El internet de los pobres: así llegó la conexión a las favelas de Río

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A unos cuarenta y cinco minutos al norte de Río de Janeiro se extiende una de las favelas más grandes de Brasil: el Complexo do Alemão. A principios de la década de 2010, esta gigantesca favela que, desde las alturas, parece un caos arquitectónico de chabolas, como también un caos sociológico, fue pacificado por la Unidad de Polícia Pacificadora.

Pero si entramos en la favela y observamos más atentamente, no tardaremos en hallar un edificio en el número 371 de la rua Doutor Nogachi en cuya pared leemos: Center of Digital Inclusion. Y junto al letrero el eslogan: «Transformando vidas através da tecnologia»

No es la única favela en cuyas entrañas está naciendo una revolución digital. También en Vigario Geral se ha lanzado Espaço Digital y una University Online.

De la ilegalidad a la inclusión digital

Lo que está permitiendo internet en estos lugares extramuros de Río de Janeiro, y también extramuros de la legalidad, sin permisos de construcción, sin acceso al agua ni a la electricidad, es que algunas comunidades empiecen a cohesionarse como nunca antes lo habían hecho, y que además conecten con el mundo exterior.

Estamos en lugares que ni siquiera han sido cartografiados por el Google Car porque las favelas son guetos que se rigen por sus propias normas. Pero internet está cambiando esta situación.

Los primeros atisbos de la transformación llegaron con las llamadas LAN houses, el internet de los pobres en Brasil: una especie de cibercafés ilegales donde se puede consultar internet, hacer una fotocopia o enviar un fax. Tal y como lo explica Frederic Martel en su libro Smart, cuando visitó la favela por sí mismo:

”A grandes rasgos, la LAN houses es el internet de los pobres en Brasil”, me explica Régis Andaku, del portal UOL. Su nombre procede del hecho de que, contrariamente a los cibercafés clásicos, sus ordenadores no estaban al principio conectados directamente a internet, sino a una red local (LAN significa Local Area Network). A partir del servidor principal (este sí conectado a internet, aunque generalmente de forma pirata) se podían utilizar los videojuegos en red.

La conexión cuesta 2 reales por hora (0,7 euros). Es habitual que los niños, por las tardes, lleguen hasta aquí para conectarse a Facebook. Pero, ¿cómo pudo nacer algo así en un lugar tan desangelado como éste?

Computadoras para todos

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Durante mucho tiempo las LAN houses era un fenómeno del que no tenían conocimiento ni científicos sociales ni antropólogos (si bien actualmente ya aparecen en las estadísticas), y sus inicios se remontan probablemente al momento en el que el gobierno federal llevó a cabo un programa llamado “computadoras para todos”. El programa consistía en crear elíneas de créditos para permitir que familias de bajos ingresos pudiesen comprar ordenadores a través de cuotas de unos 25 euros al mes.

El resultado fue que muchos empresarios de poca monta adquirieron grandes cantidades de ordenadores y los alquilaban a los demás en sus locales. El economista Fábio Sá Earp, un profesor de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, fue uno de los primeros en analizar el fenómeno:

Nos atamos a la idea de personas jóvenes yendo a las LAN-houses solo a jugar. Pero el punto es: un proceso de apropiación de la tecnología digital está en curso. Desde el momento en el cual un chico pobre de 10 años accede a la web luego de la escuela para actualizar su blog y página de MySpace, ver o compartir videos de YouTube, descargar canciones MP3 y chatear via mensajería instantánea, él/ella están haciendo exactamente las mismas cosas que hace un chico de 10 años de clase alta que vive Sao Paulo o en Nueva York.

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Abriéndose al mundo

La digitalización de las favelas también está permitiendo que éstas se abran al mundo y nos permitan entender realmente lo que sucede entre sus muros, evitando así los prejuicios de la prensa convencional. Es lo que sostiene, por ejemplo, Viktor Chagas, uno de los responsables de Viva Favela, en el barrio de Glória, en Río, la sede de un blog comunitario que habla sobre la vida en las favelas:

Es la primera vez que se ofrecen informaciones, artículos, fotos y vídeos realizados por los vecinos de las favelas. Sobre el terreno, nuestros 300 corresponsales cuentan libremente su día a día. Así, damos una imagen muy distinta de la vida en las comunidades.

La transformación empezó con las LAN houses, pero eso solo ha sido el principio. La verdadera transformación está llegando con el acceso a internet global (muchos jóvenes ya cuentan con smartphone), la integración social y la disminución del número de armas.

Durante su mandato, el presidente Lula asumió que lo digital es parte de la solución al problema, así que también suministró ordenadores baratos a las asociaciones de las favelas e impulsó el desarrollo de software libre, prometiendo financiar la banda ancha. La sucesora de Lula, la presidenta Dilma Rousseff, ha multiplicado estos programas.

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El Banco Mundial estima que el PIB de un país se incrementa entre un 0,6 y un 1,2 por ciento cada vez que aumenta un 10 por ciento el número de usuarios de teléfono móvil. Internet puede mejorar estas cifras y de hecho ya lo está haciendo de forma inmediata. Es el caso del programa diseñado por IBM, lanzado recientemente, que consiste en una red de cámaras de vídeo y sensores para predecir los riesgos de deslizamientos de terreno, frecuentes en las favelas, debido a menudo por las fuertes precipitaciones.

El internet de los pobres, finalmente, está haciendo que la gente sea menos pobre, a la vez que empieza a navegar en el internet de los ricos, como remata Martel:

Lo digital puede ofrecer un modelo económico y dar lugar a una nueva generación de emprendedores. Se emplean metodologías concretas, y las estadísticas de los primeros resultados son alentadoras. En Brasil se han creado unos 780 espacios de digital inclusion, que por lo visto han ayudado a casi dos millones de personas a salir de la pobreza (según las cifras del Center for Digital Inclusion).

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