Cómo limpiar bien el trackpad de un portátil y no estropearlo en el intento

trackpad

El ordenador portátil, obviando smartphones y tablets, se ha convertido en la pieza informática de referencia en muchos hogares: ocupan poco espacio, movilidad y ofrecen las mismas prestaciones y potencia que un ordenador de sobremesa.

Este tipo de equipos sustituye el uso del ratón por algo mucho más cómodo: el trackpad, touchpad o panel táctil. Gracias a él realizaremos las mismas acciones e incluso nuevos gestos de forma rápida, pero, por supuesto, también son propensos a ensuciarse. Debemos ser cuidadosos a la hora de realizar una limpieza sobre ellos.

Cuidado y maña, las claves de un buen mantenimiento del trackpad

Es importante no propiciar un escenario en el que el panel táctil de nuestro portátil se vea perjudicado en exceso por suciedad e incluso líquidos, ya que suelen ser componentes altamente sensibles.

No deberíamos usarlo mientras comemos con las propias manos (snacks, frutos secos) y debemos extremar que no se derrame una bebida accidentalmente sobre él (ni sobre ninguna otra parte del portátil en realidad).

A pesar de todo, y aunque el portátil esté especialmente diseñado para aguantar todo tipo de “maltratos”, como es el caso del Lenovo ThinkPad X1 Carbon, el simple uso diario y la mínima suciedad que podamos tener en nuestros dedos provocará que acaben necesitando una buena limpieza al cabo del tiempo.

Paños suaves, paciencia y otras herramientas

En caso de que nos decidamos a limpiar el trackpad y, por supuesto, no queramos dañarlo en el intento, la mejor opción pasa por realizar la limpieza mientras el equipo está totalmente apagado, debemos extremar riesgos.

La herramienta más efectiva es un simple paño suave (de microfibras, por ejemplo) levemente humedecido con agua. Es muy importante escurrirlos bien y evitar a toda costa que pueda gotear o formar charcos encima del trackpad durante su limpieza, el agua puede filtrarse hacia el interior del propio portátil.

La clave es usar siempre paños suaves aplicando la fuerza necesaria en todo el proceso, sea uno o sean varios, nunca paños que puedan dejar pelusa, tampoco paños que incorporen algún tipo de desinfectantes con lejía o detergentes, con agua debería bastar.

Otro truco que puede funcionar, si hay alguna zona que sea especialmente resistente a limpiarse, es el de usar trozos de cinta adhesiva (celo o fixo) aplicados, de forma muy cuidadosa pero enérgica, directamente sobre la suciedad.

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