Los videojuegos son el gimnasio para tu cerebro

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Confieso que hubo una época en la que pensé que la de los eSports sería una moda pasajera. Entonces me tocó escribir sobre ello y, mientras buscaba información, me topé con el vídeo de un jugador profesional que movía los dedos sobre el teclado como si fuese el robot de una fábrica de coches.

Era algo realmente espectacular, había que entrenar para alcanzar ese nivel. Aunque suene ridículo, daba la sensación de ser algo capaz de provocar cansancio, de tener muchas horas de entrenamiento detrás. Podría decirse que había un deporte en ello.

Videojuegos como gimnasio para el cerebro

Los videojuegos suelen ser, aún a día de hoy, el objetivo de críticas sobre lo perjudiciales que pueden llegar a ser, pero afortunadamente para los que somos orgullosos fans del sector, hay otras caras para esa moneda. Me vienen muchas a la cabeza, muchas de ellas probablemente corruptas por mi posición respecto al medio, pero puestos a mirar las cosas con los datos sobre la mano, que aumentan la densidad de nuestro cerebro y nos ayudan a mejorar nuestra mente bien podrían ser un par de ellas.

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El artículo donde se explica esa relación entre los videojuegos y la creación de más conexiones neuronales en nuestro cerebro es algo más extenso, pero vendría a decir que el uso de problemas de lógica, enfrentarse a distintas variables o el constante entrenamiento de la coordinación mano-ojo, podrían potenciar esa suma de masa cerebral.

Eso sí, nadie da el estudio por sentado y se limitan a comentar que los 152 sujetos de la prueba demostraron una relación entre los cambios en el cerebro y el número de horas que jugaban. No sería una muestra lo suficientemente grande para decirlo con rotundidad, pero no parece descabellado.

Pensad si no en el uso que hacéis de los reflejos a diario. Las situaciones de peligro que vivimos en nuestro día a día como mucho pueden reducirse a cruzar un paso de cebra, o estar constantemente atentos a la carretera durante una conducción que, para qué nos vamos a engañar, en muchos de nosotros ya es una acción automática.

Plantarte en una guerra en la que controlar la posición de 19 compañeros y la de otros 20 enemigos mientras esquivas balas, reconoces el escenario y planteas una estrategia adecuada para tu siguiente paso parece una buena forma de estar alerta y tener el cerebro activo. Estar obligado a hacerlo cada segundo durante sesiones de juego que en muchos casos superan la hora de duración, bien podría considerarse como llevar tu cerebro al gimnasio.

Los ancianos gamers que superan a los jóvenes de 20 años

0daphne1Precisamente de esas situaciones en las que los juegos de acción son el mayor exponente se enmarca el trabajo de la profesora Daphne Bavelier, de la Universidad de Ginebra.

Su prueba pretendía demostrar que los videojuegos podrían ayudar a mejorar la agilidad visual, y para ello recurría a sujetos no habituados a jugar y los sometía a pruebas de agudeza visual con un rendimiento que mejoró tras apenas dos semanas con sesiones de 40 minutos de juego.

De la misma forma que un niño no quiere ir al colegio porque no le apetece hacer dos horas de matemáticas, la profesora Bavelier invita a que cambiemos nuestras perspectiva con los videojuegos e insistamos a nuestros mayores o personas con problemas visuales a que se tomen la idea de jugar como algo necesario y beneficioso para ellos.

Para muestra, otro botón, el del profesor Adam Gazzaley de la Universidad de California, que va un paso más allá y crea un equipo de desarrollo de videojuegos para dar vida a Neuroracer, un título enfocado a ancianos que deberán conducir un vehículo mientras realizan otras tareas. 12 horas de juego bastaron a varios pensionistas para conseguir mejores resultados que jóvenes de 20 años que se enfrentaban a Neuroracer por primera vez.

Lo lógico sería pensar que a base de práctica han aprendido a dominar el juego por repetición y que eso no necesariamente afecta a su cerebro, un cabo que dejó bien atado al realizarles también pruebas de memoria y atención cuyos resultados mejoraron tras el estudio, demostrando así que las capacidades entrenadas en el mundo virtual del juego también podían extrapolarse a su vida diaria.

Pero no todo el monte es orégano

Siendo partidistas la cosa podría quedarse en una mera enumeración de grandes bondades del mundo del videojuego, pero lo cierto es que no todo lo que se puede extraer de ellos es necesariamente bueno.

El contrapunto principal de toda esta situación no sólo está en la adicción, uno de esos graves problemas en los que la línea divisoria entre una situación controlada y una que puede irse de las manos es demasiado fina. La culpa de ello es la adicción a la dopamina que el cuerpo segrega cuando estamos jugando, unos niveles que según la revista Nature pueden llegar a alcanzar las cifras similares a las de una droga estimulante como la metanfetamina en jugadores adictos.

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Más allá de ese problema, tampoco podemos negar que, mientras unas partes del cerebro pueden llegar a desarrollarse más, el resto pueden quedar estancadas. La materia gris, responsable del control de las emociones, el aprendizaje o incluso el comportamiento, puede ver reducido su crecimiento en cerebros en desarrollo tal y como han demostrado en varias ocasiones algunos estudios.

El principal escollo frente a todos estos estudios es que, como suele ocurrir en estos casos, los grupos de ensayo son muy diversos y es complicado mantener una verdad absoluta a la hora de analizar los resultados. Demasiadas variables en juego para ser completamente tajantes con la situación, ya no sólo a la hora de recoger un muestreo con participantes idénticos, también con los juegos utilizados para cada estudio.

Aspectos como el género del videojuego pueden cambiar tajantemente los resultados previamente expuestos, como demuestra este estudio alemán sobre la positiva relación entre Super Mario y sus usos frente a enfermedades como la esquizofrenia, el estrés postraumático y las enfermedades neurodegenerativas.

Los juegos de acción mejor que los mentales

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El estudio más reciente sobre la relación entre videojuegos y mejora de nuestras capacidades cerebrales se publicaba hace unos días en el diario especializado Policy Insights from the Behavioral and Brain Sciences, y además lo hacía con un planteamiento muy curioso. Rezaba que un juego de acción como Call of Duty o Halo es notablemente mejor para entrenar nuestro cerebro que los juegos supuestamente enfocados a esa práctica como, por ejemplo, Brain Training.

Según la investigación de Shawn Green de la Universidad de Wisconsin-Madison, esto se reduce a que, mientras los juegos de entrenamiento cerebral se centran en áreas muy concretas, los de acción están explotando múltiples vertientes a la vez: posición en el espacio, objetivos entrando y saliendo de la pantalla a gran velocidad, precisión, distintos niveles de atención y, por descontado, todos los componentes sociales o planteados para tomar decisiones que traen consigo en un segundo plano.

Digan lo que digan las cifras de estudios que cualquiera podría intentar rebatir basándose en el tamaño de los grupos de muestra empleados, lo que no mienten son los hechos, y el uso de los videojuegos como herramienta de aprendizaje activa, por ejemplo con el uso de Minecraft en las escuelas gracias a su versión para educadores, o como tratamiento médico, con el caso de Wii y sus juegos de deporte en ancianos o el de los títulos de acción para personas con dislexia que acaban mejorando su comprensión lectora, son buenos ejemplos de que lo de matar marcianos es una etiqueta más que caduca.

Curioso, lo que antes era la piel de Barrabás ahora es bueno para ti. Una historia que, mucho me temo, va a seguir repitiéndose en nuestra civilización hasta que nos extingamos. Por cierto, aquí tenéis el vídeo que comentaba al inicio. Creo que puede ser una buena forma de darle aún más peso a todo lo relatado.

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