Así es el mundo del futuro visto por los tecnolibertarios: ¿realidad o ficción?

tecnolibertarios

¿Eres optimista frente a la tecnología? ¿Ves el vaso tecnológico medio lleno o medio vacío? Siempre hay tecnoescépticos y tecnófobos que ven la tecnología alienante y deshumanizada. Pero los tecnolibertarios la consideran la última esperanza de la humanidad.

Para los tecnolibertarios la tecnología es lo único que puede hacer que pongamos más vasos a la mesa y los llenemos de agua. Para ellos, la tecnología es lo único que puede solucionar los problemas humanos. ¿Realidad o ficción?

Los problemas de la humanidad

Guerras, hambre, problemas médicos. Los tecnolibertarios son una rama del pensamiento que se posiciona a favor del avance tecnológico para solucionar los problemas de la humanidad. Pero también los problemas que la humanidad genera sobre el planeta, tales como la contaminación o la extinción de especies.

Si las personas tienen problemas, ¿por qué no solucionarlos? Y, ¿existe un modo mejor que la tecnología para hacerlo? Podría ser el pensamiento tecnolibertario por excelencia.

Los tecnolibertarios luchan por acelerar la puesta en marcha de diversos avances tecnológicos (por ejemplo, la robótica) porque creen que con ello se resolverán todos los problemas.

El nombre se lo puso David Wood en comparación con los tecnoescépticos, que «creen que los robots cambiarán el mercado laboral pero sólo sustituirán a las personas en los trabajos más rutinarios y también crearán nuevos empleos y más creativos» y los tecnoconservadores, «aquellos que quieren frenar esta nueva revolución industrial y legislar para prohibir ciertas tecnologías o poner impuestos a los robots».

¿Quién tiene razón? ¿Son los tecnolibertarios los hippies del siglo XXI? ¿Ven el mundo de color de rosa?

Un mundo tecnológico de color de rosa

«La tecnología no es buena ni mala, ni tampoco neutral», dijo Melvin Kranzberg, «es el uso que le damos lo que declina la balanza hacia uno u otro lado».

Es posible que los tecnolibertarios estén simplificando el mundo en demasía, pero hay que tener en cuenta que parten de hechos tangibles a su favor. Después de la Segunda Guerra Mundial la tecnología se convirtió en el Santo Grial del planeta, y hasta ahora nunca ha habido tantos humanos satisfechos. Cierto que crecen los desigualdades por arriba (no hay techo a lo que uno puede ganar) pero la base mínima de bienestar no deja de subir.

Con la entrada de tecnologías disruptivas como Internet, Internet of Thing o los robots que se perfilan en el horizonte, existe el miedo que suscita el control. Sin embargo, los regímenes totalitarios caen uno a uno tras el avance de tecnologías de la información como lo es hoy día Internet. Es muy difícil luchar contra todo tu pueblo informado.

tecnolibertarios conservadores

Uno de los problemas que plantean los propios tecnolibertarios es que, además de una liberación tecnológica, suelen venir con ideas de libertad económica y sociales absolutas. Hoy nos parecen una buena idea porque dan lugar a las democracias, pero son las mismas causas que están propiciando el Cambio Climático.

Pero, ¿qué otra cosa podemos hacer?  ¿Renunciamos a nuestro estado de bienestar por el planeta? ¿Nos fijamos en tecnoescépticos como los amish y otras culturas que decidieron frenar artificialmente su conocimiento del mundo? ¿Paramos en seco la investigación?

Los tecnolibertarios viven en una huída hacia delante

La huída hacia delante, en teoría de juegos, señala el momento en el que lo único que puede hacer uno de los jugadores es pisar a fondo el acelerador. De lo contrario, perdería.

¿Qué es perder para la humanidad? Bueno, que todos esos problemas nuestros no solo no se solucionasen, sino que aumentasen de magnitud. Calentamiento global, sequías, no hacer frente a las enfermedades, más bocas que comida, disturbios…

tecnolibertarios viven en una huída hacia delante

La mitad superior del siglo XX nos ha enseñado que las penalidades de la humanidad se retiran a medida que la ciencia avanza. A medida que se le dan a los ciudadanos tecnologías más avanzadas, su nivel de bienestar aumenta.

Cualquier escenario que contemple algo distinto a la huída hacia delante es improbable en tecnología. Por un lado, la economía global es tan compleja y descentralizada que es improbable que no haya nadie que quiera investigar. Por otro, cualquier frenada global o decrecimiento tecnológico acabaría en los mismos problemas que se tratan de evitar.

Además está el hecho de que es improbable curar el planeta sin tecnología. Somos demasiados humanos como para volver a un estado social previo sin arrasar con el planeta en una década.

 

Los tecnolibertarios defienden un modelo que es dilapidado por otras tendencias como el tecnopesimismo, e incluso sectores moderados de tecnooptimistas. Quizá en un punto medio encontremos el camino adecuado para seguir adelante.

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