Copia de seguridad local o sincronización en la nube, ¿conoces las diferencias?

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A la hora de proteger los datos importantes para los usuarios, tradicionalmente se realizaba una copia de seguridad que nos ofrecía la seguridad de tener dicha información replicada en otro dispositivo. De esta forma si teníamos un problema, ya sea a nivel de hardware con el funcionamiento del disco duro, de software con el sistema operativo o de seguridad por infección de malware, teníamos la tranquilidad de que los datos importantes estaban a salvo. Muchos usuarios confían este proceso ahora a discos duros virtuales, por lo que es interesante conocer las diferencias entre copia de seguridad local y la sincronización en la nube.

Si todo funciona tal y como esperamos el resultado es el mismo, tenemos una copia de los datos que queremos preservar en un dispositivo diferente, ya sea un disco externo USB, otro ordenador diferente que utilizamos en casa o en la nube a través de un servicio web.

Por definición, la copia de seguridad debe ser desatendida, es decir, no debe depender de que el usuario se acuerde de ejecutar el proceso para que los datos se vayan copiando en todo momento. Esto lo cumplen muy bien los discos virtuales tipo Dropbox, que sincronizan los archivos simplemente con guardarlos en las carpetas que hemos sincronizado.

Sincronizar en la nube no es equivalente a una copia de seguridad

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La copia de seguridad se ejecuta en el día y la hora que está planificada. Esto se puede hacer de forma diaria, semanal o mensual, depende de nuestras necesidades. Por lo general se suele realizar una copia completa de la información y, una vez realizada ésta, se programan copias incrementales, que sólo nos copian los cambios que han sufrido los directorios de archivos que tenemos dentro de la copia de seguridad. Esto quiere decir que si algún archivo ha sufrido cambios o hemos añadido algunos nuevos, serán éstos de los que se realice dicha copia.

En la sincronización de archivos con la nube la copia se realiza de forma constante e inmediata. Normalmente se utiliza para que la información que se comparte entre dos ordenadores, o también dispositivos móviles, sea la misma. De esta forma si añadimos un nuevo archivo en uno de los dos ordenadores, a los pocos minutos ya lo tenemos sicronizado en el otro equipo. Esto se utiliza mucho cuando se trabaja indistintamente entre varios equipos, ya sea sobremesa y portátil o también entre el ordenador de casa y el de nuestro trabajo.

La sincronización nos puede jugar malas pasadas

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Sin embargo, este proceso no nos va a ayudar si se ha producido un borrado accidental de archivos. En este caso la sincronización en la nube nos puede jugar una mala pasada, ya que al borrarlo de uno de los equipos, automáticamente lo sincroniza en la nube y lo elimina también en el otro. Si nos hemos dado cuenta y uno de los dos equipos que sincronizan no está encendido podemos iniciarlo sin conexión a la red, salvar una copia del archivo y luego volver a conectarlo.

Lo mismo ocurre cuando hemos hecho algún cambio en un archivo que no deberíamos haber realizado. La sincronización automática en estos casos no suele jugar a nuestro favor. En estos casos podemos utilizar el control de versiones del archivo en la nube, pero depende del disco virtual que estemos utilizando, ya que no todos ofrecen esta posibilidad.

En el caso de que suframos un ataque de virus o malware que dañen los archivos, la sincronización en la nube no será la mejor de las soluciones, sobre todo si no nos hemos dado cuenta inmediatamente y dejamos que la infección también se propague a los archivos del resto de dispositivos que tenemos sincronizados. En este caso el control de versiones también podría ser de ayuda para tratar de recuperar la copia almacenada en la nube antes de la infección del equipo.

Lo más seguro es tener un histórico de copias

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Por estas razones no debemos confundir un disco duro virtual que nos sincroniza directorios y archivos entre varios equipos con la nube con un sistema de copias de seguridad. Pueden ser opciones complementarias pero no deberíamos sustituir la copia de seguridad o dejar de hacerla porque utilizamos estos servicios de sincronización.

Lo ideal es tener un dispositivo externo, que sea independiente donde almacenar un histórico de copias. Dada la facilidad que tenemos hoy en día para adquirir discos duros de gran capacidad, no será demasiado problema y podemos guardar archivos importantes manteniendo diferentes copias a lo largo del tiempo. Por lo general un usuario doméstico no necesita un esquema de copia con la frecuencia diaria de la empresa, sino que bastará con ejecutarla una vez a la semana. Además tampoco tendrá tantos cambios, por lo que las copias incrementales serán las más adecuadas para realizar de forma periódica.

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