La inocencia aventurera de la tecnología en los orígenes de la ciencia ficción

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La ciencia ficción y la fantasía siempre ha estado presente en el cine, se trata de un medio que permite imaginar y representar mundos totalmente diferentes para sorprender al espectador. En sus inicios muchos autores se enfocaron en representar la realidad, tomar simples fotografías en movimiento de la vida, pero el cine también se asemejó al teatro y empezamos a ver pequeñas historias que asombraron al mundo y que consiguieron que se convirtiera en la gran fuente de entretenimiento que es hoy en día.

Una de esas primeras películas es “Le Voyage Dans la Lune” -Viaje a la luna- de Georges Méliès rodada en 1902, una historia épica que representa el primer viaje a la luna de la humanidad. Está considerada como la primera película de ciencia ficción. Gastón Méliès, hermano mayor de Georges Méliès y guionista de la película, se inspiró en dos grandes novelas de la época: “De la tierra a la luna” de Julio Verne y “Los primeros hombres en la luna” de H.G. Wells.

La literatura de Julio Verne o H.G. Wells influenciaron mucho las primeras películas de ciencia ficción y en 1916 también se estrenó la primera versión cinematográfica de “20.000 Leagues Under The Sea” -20.000 Leguas de viaje submarino-. Pero no fueron los únicos, en los inicios del cine, las obras Mary Shelley también tuvieron un papel muy importante. La primera versión cinematográfica de “Frankenstein” data de 1910, mezclando ciencia ficción y terror.

Cuando ves “Le Voyage Dans la Lune” por primera vez comprendes la potencia de la imaginación para generar nuevos mundos. Efectivamente el hombre llegó a la luna aunque las cosas no fueron exactamente como las imaginó Méliès: en la película envía una especie de bala tripulada a la luna lanzada por un cañón. Pero la fantasía en el uso de la tecnología ya existente en aquella época te hace pensar en la inocencia tecnológica de épocas pasadas. Inocencia que por otro lado es probable que también sea patente para los habitantes de la tierra dentro de un siglo, cuando convivamos con robots al más puro estilo del “Hombre Bicentenario”, “Yo, Robot” o quién sabe, puede que “Terminator” o “Robocop”.

Pero hace 100 años ya se imaginaban la vida con robots entre nosotros. Una de las primeras películas en representar a robots fue “Metropolis” de Fritz Lang, una película que además está considerada como el gran exponente del cine expresionista alemán. “Metropolis” es una película ambientada en 2026 en la que se retrata un mundo inspirado en el marxismo donde una la clase trabajadora sometida por las élites. Será un robot el que incite a la rebelión de los obreros.

“Metropolis” es una obra maestra del cine mudo que nos muestra un robot muy humanizado puesto que todavía no se ha inculcado en la sociedad la diferenciación entre humano y máquina. Todavía no se había formulado el famoso test de Turing -1950- ni se habían escrito las tres leyes de la robótica, que aparecieron por primera vez en 1942 en el relato de Isaac Asimov “Runaround”. En estos momentos, y para todos nosotros, tanto el test de Turing como las tres leyes de la robótica forman parte de la cultura popular y, aunque muchos espectadores no las conozcan por su nombre, si que las dan por sentado en los relatos de robots.

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Será interesante ver cómo superan el paso del tiempo las tecnologías que aparecen en películas como “Jurassic Park”, “Armagedon”, “Desafío total”, “Matrix” o “Minority Report”. Lástima que muchos de nosotros no llegaremos a vivir el desarrollo de muchas de las tecnologías que aparecen en estas películas. Si es que son posibles.

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