Los drones que llevan vacunas están haciendo una labor crucial para la sociedad

Entre 1.300 millones y 2.100 millones de personas en el planeta no tienen acceso a los medicamentos esenciales, según la Organización Mundial de la Salud. En muchas ocasiones, la causa de esta desatención se debe a que viven en lugares de difícil acceso.

Por eso, la comunidad mundial está buscando nuevas formas de ofrecer vacunas, aumentar la cobertura sanitaria y proteger -especialmente a los niños- contra diversas enfermedades. Pero proporcionar a las comunidades más remotas y alejadas una atención médica esencial no es una tarea fácil. Los profesionales médicos que prestan sus servicios en estas zonas se enfrentan a grandes desafíos cada día, como el poder llevar las vacunas en tiempo a esas áreas más despobladas.

Lo que un dron puede hacer por ti

Los drones se están utilizando ya para entregar sangre, vacunas, anticonceptivos, suero para la mordedura de serpientes y otros suministros médicos a determinadas zonas rurales. Además, se están empleado para llegar antes a las víctimas que requieren atención médica inmediata. Si se logra esta atención en cuestión de minutos, en algunos casos podemos estar hablando la diferencia entre la vida y la muerte.

Cabe señalar que, en estos momentos, el transporte de productos sanguíneos entre hospitales de continentes como África, por ejemplo, involucra disponer vehículos sobre el terreno que son propensos a accidentes y retrasos. Mientras, el empleo de los drones puede ayudar a disminuir esos incidentes, ya que son capaces de cruzar largas distancias a velocidades más rápidas para entregar productos de sangre y muestras de laboratorio.

Las oportunidades están ahí, por lo que los investigadores, los fabricantes y las organizaciones sin ánimo de lucro están empezando a buscar en estas naves no tripuladas aplicaciones que aumenten la eficiencia y mejoren los resultados médicos.

El ejemplo de Ruanda

En Ruanda, como en gran parte de África, las redes de carreteras son a menudo inexistentes o tienen un mal mantenimiento. De hecho, debido a la geografía de Ruanda, es difícil llegar a pueblos remotos. Tanto, que a algunos lugares sólo se puede llegar en barco.

Esto significa que los viajes entre ciudades y aldeas tardan mucho más de lo que se debería, mientras la situación se agrava durante la temporada de lluvias, cuando los caminos de tierra pueden llegar a ser intransitables. Estos retrasos pueden ser mortales para los pacientes que necesitan atención o servicios médicos urgentes. Gracias al empleo de los drones, en lugar de esperar horas para obtener la vacuna necesaria, ésta podría ser recibida en unos 15 minutos.

La Fundación UPS, Zipline y Gavi (Vaccine Alliance) formaron recientemente una asociación para comenzar a transportar sangre y vacunas a las zonas rurales de Ruanda. También están trabajando estrechamente con el gobierno ruandés, qué está buscando activamente maneras de enviar vacunas y medicamentos a sus ciudadanos.

El proyecto consta de varias fases. En la primera, los drones entregan sangre a las instalaciones de transfusión. La sangre se utiliza principalmente para salvar a las mujeres que experimentan hemorragia postparto, algo que es un problema común en el país. La segunda fase consiste en entregar la vacuna antirrábica.

El plan es hacer entregas de sangre (y, eventualmente, otros suministros médicos) desde el aire. La compañía tiene 15 drones en su base ruandesa, cada uno capaz de transportar una bolsa de sangre de 1,5kg (cantidad suficiente para una transfusión para un paciente) en un viaje de ida y vuelta de 150 km. La organización asegura ser capaz de responder a las peticiones de las clínicas en 30 minutos, y está planeando hacer entre 50 y 150 vuelos por día a 21 clínicas de transfusión en la región. Cada entrega se cobrará aproximadamente al mismo precio que un mensajero de motocicleta.

Actualmente, el programa de aviones no tripulados sólo puede llegar a los centros de transfusión en la mitad occidental del país, pero está previsto extenderlo a la mitad oriental con la construcción de nuevas bases.

Sin embargo, no es todo tan sencillo como pueda parecer. Aunque cada vez son más eficaces en condiciones meteorológicas adversas, existen otra serie de desafíos. Por ejemplo, tanto la sangre como las vacunas deben mantenerse a cierta temperatura durante el transporte para que sigan siendo utilizables cuando lleguen.

Transporte de sangre y otros suministros

En cualquier caso, se espera que uno de los primeros beneficios en el empleo de los drones para la salud en zonas despobladas es en la entrega de todo tipo de material sanitario.

Una de las primeras pruebas para emplear es este tipo de aviación en asistencia sanitaria se llevó a cabo en Estados Unidos. La misión, realizada conjuntamente con la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins y el Equipo de Innovación de Campo (FIT), demostró cómo los drones pueden transportar ayuda, suministros y agua durante una situación de desastre. Durante la demostración, los drones llevaron muestras médicas para pruebas de emergencia, volándolas entre un campo de ayuda médica en tierra en Cape May y una instalación de prueba en un buque frente a la costa de Nueva Jersey. Los drones también transportaron suministros médicos desde el buque hasta el campo médico en tierra.

También se han hecho pruebas en las que se empleaban los drones para entregar paquetes médicos a voluntarios sobre el terreno, quienes a su vez se aseguraron de que los asistentes desatendidos recibieran los paquetes.

Ayuda caída del cielo

Stan Brock, fundador y presidente de RAM, una organización sin fines de lucro que proporciona atención médica a áreas remotas, fue una de los primeras personas que se interesó por el uso de aviones teledirigidos hace unos años. En ese momento, el grupo había comenzado operaciones de ambulancia aérea para llevar medicamentos y vacunas a partes de la selva amazónica. Los helicópteros de ala fija tripulados vuelan cada dos días para proporcionar vacunas, suero de serpientes y otros suministros médicos a pueblos remotos, una operación más costosa y compleja en comparación con el uso de los drones.

Por eso, considera que “sería extremadamente útil si pudiéramos enviar paquetes de medicamentos y vacunas a grandes distancias por aviones no tripulados”.

Incluso el personal de RAM está trabajando para construir un prototipo de dron específico para estas misiones. El avión será capaz de volar 150 millas náuticas con una carga útil de 25 kilos. El dron será capaz de soportar las duras condiciones climáticas que mantendrían las aeronaves tripuladas aterrizadas y realizar múltiples entregas a lo largo del día. Se pensó en estas características después de haber estado en un proyecto en Filipinas, donde necesitan entregar medicamentos a través de largos tramos de agua.

Problemas del primer mundo

El uso de drones para la prestación de atención sanitaria también se está probando en otros lugares. Equipos de la Universidad Técnica de Delft están probándolos para entregar equipos de emergencia, tales como desfibriladores, para atender rápidamente a los pacientes después de un ataque cardíaco. Si tienen éxito, podrían ser utilizados por los servicios de ambulancia.

Cabe señalar que las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades del corazón o la diabetes, son ahora responsables de más muertes que las enfermedades infecciosas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades no transmisibles matan a 38 millones de personas en todo el mundo cada año.

Estas enfermedades no se transmiten de persona a persona, sino que se desarrollan con el tiempo y requieren pruebas continuas, a menudo durante la vida de un paciente. Esto necesita acceso a laboratorios para muestras biológicas y pruebas.

Por eso, este tipo de naves no tripuladas también estarían equipadas con un desfibrilador, algo que podría ser un gran paso en ahorro de tiempo y salvamento de vidas. Alec Mormot comenzó a trabajar en el desarrollo del primer prototipo con un desfibrilador como estudiante de diseño industrial graduado en la Universidad TU Delft en Holanda. Una aplicación de teléfono se utiliza para llamar al dron durante una emergencia. Una vez que el dron llega, un profesional médico puede guiar a un amigo o espectador sobre cómo utilizar el desfibrilador por teléfono.

Como vemos, las posibilidades que ofrecen este tipo de naves no tripuladas van mucho más allá de poder sacar bonitas fotos dignas de Instagram. Los drones, desde el punto de vista más humanitario, pueden ser un revulsivo para mejorar las condiciones sanitarias de todas las sociedades.

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