El futuro esperanzador del filete artificial está convenciendo a los más incrédulos

filete sintético carne laboratorio

En 2013 se creaba la primera hamburguesa cuya carne no provenía de ningún animal, sino de un laboratorio. El creador de este filete de 250.000 euros, Mark Post, es un hombre preocupado por el futuro del planeta. Pero, como no podía ser de otro modo, fue tildado de científico loco por algunas voces alarmistas.

En 2016, la empresa Memphis Meats ya había creado la primera albóndiga de carne sintética. Esta vez por tan solo 1.000 dólares. Pero en marzo de 2017, la misma compañía nos sorprendió de nuevo. Ahora venden carne de pollo y pato que no sale ni de pollos ni de patos. Y van a cambiar el mundo, a mejor.

El impacto medioambiental que supone la producción cárnica

Sin entrar mucho en un tema que es de actualidad y que tiene preocupado a buena parte de la población de los países occidentalizados, el modo en que se obtiene carne para consumo humano hoy día no es solo insostenible para el planeta. Y también es poco sana para nosotros mismos.

Según datos de la FAO, en tan solo dos décadas (1990 a 2012) el número de cerdos criados para consumo humano creció un 13,8%. De 849 millones de cabezas en todo el mundo a 966 millones. Bovinos y ovinos siguen patrones similares, con un 16,5% y un 20,6% respectivamente.

datos de la FAO filete carne

Pero si hay un crecimiento aún más desproporcionado es el de las aves de corral. Un 104,2% de aumento en dos décadas, aunque en 2017 los datos son aún más preocupantes. Resulta evidente que es un crecimiento insostenible que tendremos que detener en algún momento y para el que necesitamos una solución alternativa.

Además de no ser bueno para el medio ambiente, tampoco es saludable para nosotros debido a la acumulación de determinados compuestos químicos en la carne a través del proceso de engorde de los animales.

¿Cómo se cultiva carne en laboratorio?

Aunque aquí se concibe de forma sencilla y simplificada, el proceso nos ha llevado décadas de esfuerzo e investigación. Y mucho ensayo y error. Si podemos crear órganos funcionales en el laboratorio, ¿por qué no carne?

En este proceso se parte de células madre de animales originales y sanos, que se llevan al laboratorio y se enmarcan en pequeños nichos (de no más de 30 cm de diámetro) donde se les deja crecer durante meses. La idea es aportar la cantidad de nutrientes justos para que el tejido se desarrolle de manera saludable.

Dado que las células madre pueden transformarse en cualquier tejido (pero nosotros queremos carne) se las induce a generar músculo. Al principio se realizaba con biorreactores rellenos de suero fetal, algo que suena bastante mal a pesar de ser totalmente natural, pero finalmente se llegó a una solución basada en un derivado de algas. A nivel comercial esto supuso un éxito.

Para que la forma del músculo se desarrolle como debería, se estira el protofilete (si es que podemos llamarlo así) a medida que crece. De ese modo el futuro filete crece estriado, como lo haría el músculo del animal.

No es algo sencillo, pero se ha alcanzado la suficiente maestría como para llevarlo a los restaurantes:

Un futuro más sano de lo que parece

Incluso aunque suponga un avance tecnológico sin precedentes y que se anuncie como proteínas animales a un coste ecológico admisible y para todo el mundo, la receta de carne de laboratorio sigue haciéndonos levantar una ceja a muchos. ¿Esto es sano? Y, si lo es, ¿dónde está la trampa?

A pesar de que todavía no nos suena muy apetecible, es carne perfectamente sana (aunque algo insípida, según los catadores). Si la comparamos con la producción cárnica actual, basada en el engorde rápido usando químicos acelerantes y una cantidad abusiva de antibióticos, desde luego es mucho más saludable.

filete y carne saludables de laboratorio

Aunque esto no significa que debamos triplicar nuestra ingesta cárnica cuando la carne sintética llegue al supermercado solo porque sea más sana que la que comemos habitualmente. Tanto la FAO como la OMS recomiendan reducir el consumo actual de carne, como poco, a la mitad, para ganar en salud.

Un filete sintético y todos contentos

Sin embargo, es improbable que la población occidental reduzca las raciones de carne a lo que la FAO o la OMS recomiendan. Nos gusta demasiado la carne, y países como China o India pretenden seguir nuestro ritmo de consumo acelerado.

Por suerte para el mundo, la carne sintética salvará el medioambiente y limará tensiones con religiones y grupos ambientalistas.

Y es que la carne sintética, aunque novedosa y más del siglo XXII que del XXI, no choca con casi ningún ideal religioso, cultural o político. Simplemente es un método alternativo con un proceso de cultivo diferente del tradicional (que es donde muchos grupos de presión ven un problema).

Por ejemplo, la carne sintética no dependerá del maltrato y hacinamiento animal, ni de la producción cárnica basada en antibióticos de manera generalizada. Así como tampoco generará un volumen importante de residuos tóxicos (frente al sistema tradicional, que sí lo hace).

 

La carne sintética se perfila, junto con las algas y los insectos, como uno de los alimentos clave del futuro de una humanidad que desborda el planeta. No cabe duda de que, si queremos que el medio ambiente siga en marcha debemos encontrar modos imaginativos de producir y consumir. Un mundo que los tecnolibertarios ven con esperanza.

 

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Imágenes | Memphis Meats

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