Así es la extinción digital de los idiomas que Internet también podría frenar

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La mitad de la población del planeta habla unas 50 lenguas. Y la mayoría de los idiomas tienen menos de 10.000 hablantes. La diferencia no hace sino agrandarse en el mundo digital, donde se estima que unas 3.500 lenguas y dialectos están en peligro de no sobrevivir a la revolución de Internet y dejarán de existir en el próximo siglo.

Las causas son muchas y variadas. Los smartphones y los ordenadores no las reconocen y mucho menos lo harán los dispositivos de control por voz o traducción simultánea. No hay compañía que quiera invertir en ello porque no hay suficiente mercado. Y las antiguas dinámicas de dominio de unas lenguas sobre otras se están reforzando. Sin embargo, algunos proyectos están intentando frenar este olvido digital.

¿Adiós al gallego y al islandés?

Muchos factores influyen en la supervivencia de un idioma, pero el desafío es real. Según un estudio de META-NET, una red de investigación europea, 21 de las 30 lenguas (oficiales) originarias del viejo continente están en peligro de desaparecer de la esfera digital.

Solo el inglés se encuentra en la categoría reservada a los idiomas con mejores expectativas. En un segundo grupo, con muchas posibilidades de sobrevivir al tsunami digital, se encuentran el español, el francés, el holandés, el alemán y el italiano. Un tercer grupo, formado por el euskera, el catalán, el búlgaro, el griego, el húngaro y el polaco están en el límite, bajo una seria amenaza. El resto, incluyendo el gallego, el galés o todos los idiomas nórdicos, están en peligro.

Y esto, en referencia a idiomas reconocidos como oficiales. Si incluimos otras lenguas calificadas como dialectos, sin apoyo público, el número de idiomas en peligro es todavía mayor.

La tendencia no es, ni mucho menos, exclusiva de Europa. Es más, probablemente las lenguas europeas se encuentran entre las más favorecidas en el ecosistema digital. La situación es mucho más precaria en el África Subsahariana, las islas del Pacífico o América Latina. Pero, ¿por qué?

La inteligencia artificial no reconoce hundslappadrifa

Existen multitud de razones detrás del riesgo de extinción digital de los idiomas. A nivel tecnológico, la principal es que los sistemas operativos no están programados para entender (o utilizar) todas las lenguas del planeta. Algunos idiomas funcionan con adaptaciones más o menos sencillas, pero otros, como el caso del islandés o el finlandés, son casos complicados.

Así, sistemas inteligentes de reconocimiento por voz, como Alexa, no entienden, a día de hoy, qué significa hundslappadrifa, o la forma islandesa de decir “nevada copiosa, sin viento y con grandes copos de nieve”. Es cierto que tampoco significa mucho para 7.499 millones de seres humanos, pero para los 350.000 habitantes de la isla del hielo tiene mucha importancia.

capital de islandia nevada

En el caso del islandés, las redes sociales e Internet están también potenciando un fenómeno del mundo offline: la sustitución del idioma local por el inglés, una lengua mucho más útil a la hora de comunicarse con el exterior. Y aquí es donde entramos en otras dinámicas de dominio de un idioma sobre otro de las que no se puede culpar a Internet.

Quedándonos en Europa, los casos de Francia o Italia sirven para justificar este punto. Ambos países cuentan con multitud de dialectos, que bien podían ser considerados idiomas cooficiales, pero que están infrarrepresentados en la cultura, la educación y las instituciones. El francés y el italiano gozan de una posición privilegiada en todos los estamentos y también, claro, en Internet.

El problema de la baja presencia digital

Por cerrar el capítulo de la responsabilidad tecnológica, fabricantes y programadores se escudan en la ausencia de un mercado que justifique la elevada inversión. Más aún, si se tiene en cuenta que casi todo el mundo entiende una de las lenguas mayoritarias.

En este punto incide también un artículo firmado por varios lingüistas europeos publicado por la European Language Resources Association (ELRA). Así, según los investigadores, estas serían las razones que amenazan la supervivencia digital de los idiomas:

  • El “perfil bajo” de la mayoría de las lenguas. En muchas ocasiones, idiomas utilizados habitualmente por la población no son reconocidos desde la esfera pública.
  • El bajo prestigio de muchos idiomas. Lo cual influye directamente en su uso en los medios digitales y en cualquier ámbito de la cultura.

  • La no-existencia de población monolingüe. Como en Islandia, en Europa no existe apenas población que solo hable uno de los idiomas minoritarios. Así, en el caso de querer acceder a cualquier servicio digital, siempre se puede utilizar el inglés, el español o el francés.
  • El bajo interés económico en las comunidades pequeñas. Los idiomas minoritarios no son capaces de atraer la inversión necesaria.
  • El bajo soporte tecnológico. Según el estudio, algunos elementos tecnológicos como, por ejemplo, teclados y vocabularios o diccionarios digitales son necesarios para la supervivencia digital de un idioma. Aquí, el estudio cita el gallego, el euskera y el catalán como ejemplos de idiomas minoritarios que sí han logrado un soporte tecnológico.

Las soluciones son (también) digitales

En el delta del Nilo, en los cimientos del fuerte de la ciudad de Rashid, una gran roca escondía la llave de un viaje al pasado. La piedra Rosetta, que incluye un mismo texto escrito en jeroglíficos egipcios, escritura demótica y griego clásico, sirvió para descifrar las escrituras de las pirámides y acceder a una cultura milenaria.

Inspirados por el valor de las lenguas como vehículo de conocimiento, la fundación Long Now trabaja ahora en el proyecto Rosetta, uno de los varios proyectos digitales que intentan salvaguardar los idiomas del planeta.

disco proyecto rosetta

Disco diseñado por el proyecto Rosetta / Rosettaproject.org

Los investigadores del proyecto buscan crear un archivo que perviva en el tiempo, un disco de níquel de algo más de siete centímetros de diámetro con 14.000 páginas de información grabadas en su superficie que pueden ser leídas con una lupa potente. Copiando la idea de la Rosetta original, el proyecto ha empezado por crear un conjunto de textos y vocabulario idénticos traducidos a más de 1.000 lenguas y dialectos.

De forma algo menos tecnológica, el proyecto Enduring Voices, de National Geographic, se basa en el trabajo de campo. Un equipo de lingüistas viaja desde hace años a zonas con lenguas en peligro de extinción para documentar su uso y su distribución, su relación con las comunidades locales y, de paso, llamar la atención sobre su situación.

Además, dado que muchas lenguas no se escriben, el proyecto está creando una serie de diccionarios orales, preservando algunos de los sonidos menos escuchados del planeta. Y todo está disponible en Internet. Así suena, por ejemplo, el Chamacoco, un idioma indígena del Chaco paraguayo.

Desde que se empezó a dar la voz de alarma sobre la situación de exclusión digital que viven los idiomas, han surgido multitud de proyectos, apoyados por esfuerzos públicos y privados. Entre ellos no podía faltar el de Wikipedia, repositorio digital del conocimiento humano.

La enciclopedia online todavía no se acerca a los números del proyecto Rosetta, pero cuenta con ediciones en casi 290 idiomas. Además, ha diseñado un programa para rescatar y traducir el conocimiento que se encuentre más detallado en lenguas minoritarias y traducirlo al inglés.

Así, Internet y las plataformas digitales aparecen como causa y solución de todos los problemas de un planeta políglota. O no. Quizá sean solo una herramienta más con la que los seres humanos causamos y solucionamos los mismos problemas con los que llevamos milenios enfrentándonos.

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