Estamos más enfermos de FoMO cada día y nadie echa el freno

redes sociales y fomo

Hace cinco minutos que has subido a Instagram la foto de tu plato de sushi y te preocupa no tener todavía ningún like. Te lo deberías estar pasando bien, pero no tienes cobertura y sufres por no poder compartirlo en Facebook. Estás en el curro y te sientes mal porque tus amigos acaban de publicar una foto haciendo una barbacoa. ¿Te suena? Pues podrías estar enfermo de FoMO.

El FoMO, ¿una enfermedad del siglo XXI?

Fear of missing out. O lo que es lo mismo, miedo a perderse las cosas.  El FoMO es una forma de ansiedad potenciada por el miedo a perderse sucesos importantes o divertidos. Es un trastorno -definido hace poco más de una década- que tiene también que ver con la envidia, la falta de autoestima, las dudas en uno mismo y la inseguridad. Una enfermedad nueva que se ha visto potenciada por el auge de las redes sociales y los dispositivos móviles.

Sin embargo, el FoMO no es exactamente una enfermedad del siglo XXI, aunque el término sí se haya acuñado en los últimos años. “No es un fenómeno individual, sino más bien una construcción compleja que refleja una cierta predisposición personal al temor de perderse algo”, señala un estudio del mes pasado publicado en Addictive Behaviours Reports.

Así, el FoMO podría considerarse un rasgo de ciertas personalidades que se ha visto potenciado por el uso de Internet. Si tu miedo es el de perderte las cosas, cuantas más cosas sepas que están sucediendo (y en las redes sociales son muchas) más miedo tendrás.

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En Estados Unidos, el 56% de los usuarios de redes sociales sufre FoMO, aunque con diferentes niveles de intensidad. En España, según un informe de lastminute.com, el 7% de la población conectada y el 15% de los millennials (la población nacida en los 80 y principios de los 90) padece FoMO. Además, el 12% siente pánico a quedarse sin Internet y al 21% le horroriza la idea de perder el móvil.

Los síntomas: mucho más que adicción al móvil

El fear of missing out tiene un poco que ver con la envidia que sentimos cuando nuestro mejor amigo publica en Facebook fotos de una fiesta a la que no hemos sido invitados. Pero es mucho más que eso. Los principales síntomas podrían extrapolarse a situaciones en las que las redes sociales no tienen nada que ver. Aunque Twitter y compañía se han encargado de potenciar nuestras ansiedades sociales.

Según el estudio Online-specific fear of missing out and Internet-use expectancies contribute to symptoms of Internet-communication disorder, estos son los síntomas que tienes si sufres de FoMO. Los cuatro primeros no son exclusivos de Internet, mientras los siguientes no podrían entenderse sin nuestra relación con las redes sociales.

  • Temor a que otras personas (y especialmente los amigos) tengan experiencias más satisfactorias que uno mismo
  • Preocupación al enterarse de que los amigos están pasándoselo bien sin uno mismo
  • Ansiedad cuando se desconoce qué están haciendo los amigos u otras personas cercanas
  • Enfado cuando las obligaciones familiares o laborales se interponen en planes sociales
  • Actividad constante en las redes para no perderse nada de lo que está pasando
  • Necesidad de publicar constantemente en las redes sociales qué se está haciendo (especialmente si es una actividad divertida)
  • Imposibilidad de desconectar de las redes sociales cuando se está teniendo una experiencia positiva (comentar una serie o película mientras se está viendo, publicar fotos de las vacaciones mientras se está de vacaciones, etc.)
  • Temor a no tener suficiente relevancia en las redes sociales

miedo a perderse algo fomo

¿Te has sentido identificado? No te preocupes, como en todo, depende del grado o la intensidad con la que muestres estos síntomas. Al fin y al cabo, muchos no dejan de ser sentimientos naturales que, en muchos casos, podemos mantener bajo control.

Si todavía dudas de tu FoMO, existen multitud de tests online para calibrar el grado de tu miedo a perderte las cosas. Este, de Psych Central, es similar al utilizado por los autores del estudio anterior para extraer resultados.

¿Me puedo curar?

Como en la mayoría de trastornos psicológicos, no existe una pastilla que acabe con el problema. Y mucho menos una vacuna que nos inmunice contra el FoMO. A la hora de hablar de cura, entramos en el complicado terreno de los consejos personales, cuya validez siempre depende de la persona que los pone en práctica.

Aquí van tres formas de superar (o reducir) el FoMO, según la publicación especializada en piscología Psychology Today.

  1. Piensa en lo que no se publica. Es esencial darse cuenta de que las personas no publicamos nuestros malos momentos en las redes. Logros, vacaciones o momentos de ocio llenan Facebook e Instagram, pero pocos publican que han limpiado el baño o han ido a hacer la compra.vacaciones en redes sociales
  2. Acepta que la vida tiene altibajos. La vida tiene rutinas y está llena de momentos aburridos. Si todo fuese excitante y super divertido no sabríamos apreciar los buenos momentos. Como todo, esto es relativo, y depende en gran medida de nuestra capacidad para conformarnos con lo que somos, hacemos y tenemos.
  3. No puedes hacer todo. Uno de los motivos por el que el FoMO es más común en jóvenes, según un estudio publicado en Computers in Human Behaviour, es que, cuanto mayores nos hacemos, más comprendemos que no podemos abarcarlo todo. Siempre queda trabajo por hacer, siempre se puede pasar más tiempo con los amigos o viajar más. Mejor no estresarse al respecto.

Un FoMO interesado

El artículo de Psychology Today escondía un cuarto punto que merece un apartado aparte. El FoMO es usado a diario en nuestra contra. O a favor de terceras personas. Quizá sea un poco exagerado, pero el miedo a perderse las cosas no es algo nuevo y la publicidad lleva décadas explotándolo. Al fin y al cabo, los anuncios siempre han buscado hacernos desear algo que no tenemos, una experiencia que nos estamos perdiendo.

Una breve búsqueda por Internet revela decenas de artículos sobre cómo usar el fear of missing out, potenciado con las redes sociales, para atrapar al público. Sobre todo, si el público es millennial.

“El uso del FoMO no es nada nuevo, ha sido parte de las técnicas de venta durante mucho tiempo. De hecho, la mitad de las técnicas utilizadas por vendedores incluyen un elemento de missing out [te estás perdiendo algo magnífico]”, explica Chris Hodkinson, experto en marketing de la UQ Business School, de la universidad de Queenland, quien lleva más de seis años estudiando el fenómeno.

los millennials no pueden desconectar

Hodkinson ha liderado uno de los estudios más completos (publicado el año pasado) sobre el uso de FoMO en marketing para millennials. Una de sus principales conclusiones es que, por mucho que se intente comprar de forma racional, la presión social (acentuada por las redes) y el miedo a perderse algo único que los demás ya están disfrutando es un factor fundamental a la hora de decidir hacer una compra.

Así que no te preocupes si la foto de los mojitos que se está tomando tu hermano te pone un poco celoso. Pero piensa que alguien podría acabar explotando tu ansiedad en su beneficio. Y recuerda que, si no te gusta lo que ves en las redes sociales, todavía tienes el poder de no entrar en ellas. O, incluso peor, puedes apagar el móvil.

 

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