que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

Es algo tan necesario para casi cualquier actividad cotidiana que sigue siendo objeto de muchos estudios, análisis, innovaciones y experimentos para intentar mejorar sus puntos débiles (como el almacenamiento). Además, está sujeta siempre a una estricta regulación, lo que en ocasiones levanta ampollas.

En nuestro país, sin ir más lejos, la regulación del sector eléctrico está siendo objeto de una profunda reforma, aunque según el gobierno siempre debe responder a un objetivo fundamental: asegurar la sostenibilidad económica y financiera del sistema eléctrico, garantizando el suministro eléctrico con los niveles necesarios de calidad y al mínimo coste posible. Sin olvidar otro punto importante y de creciente interés social: la protección medioambiental.

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Es legal generar energía si es para autoconsumo

Una de las últimas novedades en materia energética en España fue el Real Decreto que regulaba el autoconsumo de energía.

Esta normativa explica que todos los consumidores eléctricos abonan en sus facturas tres conceptos económicos: la energía en sí, el coste de las redes y el resto de costes del sistema (fundamentalmente retribución primada a las renovables, cogeneración y residuos, retribución adicional para las instalaciones de producción en los sistemas eléctricos no peninsulares y anualidad del déficit).

Mientras quienes opten por el autoconsumo, abonarán los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución como contribución a la cobertura de los costes de dichas redes y serán abonados por el uso real que se realiza de ellas, es decir, por la potencia contratada y la energía medida en el punto frontera asociada a ella.

Además, y en relación a la innovación tecnológica de las energías renovables, el decreto regula también la instalación de sistemas de almacenamiento porque permitirán una gestión más eficiente de la energía.

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“Se trata pues de avanzar hacia un sistema de generación distribuida mediante mecanismos de venta de excedentes y autoconsumo instantáneo para potenciar la producción individual de energía en instalaciones de pequeña potencia, para el consumo en la misma ubicación, en aquellos casos que sean eficientes para el conjunto del sistema eléctrico”, reza el decreto.

Compartir es vivir

Más allá de todas las cuestiones técnicas y legales que están tras este decreto, uno de los puntos más conflictivos es el hecho de que “en ningún caso un generador se podrá conectar a la red interior de varios consumidores”, lo que, por ejemplo, cierra la puerta a la posibilidad de que cada bloque de vecinos produzca su propia energía y la repartan entre todos.

Sin embargo, y en pleno auge de los fenómenos de economía colaborativa, algunos expertos, como Arun Sundararajan, consideran que es precisamente la energía el próximo sector que va a verse metido en medio del huracán.

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Si a ello unimos el fenómeno de las energías verdes (con la energía solar preparada para crecer), parece que estamos ante el caldo de cultivo apropiado para estos movimientos. Entre el impulso a las soluciones de energía verde y nuevas políticas energéticas y la economía compartida (que está permitiendo que las personas y las pequeñas organizaciones se conviertan en productores de energía en vez de ser consumidores, y como resultado, cada vez más personas se independizarán de la red eléctrica), la transición asoma poco a poco la patita por debajo de la puerta .

Más allá de Tesla

Hay varias iniciativas en todo el mundo que están permitiendo la generación de electricidad para autoconsumo.

Más allá del archiconocido plan de Tesla, Vandebron es una startup y una plataforma de los Países Bajos que permite que la gente pueda comprar energía de productores independientes como agricultores con turbinas eólicas o paneles solares. La idea detrás de la plataforma es conectar a las personas con un excedente de energía con aquellas que estén interesadas en comprar energía sostenible directamente desde la fuente.

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Solar Mosaic, por su parte, es un mercado en la web que reúne a organizaciones e individuos para crear proyectos solares en sus comunidades y utilizar la energía generada, o venderla de nuevo a la red.

En España también existe Som Energía, que se define a sí misma como una cooperativa de energía verde sin ánimo de lucro. De esta forma, producen y venden energía de origen renovable a sus más de 28.000 socios quienes, según sus explicaciones, no han tenido la necesidad de realizar cambios técnicos en la instalación.

Los obstáculos no son solo legales

Aunque se habla mucho sobre la revolución que puede llegar a ser al generar y compartir nuestra energía con otras personas, hay ciertas barreras que, al menos por ahora, son difíciles de superar. Y no son solo legales.

Por un lado, la propia oferta que rige el mercado. Es cierto que cada vez hay más placas solares en los tejados y otro tipo de sistemas para generar energía eléctrica a nivel doméstico. Pero siguen siendo una excepción. Y sigue siendo complicado poder guardar (y más a largo plazo) la energía restante que no se consume para poder compartirla o venderla.

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Y, aunque se espera una mayor popularización de estos sistemas, aún falta un sistema que permita compartir esa energía recabada. Esa red necesita ser más ágil que la actual, que no puede manejar fácilmente las diversas e intermitentes fuentes de energía que provienen de los generadores a pequeña escala.

Por último, un componente clave para que podamos hablar de el éxito en este tipo de servicios es el contar con un tercero de confianza (una especie de Airbnb o Uber) que pueda manejar transacciones instantáneas. Algo que, todavía, no se da.

Así pues, aunque en estos momentos generar y compartir la energía que nos sobra no sea un camino de rosas, el tiempo dictará sentencia y determinará si la regulación deberá volver a cambiar y adaptarse a las nuevas épocas porque los actuales obstáculos han sido superados.

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