Los FPS en cine e informática: ¿A qué velocidad miras tus contenidos?

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FPS, HFR, 120 Hz… El mundo audiovisual e informático se rodea de multitud de términos realmente confusos para muchos usuarios, aunque sean bastante necesarios. ¿Sabes por qué una película de cine tiene su particular “efecto visual” que nos hace reconocerla nada más verla? ¿Y sabes por qué los videojuegos de tu ordenador o consola se ven tan fluidos y vivos? Pues la clave está ni más ni menos que en sus imágenes mostradas cada segundo.

Los distintos tipos de velocidades de imágenes en medios audiovisuales

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La persistencia de la visión, un fenómeno visual que se atribuye a la permanencia de las imágenes en la retina una décima de segundo antes de desaparecer, es la que nos permite disfrutar de la ilusión de continuidad cuando se proyectan o reproducen más de 10 imágenes por segundo frente a cada ojo. Gracias a ello somos capaces de creernos que lo que vemos en una pantalla o en un monitor realmente está animado y no es un dibujo estático.

A lo largo de la historia han existido diversos tipos de velocidades de refresco de imagen tanto en el mundo del cine como en el mundo informático. Han ido surgiendo según la tecnología disponible y según las necesidades relacionadas con los dispositivos donde se usaban:


– 15 fps (frames per second – cuadros por segundo): Las primeras películas mudas se rodaban con cámaras que grababan tan solo 15 imágenes por segundo, esto provocaba que al reproducirse, generalmente a mayor velocidad, la acción de los personajes pareciese mucho más acelerada. La velocidad de cuadros se fue aumentando con los años hasta cifras que alcanzaban los 22 cuadros por segundo, aunque en realidad la velocidad final de la cinta la podría variar incluso el proyeccionista a en la propia sala de proyección.


– 24 fps: El añadido del sonido a las películas supuso la obligación de rodar las imágenes a 24 cuadros por segundo fijos para conseguir una uniformidad del sonido. El oído humano es más sensible que la vista, y no pasaría desapercibido para un espectador aumentar o reducir la velocidad del sonido. Los 24 cuadros por segundo han persistido de tal manera a lo largo de los años que incluso hoy en día se usa como estándar en los rodajes y proyecciones cinematográficas, lo que le confiere su particular aspecto visual cinematográfico.


– 30 fps: Las emisiones de TV generalmente se producen a 30 imágenes por segundo, con pequeñas variaciones según el formato de emisión y según la zona donde se produzca dicha emisión. Es la velocidad de imagen “más familiar” para nuestros ojos a la hora de disfrutar un producto audiovisual. Las videoconsolas, al funcionar en televisiones, también suelen trabajar a esta frecuencia de refresco de imagen.


– HFR o 48 fps: Peter Jackson o James Cameron son dos de los directores que planean revolucionar la industria del cine implantando una nueva velocidad de grabación de imágenes por segundo en sus películas. Toda la saga de “El Hobbit” de Peter Jackson ha sido rodada en HFR (High Frame Rate), es decir, a 48 imágenes por segundo. Según estos directores, a 48 imágenes por segundo, las acciones y los efectos digitales se ven de forma mucho más nítida y natural para un ojo humano. En teoría deberíamos disfrutar más de las grandes batallas libradas en la Tierra Media si vemos “El Hobbit” en formato HFR, pero, curiosamente, el público no termina de entender esta nueva tecnología: El movimiento de la imagen resulta demasiado similar a la vida real e incluso raro de ver, y rompe la magia cinematográfica a la que nos tienen acostumbradas las 24 imágenes por segundo de toda la vida de los cines.


– 60 fps: Los monitores de ordenador (según en el país donde se encuentren) refrescan las imágenes de su pantalla a una velocidad de 60 imágenes por segundo aproximadamente. Los suficientes para que los gráficos generados por la máquina resulten “más instantáneos” (movimientos de ratón, cursores, escritura de texto) y para que los juegos cobren vida de una forma tremendamente fluida ante nosotros.


– Velocidades superiores: Actualmente muchos monitores y muchos televisores de última generación nos venden altas velocidades de imágenes por segundo o Hz (Hertzios) en sus frecuencias de refresco, normalmente 100, 120 o 140 fps.

En monitores de ordenador esto significa que la sensación es aún más instantánea que en un monitor normal de 60 fps. La pega es que los monitores de altas frecuencias de imagen por segundo (120 Hz es el tope real) son realmente caros y complicados de conseguir.

En un televisor, una alta velocidad de imágenes por segundo o Hz (por ejemplo 800 Hz) significa que se incluye un sistema que permite al televisor añadir “imágenes extra” artificialmente. Esto normalmente suele provocar que un movimiento parezca muy exagerado sin necesidad, sobre todo si vemos una película con este modo activado, ya que estropea el efecto cinematográfico de 24 fps. Es recomendable desactivar esta función en el menú de nuestro televisor.

En una cámara, como por ejemplo las nuevas cámaras de acción o smartphones capaces de grabar a altísimas velocidades de imagen por segundo (100 o 120 fps normalmente) esta función nos permitirá, posteriormente y al reproducir dichas imágenes a una velocidad más reducida, apreciar un movimiento a cámara lenta en el que divisaremos claramente cada detalle.

Imágenes | JVC | Cyberlink

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