Los juguetes de los niños que en verdad son para los padres

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Todos llevamos un niño dentro. Un niño que a veces despierta de su letargo y que hace que volvamos a nuestra más tierna infancia.

Dicen que los trenes eléctricos son el mejor ejemplo de un juguete que, aunque está pensado para los niños, son los padres los que acaban jugando con ellos. ¿Por qué hay padres que juegan con los juguetes de sus hijos pero sin ellos o cuando ellos no están?

Un juguete “impropio” de la madurez

José Antonio Tamayo, psicólogo de Activa Psicología, explica que cuando hablamos de juguetes la mayoría pensamos en objetos destinados al entretenimiento y disfrute de los niños, olvidando que también pueden contribuir al desarrollo de las capacidades físicas, psicológicas y sociales; tal y como recoge la RAE en su reciente definición (ampliada) del término. “Pero incluso asumiendo esa definición más amplia de juguete, seguimos atribuyéndole un carácter infantil, quizá impropio de la madurez o de la edad adulta. Seguramente se trata de un convencionalismo social, el mismo que aparta a los adultos del juego a medida que rebasan la adolescencia y que les asigna las actividades lúdicas que son apropiadas para “mayores”.

Sin embargo, y exceptuando quizás los juguetes dirigidos a la infancia (0-6 años) “en los que prima la estimulación de funciones sensoriales y psicomotrices”, este experto considera que los juguetes suelen estar subordinados a un juego (es decir, son instrumentos que sirven a una actividad lúdica reglada) “y es este componente lúdico el que puede divertir y relajar a personas de cualquier edad. En este sentido, hay un libro clásico de 1938, “Homo Ludens”, que plantea la importancia del juego en el desarrollo humano, así como en la formación de la cultura, de la que se considera consustancial”.

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Los gamers crecen y se hacen padres

Uno de los mejores ejemplos actuales de juguetes que, en principio, podrían plantearse para los hijos, pero que son muchos los padres que no solo juegan con ellos, si no que también lo piden a los Reyes Magos, son las consolas y los videojuegos. Y, de entre estos títulos, quizá los deportivos (especialmente los de fútbol) se llevan la palma.

“Gran parte de esta nueva generación de padres han sido gamers y han crecido culturalmente con el mundo del videojuego, que está al alcance de su mano, ya que sigue siendo parte del entretenimiento de la infancia de estos padres. Aunque haya cambiado la situación personal, han ampliado la familia, trabajan en lugar de estudiar, hay algo que se mantiene: el videojuego”, explica Yeray Romera, Head of Product Marketing de EA Sports.

Además, este responsable considera que, en el caso específico del videojuego, hay un gran trabajo de la industria, junto con todas las asociaciones y todas las compañías del videojuego, para que estos productos ya no sean un elemento tabú. “El videojuego ha dejado de ser visto como un sistema de alienación del individuo para ser una forma más entretenimiento. Estos padres siguen teniendo esa juventud y ese niño que llevamos todos dentro y siguen queriendo jugar con esta forma de entretenimiento. Sin caer en excesos, llevándola un terreno comedido, el videojuego es un entretenimiento sano y familiar, y es bueno que los padres jueguen con los juguetes de los niños”, sentencia Yeray Romera.

Reforzando la familia

Es más, desde EA Sports se hace un pequeño repaso a la evolución de los videojuegos en estos últimos diez años, que han pasado de ser juguetes solitarios, para un único individuo, a ser un elemento más social y de compartir en las familias.

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Desde el lanzamiento de diversas consolas (que fueron una auténtica revolución dado que toda la familia se podía reunir alrededor de ellas para jugar), este entretenimiento electrónico ha evolucionado hacia las partidas multijugador entre padres, hijos, amigos y otra familia.

“Como todo elemento digital”, comenta Romera, “las conexiones a Internet también han revolucionado el juego. Hemos creado redes sociales también en el terreno de las videoconsolas y los videojuegos nos ayudan a configurar una red social del fútbol virtual, que te permite conectarte con otros familiares y amigos de todas partes del mundo. Creemos que es bastante positivo y sano que todos jueguen juntos”.

Pero, ¿qué nos hace jugar como si fuéramos niños?

¿Qué influye (tanto desde el punto de vista del juego como de la persona) para que se produzcan estas situaciones? ¿Se da más en hombres o en mujeres, en algún tipo de juego como los deportivos?

Por una parte, influyen las características del juguete y del juego: que suponga un reto, que pueda sorprender (cierta imprevisibilidad en el resultado), que ponga a prueba las capacidades del jugador, que mantenga la tensión hasta el resultado final, por citar algunas. Claudia Gabriela, Brand Manager de Lego, cree que aunque, en general, los juguetes son para niños “hay muchos padres que pasan tiempo jugando con ellos. Tenemos muchas gamas de productos que están más enfocadas a este tipo de rangos de edad”.

En este sentido, no son pocos los fabricantes que adoptan sus líneas de productos para que los padres puedan pedir estos “juguetes”. Son productos quizá más caros o que, como en el caso de los videojuegos, implican el poder pagar por extras. “Aunque puede haber un tema de nostalgia, en la mayoría de los casos se puede decir que son juguetes muy entretenidos que permiten concentrarse muy bien”, asegura la responsable de Lego.

Respondiendo a la cuestión de qué influye en que, siendo adultos, juguemos como verdaderos niños, hay que hablar de las características del jugador. “Además de las diferencias de género (parece que los hombres, frente a más mujeres, siguen prefiriendo juegos de contenido deportivo o en los que se desplieguen habilidades físicas), estarían las preferencias individuales en función de sus gustos, intereses y recuerdos infantiles”, explica el psicólogo José Antonio Tamayo. “A veces los adultos siente predilección por juguetes que tuvieron un significado especial en su infancia, bien por volverlos a traer a sus vidas o por satisfacer un anhelo frustrado (ej. El Scalextric o la casa de muñecas que nunca trajeron los Reyes,…)”.

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En opinión de este experto, tampoco podemos obviar “las modas, campañas de publicidad, que pueden afectar por igual, o diferencialmente, a hombres y mujeres. Recordemos el “boom” de las consolas y sus juegos, con su amplia oferta (ej. Wii, Play Station), así como el retorno de los “clásicos” (ej. Juegos arcade: Comecocos, Pang, Supermario, Donkey Kong)”.

¿Cómo entretener a niños y mayores por igual?

Sin embargo, tener un juguete que entretenga por igual a niños y mayores no es algo fácil. Las destrezas intelectuales y de psicomotricidad no son las mismas con 5 que con 18 ni con 35. ¿Qué retos plantea hacer un juguete que entretenga y desafíe a un menor sin que éste se rinda porque le resulte imposible alcanzar los hitos pero que, al mismo tiempo, sea lo suficientemente atractivo para que el padre se enganche al juego porque a él también le plantea un reto?

Para la Brand Manager de Lego, hay productos que están etiquetados para un rango de edad de entre los cuatro y los 99 años “porque hay muchos adultos que se siguen divirtiendo con este juegos”. No obstante, tienen también productos dirigidos para más mayores, como Lego Arquitechture, con los que se pueden construir los rascacielos de algunas de las ciudades más emblemáticas. “La diferencia entre los juegos para mayores y los pequeños es la dificultad para hacer este tipo de construcciones” aunque a partir de los 16 años no suele haber mucha diferencia en la fabricación de este tipo de juegos.

En el caso de los videojuegos, para los desarrolladores puede suponer un auténtico reto idear un videojuego que sea divertido para un niño y a la vez que no sea aburrido para un adulto. “Para esos niños menores hay consejos más intuitivos y rápidos en las acciones, mientras que el gran jugador que tiene unas expectativas muchos más grandes tiene disponibles otros niveles de juego. También tenemos que tener en cuenta a esos padres que, aunque han sido jugadores de jóvenes, ahora lleva muchos años sin ponerse delante de un videojuego. Aquí entra en juego mucho el ensayo y error”, explica Yeray Romera, “y hay que hacer muchas pruebas intentando que la experiencia sea lo más amplia posible, sin descafeinar esa experiencia para ninguno de esos públicos objetivos a los que se dirige el videojuego”.

Nuevas opciones y modos de juego a modo de tutorial, de formación o de entrenamiento para esos jugadores que no son tan expertos ni tan duchos son algunas de las soluciones para que puedan entrenar y desarrollar sus habilidades. No en vano, hay que tener en cuenta que, según Romera, “el mundo del deporte en videojuegos, y más concretamente en el del fútbol, es donde el público es mucho más masivo. Estamos hablando aquí de que entra todo el mundo dentro del juego, desde los tres hasta los más de 60 años”.

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Juguetes para mayores pensados por los fans

Es innegable que existe pues un mercado para los juguetes para mayores. Por eso, por ejemplo, existen iniciativas como Lego Ideas, un programa en el que todo el mundo puede dar sus ideas sobre qué es lo que les gustaría ver como un juguete de verdad. “Uno de los productos que ha sido propuesto por un fan y que ha sido un éxito es Lego Minecraft o el de Big Bang Theory”, relata Claudia Gabriela.

Eso sí, tanto el juego, como cualquier otra actividad, puede convertirse en un problema “cuando interfiere en otras facetas del funcionamiento normal de la persona; es decir, cuando no le permite atender sus obligaciones en los ámbitos académico, laboral, social, familiar; o cuando se tienen problemas para poder controlar su realización (se juega más de lo deseado, durante más tiempo, anteponiéndolo a otras necesidades)”, sentencia José Antonio Tamayo.

Fotos | Kenny Louie

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