¿Cuánto tiempo nos queda para ver a nuestra casa moverse? Sí, olvida tu caravana esto es 100 veces más bestia

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Desde hace unos años estamos viendo cambios significativos en el sector del automóvil orientado al recreo: las autocaravanas. Cada verano las ferias de estos vehículos nos enseñan los avances que han tenido, y algunas de las más caras ya parecen pequeños apartamentos.

Es más, algunas de las menos asequibles son mejores que la mayoría de apartamentos orientados al gran público, porque además de tener todos los lujos incluidos tienen la gran ventaja de moverse. Sin embargo, hoy hablaremos de proyectos parecidos a los vehículos de recreo, pero menos comunes.

Los nuevos nómadas: desplazamientos semanales y teletrabajo

No hace muchas décadas era frecuente que uno trabajase y viviese en el mismo núcleo urbano que le vio nacer, siendo el mayor desplazamiento a la villa que tenían cerca, y no de manera muy frecuente. Sin embargo, es frecuente que las personas trabajemos en una ciudad distinta a la que habitamos.

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Vivienda Turkana, Kenia. Fuente: kcinkenya

Hoy día ha surgido un nuevo tipo de nómada que nada tiene que ver con los inuit en Groenlandia o los Turkana en Kenia. Este nómada 2.0 viaja con frecuencia, a menudo a diario, para trabajar, y los recorridos oscilan entre cinco o seis paradas de transporte público y varios miles de kilómetros con puentes aéreos.

Pero no hemos venido a hablar sobre desplazamientos, sino sobre habitabilidad y casas que se mueven.

Las casas que se mueven

Esta idea, como el nomadismo, tampoco es nueva. Ya en su momento había pueblos cuyos carromatos recorrían Europa y que llevaban a cuesta todo lo necesario para el día a día. Familias enteras moviéndose y comerciando, viviendo cada semana junto a una ciudad diferente.

Hace unos años, el Instituto de Tecnología de Massachusets nos presentaba The Waking House (TWH) en colaboración con el centro Wysing Arts de Londres. TWH planteaba un concepto distinto al de vehículo de recreo. Mientras que las caravanas son vehículos que poseen servicios básicos, The Walking House es una vivienda que se mueve.

La diferencia radica en una reducción de movilidad (TWH es muy lenta en sus movimientos) para dar lugar a un mayor confort y una no dependencia de los combustibles. De hecho, y como veremos a continuación, el resto de los proyectos que le han seguido avanzan todos en una integración con la naturaleza y un disminuido impacto ambiental.

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Comunidad «Walking». Fuente: n55

TWH resultó ser un modelo básico: cama, estanterías, una pequeña cocina impulsada por energía solar… Pero sembró las ideas básicas de modularidad y comunidades alejadas de los edificios.

Las futuras casas de los ciudadanos del mundo

Cada vez con mayor frecuencia el teletrabajo traslada a todas esas personas que se desplazaban a diario a otro grupo: personas que no tiene por qué desplazarse ni tiene limitaciones geográficas. Un teletrabajador bien puede estar cerca de la oficina o al otro lado del mundo. Además, no es necesario en absoluto que se encuentre siempre en el mismo punto.

Algo después de la TWH surgieron multitud de proyectos sobre casas no estáticas, algunas de las cuales tenían su propio medio de locomoción, mientras que otras requerían un transporte adicional entre punto y punto.

Ecocapsule

Orientada al bajo impacto medioambiental, esta cápsula puede transportarse a cualquier parte del mundo y resulta autoabastecible en energía y agua. Haciendo uso de una enorme placa solar, una turbina eólica y un sistema de recolección de lluvia tan solo necesita de alimento para ser una casa 100% funcional.

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Ecocápsula. Fuente: nicearchitects

Lo único que requiere esta vivienda portátil es un transporte ocasional que puede realizarse mediante container, camión, carro para vehículos ligeros… Quién sabe si en su momento veremos aquí y allá este tipo de soluciones sembradas el mapa. Además este tipo de vivienda podrá actuar como punto de recarga para vehículos eléctricos.

Por el módico precio de 79.900 euros podremos hacernos con una de las 50 primeras que se han fabricado, aunque en la página web dejan claro que el precio bajará bastante en el futuro y con tiradas mayores de producto. Los diseñadores incluso dan ideas a posibles clientes, como un hotel distribuido a lo largo de un valle.

APH80 y Freedom Tiny House

Estas dos son propuestas menos elegantes pero más realistas, más cercanas a los modos constructivos clásicos (y por tanto más asequibles). Aunque restan movilidad al tener que desplazarse sobre un camión de gran tonelaje, el coste de desplazar una vivienda de este tipo ronda los 1.000-2.000 euros por la península. Algo asequible si tenemos en cuenta que podemos cambiar el domicilio en un fin de semana.

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APH80. Fuente: Ábaton

Estas dos viviendas, de 27m2 la APH80 y de 28m2 la Freedom Tiny House, tienen un coste de 42.800 euros y 57.000 dólares (51.870 euros al cambio) respectivamente. No se encuentran en fase de diseño, sino de comercialización pura y dura, y son una opción perfecta si no se sabe si se estará muchos años en una misma ciudad. Bastará una parcela con toma de luz y agua.

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Freedom Tiny House. Fuente: Tiny House Swoon

Houseboat

Si la ecocapsula no era una caravana, esto no es un barco. La idea tras esta vivienda es la de aligerar las ciudades y hacer uso del gran espacio que ofrece el agua (sin contaminarla). Se trata de una completa casa flotante (y por tanto trasladable de una manera más o menos sencilla) con todas las necesidades que una casa podría cubrir.

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Houseboat. Fuente: nicearchitects

Como era de esperar de una imagen renderizada, tan solo es una idea sobre un folio (o dentro de un programa de diseño 3D en este caso) al igual que lo fue la ciudad Lilypad de Vincent Callebaut. Sin embargo, este bote es un proyecto mucho más asequible y realista que busca financiación y que además ha ganado algún premio que otro en cuanto a arquitectura.

Quizá dentro de unos años llenemos las costas de este tipo de viviendas, probablemente entre las población pudiente en un inicio.

Una casa en ninguna parte

Hemos visto unas pocas ideas en un mercado floreciente por su novedad que ofrecen distintas soluciones de movilidad. Aunque las ciudades siguen siendo la trayectoria de una parte muy importante de la población, también hay una tendencia menos evidente de huída de las ciudades hacia el campo.

Hace unas décadas empezamos a movernos hacia las ciudades, pero ahora que muchos puestos laborales pueden realizarse desde cualquier lugar, ¿para qué anclarse a un piso? ¿Por qué no viajar mientras se vive? ¿Por qué no tener una magnífica casa en ninguna parte?

Imagen de portada: iStock/naumoid

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