La vida no es como una caja de bombones, es una caja de arena donde tú pones los límites

sandbox caja arena

¿Por qué GTA V ha vendido toda esa millonada que lleva acumulada saltando de plataforma en plataforma? Algunos dirán que por su historia, otros que su éxito se reduce a mantener la atención hacia una saga ya afincada en la industria, pero seguro que para la mayoría un componente primordial es su sensación de libertad.

El género sandbox, la idea de videojuego como mundo abierto donde poder manipular el curso de tu propia aventura, no nace con Grand Theft Auto, pero sí se hace famoso entre los jugadores gracias a las aventuras de Rockstar gracias a GTA III. Desde entonces el fenómeno no ha parado de crecer, y lo que está por venir incluso asusta.

El nacimiento de los sandbox

Aunque el debate sobre el primer sandbox nos lleva hasta Spectrum y algunos incluso incluirían géneros como el del RPG o la estrategia, está claro que SimCity se aleja bastante de la idea de sandbox que tenemos hoy en día. Según el Libro Guinness de los Récords (si es que eso se puede considerar una eminencia sobre el tema) el género al que hoy en día llamamos sandbox nace precisamente con el citado GTA III.

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A él le debemos también la moda, y es que tras los clásicos clones que intentaban repetir la fórmula desde una óptica distinta (True Crime, por poner un ejemplo de aquella época), toda compañía con intención de reventar el mercado en ventas intentó perseguir la misma idea con mayor o menor éxito.

Lo de policías y ladrones no tardó en quedarse corto, así que entraron en juego las aventuras fantásticas en reinos medievales, los RPG en escenarios postapocalípticos y toda propuesta que pudiese llevar el fenómeno sandbox a un nuevo nivel, incluyendo también las mezclas de géneros como en el caso de Fallout 3, que era RPG, FPS, shooter en tercera persona y sandbox, todo en uno.

Conseguir asomar la cabeza en un mundo abierto

En la variedad está el gusto, dicen, y en un mercado completamente saturado de propuestas similares, destacar entre la multitud sólo podía estar atado a dos factores, o el juego era una auténtica gozada o tenía a sus espaldas una campaña de marketing tremenda. Había llegado el momento de saltar al siguiente nivel.

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Bajarse de un coche y liarse a puñetazos con la gente es algo que podía hacer cualquiera, así que a partir de ese punto la clave estaba en la originalidad, en dar con la estrategia perfecta para entrar por los ojos al jugador con algo que cambiase radicalmente la forma en la que debía enfrentarse a ese mundo abierto.

Just Cause lo hizo con un gancho y un paracaídas que nos dieron infinitos momentos de alegría, Spiderman 2 permitiéndonos controlar al héroe de Marvel en una ciudad de Nueva York plagada de peligros y gente esperando a ser rescatada, Burnout Paradise consiguió trasladar con maestría la idea de una ciudad via en la que correr a toda pastilla, Saints Row decidió que el componente cafre de GTA necesitaba dos tazas más de locura. Todos ellos intentaron ir más allá y consiguieron meterse al público en el bolsillo.

El futuro de los sandbox

¿Y ahora? ¿Qué pueden hacer los juegos sandbox y de mundo abierto para ganarse el cariño de los usuarios? Ejemplos como los del reciente GTA V o el esperado The Witcher 3 lo hacen a base de gráficos, historia y jugabilidad, adaptando lo que ya triunfó en el pasado a los niveles de calidad esperados hoy en día. Otros van aún más allá.

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Minecraft demostró que los mundos generados aleatoriamente y la opción de darle total libertad al jugador era el camino a seguir, y juegos como No Man’s Sky cogen esa máxima y la multiplican con algo tan revolucionario como dejar atrás el mundo abierto para convertirlo en universo, todo ello creado de forma procedural y con un tamaño lo suficientemente grande para que sea casi imposible que una única persona consiga ver todos los planetas que se esconden tras las estrellas.

La idea parte de un algoritmo que marcará cómo será cada planeta explorado por si alguien vuelve a caer en él, creando así el escenario de videojuego más grande al que nos hemos enfrentado y, muy probablemente, una extensión y variedad de situaciones que tardará en volver a repetirse.

No Man’s Sky será el GTA III de nuestra época, el juego que marcará el camino para todo lo que venga después y, en definitiva, el que volverá a poner de moda el género de los sandbox, un salto de calidad y originalidad que ya le ha asegurado un hueco en la lista de futuribles de millones de jugadores y muy probablemente vuelva a conseguir que la historia se repita con una nueva página en el Libro Guinness de los Récords.

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