Cómo despertar la pasión por la lectura en tus hijos

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Ante tanto estímulo visual y tecnológico en el que viven los niños de hoy en día, ¿se puede lograr el reto de que esta infancia sea una apasionada de la lectura? Pues la respuesta es evidente: sí. Es más, esa tecnología que en ocasiones es demonizada puede ser una herramienta muy útil para lograr este fin.

De la rutina al amor por la lectura


Lograr que los niños encuentren en la lectura una de sus pasiones no es algo inmediato ni que se consiga de la noche a la mañana. Pero con tesón se puede lograr y nunca es tarde.

El primer paso es acercar los libros a los menores. Eso sí, deben ser cuentos específicos para su edad o adaptaciones. Incluso los grandes clásicos como El Quijote tienen versiones para todas las edades.

Si todos los días dedicamos un rato a leer con los niños es más fácil que los menores descubran en la literatura todo un sinfín de historias que poder vivir.

De hecho, la Asociación Española de Pedriatría de Atención Primaria (AEPap) tiene una serie de recomendaciones que pasan por organizarse y ser constantes en los hábitos de lectura.

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Deja, también, que los niños eligan aquellas cosas que más le motivan para leer.

Puedes dejarte asesorar por libreros y bibliotecarios, pero si el niño se siente atraído por historias de dragones o por fábulas más clásicas, permite que decida para, así, seguir disfrutando de la lectura.

Hablando de libreros y bibliotecarios, ir a estos lugares también es una buena manera de que los niños descubran la infinidad de libros que pueden encontrar. Además, en la mayoría de las bibliotecas (y en algunas tiendas) se organizan cuentacuentos y otras actividades de animación a la lectura. En muchos casos son acciones gratuitas o con un coste muy bajo. Y son unas herramientas muy útiles para ir plantando la semilla del amor por la lectura.

Cuéntame un cuento


Aunque el momento de irse a dormir puede ser un buen momento (también para lograr establecer esa rutina), cualquier excusa y momento es bueno para leer algo.

Evidentemente, cuanto más pequeño sea el niño, el papel del adulto debe ser más activo: no solo leyendo, sino incluso poniendo voces y teatralizando las historias para que resulten aún más atractivas. Además, esto también da otra de las claves para que los hijos sean grandes lectores: la imitación. Si los niños comprueban que los adultos son ávidos lectores, es más fácil que imiten estas actitudes.

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Al mismo tiempo, y según vaya avanzando el niño en sus habilidades lectoras, debemos felicitar los logros e hitos que va sumando, con el fin de seguir promoviendo la lectura.

También podemos aprovechar la emisión de películas y series (ya sea en televisión o en el cine) que están basadas en libros para incitar a la lectura a los pequeños.

Un regalo llamado libro

En Cataluña, la costumbre marca que el 23 de abril (Día del Libro y Día de San Jorge) los hombres reciban un libro como regalo.

Podemos hacer nuestra esta tradición y extenderla a todas aquellas celebraciones que tengan un cariz positivo para el niño: cumpleaños, navidades, recompensas por buenas notas, Ratoncito Pérez… Es una manera sencilla de asociar la lectura a momentos positivos.

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Lectura tecnológica, ¿por qué no?


La tecnología es un arma muy poderosa que nos puede ayudar a que nuestros hijos sean unos apasionados de la lectura, teniendo en cuenta que, si no son nativos digitales, están más que acostumbrados a tratar con los nuevos dispositivos.

Por ejemplo, Soñando Cuentos es un blog colaborativo que permite acercarse, intercambiar y compartir libros y cuentos que pueden ser utilizados como un recurso más en las aulas y que ha sido reconocido como actividad de Buenas Prácticas 2.0 por el Ministerio de Educación, además de recibir varios premios.

Eso sí, tal y como señala la guía “Leer te da más. Guía para padres” del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, leer en pantalla requiere las mismas destrezas de siempre (buscar información, inferir significados no explícitos y reflexionar sobre la forma y el contenido de los textos) pero con importantes diferencias, más allá del formato.

Así, la guía ofrece algunas sugerencias para asesorar a los menores a no perderse entre tanto hipervínculo: trazar unos objetivos claros de lectura, verbalizarlos y seguirlos.

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Además, también se recomienda explicar las diferencias a tener en cuenta cuando se lee en pantalla una conversación de un foro: el orden en el que aparecen las intervenciones es el inverso al que se han producido.

Cabe señalar que este último asunto es una de las preguntas que se hace a los adolescentes en los informes PISA ERA (Electronic Reading Assessment), que evalúan el rendimiento de los alumnos en lectura digital e impresa. Este test también tiene en cuenta la relación con el contexto socio-económico, las características de los textos digitales o electrónicos, el papel de la navegación en la evaluación de la comprensión lectora, así como el grado de familiaridad y utilización de las TIC por los alumnos y sus resultados en lectura digital.

Crea tu propio cuento

La tecnología, además, está creando formas de ayudarnos en una doble vertiente: la de aficionar a los niños a la lectura y, al mismo tiempo, fomentar su ingenio y creatividad. Ése es el doble reto de, por ejemplo, la aplicación CreAPPcuentos, disponible para Android, que permite que cada usuario pueda crear sus propios cuentos o historias de forma sencilla e intuitiva.

Tras decantarse por un fondo, cada persona puede arrastrar objetos y personajes para inventarse una historia. Además, se puede escribir texto en el lugar deseado y añadir música.

Según explican sus creadores, es precisamente en la rutina de contar cuentos por las noches a los hijos cuando se dan cuenta de que los cuentos clásicos no encajan y optan por inventarse su propia historia.

Pero no es la única opción a nuestro alcance. También podemos disfrutar de una serie de cuentos interactivos, espcialmente pensados para los más pequeños y que son accesibles desde cualquier ordenador. Algo que permite no solo fomentar el hábito de la lectura en los pequeños, sino reunir a toda la familia entorno a estas experiencias.

Basta con tener un poco de constancia, descubrir aquellos títulos y formatos que más atraigan la atención de los niños y acompañarles en estos momentos de lectura para que descubran el placer de leer y mantengan la afición de por vida.

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