Juego de Tronos es un cuento para niños si lo comparas con estos sangrientos videojuegos

Con la séptima temporada terminada, ya podemos decirlo: en lo violento, Juego de Tronos tampoco es para tanto. Su concepto del gore, de la casquería, es fundamentalmente pop. Sí, hemos visto cabezas aplastadas y miembros cercenados: sólo tendríamos que traer ‘La boda Roja’ a nuestra memoria torturada para sentir un nudo en el estómago.

Pero la realidad es que si apelamos a un universo medieval de espada y reinados fugaces, lo que transmite la serie adaptada por los showrunners David Benioff y D. B. Weiss es mero protocolo, el día a día en el duro Poniente, donde unos caminantes blancos pueden hacer desaparecer la civilización con sólo proponérselo. Pero no lo harán, faltaría más.

Una “suavización” que atiende a la magnitud comercial del producto: hemos pasado de desnudos integrales, de burdeles, de lanzar un niño por un balcón y verter oro derretido sobre la cabeza de un hermano a miradas distantes y muy poca aventura palaciega entre set piece y set piece.

Un puzle sin todas las piezas

Por supuesto, habrá quien sentencie que las imágenes que emanan los libros de creados por George RR Martin son las auténticas, donde la crueldad supura y donde todo el mundo está muriendo todo el rato, bien en guerras o traiciones. Tanto da, los videojuegos han llevado la condición de la «violencia lúdica» hasta un nuevo estado. Y aún nadie ha podido superarla, porque en ella los actores somos nosotros.

Que le pregunten a ‘Mortal Kombat’, una de las piezas cardinales en cambiar esta perspectiva. Los hermanos Ed y Mike Boon junto a John Tobias querían crear un clon del popular ‘Street Fighter’ y, de paso, hacer algo distinto, más realista. Y sin gastar mucho presupuesto. El resultado fue un capricho sobre el que hubo que cambiar muchas cosas, hasta el color de la sangre. Bajo la presión de Nintendo.

Era el verano de 1993 y muchas voces públicas se enconaron sobre esta presunta glorificación del crimen. Y todo porque, bueno, cuando derrotamos al enemigo podemos humillarlo con un ‘Fatality’: arrancarle el corazón y hacérselo tragar, decapitarlo y mostrar la cabeza como trofeo, o tirarlo a un foso de pinchos y ver cómo brotan píxeles rojos por todas partes.

El 1 de diciembre de 1993, el senador Joe Lieberman lideró un comité del Senado de EE.UU. en el que solicitó una regulación para tamaño producto. Y todo porque el propio Lieberman pilló al hijo de su antiguo jefe de gabinete, Bill Andresen, jugando a «una monstruosidad». La pregunta es: ¿quién había dado permiso para comprar un juego así a un niño? Chivos expiatorios o no, lo único que logró aquella exposición a los medios fue popularizar ‘Mortal Kombat’, transformándose en una gigantesca campaña de marketing involuntarioCombo Breaker, que dirían en otro semejante como ‘Killer Instinct’.

Después de este vinieron muchos más. Porque el camino hacia la validación, entre tanto complejo y arquetipo, no ha sido especialmente llano. Te contamos algunos.

Thrill Kill

¿Conoces la franquicia ‘Smash Bros’? Imagina ahora encerrar los personajes en una celda acolchada, dentro de un pesadillesco manicomio, donde nosotros somos uno de cuatro dementes. Gana el que más y mejor destroce a sus oponentes. Y podemos sustituir ese destrozar por BDSM, porque algunos de los asesinos contarán con trajes de tortura y parte de los movimientos especiales se reducen a posturas sexuales.

Paradox, una de las actuales divisiones de Midway, fue la encargada del desarrollo y, si quieres jugarlo —en la primera PlayStation— vas a tener que bucear entre archivos no muy legítimos. El juego fue cancelado a dos semanas de su publicación. La Entertainment Software Rating Board (ESRB) le concedió la mágica etiqueta “Adults Only”, algo que no había conseguido ningún juego violento hasta la fecha. ¿Era para tanto? Pues sí: no hay tour de force, todo es un preparados-listos-ya de casquería propia de un matadero de polígono industrial.

MadWorld

Wii es una consola asociada a la fenomenología casual, a los juegos para toda la familia, donde personajes alegres como Kirby o Yoski recorren coloridos escenarios bajo tonadas festivas. Platinum Games mandó esta imaginería a la mierda cuando presentó ‘MadWorld’, una suerte de brawler con la estética de Sin City y una mala leche envidiable: debemos sobrevivir en la apocalíptica ciudad de Varrigan City.

Pero ojo, hemos sido sometidos dentro de un perverso reality show, DeathWatch. Por suerte, el personaje protagonista hace frente a los enemigos mediante cualquier tipo de arma o herramienta y cuenta con una motosierra integrada a su brazo derecho, muy práctica para desmembrar enemigos en un periquete. Los padres de ‘Bayonetta’ no vendieron mucho, por supuesto.

Manhunt

Pero el gore bobo de ‘MadWorld’ es, al fin, un ejercicio inane similar al de clásicos como ‘Splatterhouse’, un marco estético. Los verdaderos demonios están en nuestro interior. Y, cuanto más se aproximan a una realidad vivida, más incómodos resultan de ver. Tal es el caso de ‘Manhunt’, una obra con la que Rockstar se ganó un buen puñado de detractores y alguna que otra demanda.

Somos James Earl Cash. Morimos en el pasado, mediante una inyección letal. Pero hemos despertado y ahora quieren darnos caza. Somos parte de una cinta snuff. Una metaficción donde un ‘Director’, al más puro estilo ‘JigSaw’, nos promete que vamos a caer antes de que acabe el día.

Claro, para obtener la libertad debemos cumplir con su propia intención fílmica: matar y matar más, sin parar, como si fuésemos el mejor atleta en nuestro deporte favorito, usando cualquier y metodología, desde bolsas de plástico a barras de acero. Al lado de esto, Juego de Tronos es un relato de fantasía heroica para infantes.

Condemned

La primera vez que juegas a ‘Condemned’ puedes llegar a sentirlo: estás dentro de algo distinto, algo especial. Nunca antes, en pleno 2005, se había retratado con tal brutalidad, realismo e intensidad una pelea cuerpo a cuerpo. El equipo de Monolith Productions alcanzó su cénit con una obra oscura y perversa como pocas. No somos una bestia poderosa, un gladiador indestructible, somos un detective en mitad de algo que se nos queda grande.

En Alemania seguramente pensaron igual cuando su representación de la violencia no casó con la legislación efectiva. En febrero de 2008 todas las copias del país fueron confiscadas por infligir la ley del Código Penal alemán.

Pero no te preocupes, en ningún momento verás magnificación o celebración de actos crueles como, por ejemplo, en ‘Postal 2’ —donde puedes hasta asesinar a personajes que están manifestándose contra los videojuegos violentos—. Este tipo de tensión in crescendo, más cercana a ‘Seven’ y ‘El Silencio de los Corderos’, fue bloqueada por incómoda, por ir un paso más en su observación de la vileza humana.

Juégalos a todos, olvídate de lo demás

Abundan, durante los últimos años, estudios sobre violencia en los videojuegos. Algunos, como el libro Grand Theft Childhood, tras un exhaustivo examen de comportamiento a más de 1.200 niños en distintos cursos de Primaria, no han detectado el menor atisbo que vincule juegos violentos con personas violentas.

Este es un punto con el que coinciden no pocos teóricos: los videojuegos pueden, al contrario, actuar como artefacto catalizador, de objeto para unir a personas con los mismos gustos o incluso servir de plataforma de recreo/experimentación para compartir anécdotas y olvidar la realidad más profana.

La única conclusión a la que podemos llegar es que disfrutes, con sentido común y ajustándote a los códigos PEGI, pero sin el menor prejuicio. Y pocas alternativas mejores para jugar que un portátil destacado para el gaming. El mercado actual está trufado de interesantes alternativas, como el nuevo Lenovo Legion Y720, un duro combatiente con procesador Intel de séptima generación y una tarjeta gráfica dedicada de 4GB —la mismísima Nvidia GTX 1060—. Recuerda: ya que vas a ver rudeza, nada mejor que hacerlo en HD, a la máxima resolución posible.

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