¿Por qué aún un Mickey robot de metro y medio sigue dando miedo?

El 11 de marzo de 2013, Disney dio una conferencia titulada «Using AI&Machine Learning to Extend the Disney Magic» (El uso de la inteligencia artificial y el machine learning para llevar al límite la magia de Disney) en la SXSW. En aquella charla hablaban sobre hacer uso de robots gobernados por IA (animatrónica) para suplantar a los actores que hoy hacen de Minnie, Pluto, Mickey y compañía.

Da la impresión de que la dirección de Disney no se hubiese informado sobre la ficción occidental acerca de los robots y los parques temáticos. Especialmente cómo acaban estas historias. En oriente, por contra, los robots animatrónicos son una realidad relativamente corriente. ¿Veremos un Mickey Mouse robótico que no nos dé miedo?

La animatrónica occidental en la ficción

 

Los robots son malos, o están locos; o bien se vuelven malos o se desquician.

 

Esa es la premisa de cualquier relato, libro, serie o película occidental en la que salgan robots. Estos no pueden estar más de unos minutos o capítulos realizando sus funciones de forma normal, y ha de existir algún tipo de crisis que haga que empiecen a cargarse a los humanos. El fin del mundo es un género recurrente en nuestra cultura, y cuando aparecen robots e IA es fácil dibujar el rumbo de colisión.

En 1973, Michael Crichton escribió el guion de Westworld, una película en la que un parque de atracciones utiliza robots altamente desarrollados (parecen humanos) para simular el Viejo Oeste, la Edad Media o la Antigua Roma. Todo va bien hasta que los androides sufren fallos de programación y empiezan a matar a todo el mundo. En 2016, Westworld dio nombre a una serie de televisión de la HBO con la misma temática. Aunque la película ya nos hizo hace décadas un enorme spoiler, la serie tiene sus propios giros.

La idea de un parque de atracciones ido de madre no es nueva. Crichton la usaría después para Jurassic Park (1990) con dinosaurios, y Lincoln Child daría en 2014 forma a su parque Utopía en forma de libro.

Todas estas historias beben de la obra de teatro R.U.R., Robots Universales Rossum (1921), escrita por el checo Karel Čapek en 1920. En esta historia, una empresa construye robots humanoides para ayudar a la población mundial, pero estos seres empiezan a rebelarse del modo en que lo hacen en la historia de Matrix (1999) que puede verse en el capítulo Animatrix, el segundo renacimiento (2003).

En Occidente hay ejemplos para dar y tomar de robots que dejan de hacer lo que se les ha pedido para ponerse violentos (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, 1968; Blade Runner, 1982; A.I. Inteligencia Artificial, 2001; Yo, robot, 2004…).

La parodia de Los Simpsons titulada Rascapiquilandia (1994) es un buen recopilatorio de ellos. En este capítulo aparecen referencias a muchas “máquinas” de la cultura occidental: Pinocho, 1890; las escobas de Fantasía, 1940; el T-800 de Terminator, 1984; entre otros.

Pese a todas estas historias de nuestra cultura, Disney está convencida de que la inteligencia artificial y el machine learning ayudarán a crear parques temáticos con mejores experiencias para sus visitantes. Incluso aunque sus personajes den miedo, aunque este no es el objetivo.

Los robots siguen dándonos miedo, aunque Disney trabaja en ello

En la charla mencionada participaban algunas de las personas, como Jon Snoddy, vicepresidente senior de I+D en Disney. Este puso un fragmento de vídeo en el que se observaba a un pequeño robot que simulaba a Pascal, el camaleón de la película Enredados (2010).

robot animatrónica pascal enredados

El problema es que, al parecer, el robot no es tan “cuqui” y adorable como los técnicos de Disney habían previsto. La propia BBC describió la animatrónica IA como creepy (horripilante) o disturbing (perturbador), y el público salió de la presentación poco menos que escandalizado. Pascal daba miedo y hacía estar incómodos a los asistentes.

Está claro que Disney tiene mucho trabajo por delante si un camaleón robótico, muy alejado de la zona del Valle Inquietante, da miedo a los adultos. ¿Qué pensarán los niños, que son más fáciles de asustar, de que sus Mickey y Minnie les aterroricen en Disneylandia?

valle inexplicable inquietante

El Valle Inquietante, Valle Inexplicable o Uncanny Valley es una zona visual para los robots y androides próxima a las personas pero que no llegan a ser del todo como nosotros. Si nos acercamos a la forma humana, la animatrónica nos da más miedo que si nos alejamos de ella.

Los problemas de la experiencia inmersiva con robots y animatrónica

En la misma conferencia, Snoddy comentó que el objetivo es que el personaje robótico logre acercarse lo máximo al personaje de las películas porque la idea es que los niños vivan una experiencia inmersiva. En otras palabras, quiere acercar a los robots a esa zona inquietante.

No vamos a poner señales en plan “¡Mira, inteligencia artificial!”, porque nadie querría ver eso. La gente viene para envolverse emocionalmente y eso no cambiará.

El problema es que a día de hoy la robótica no está lo suficiente avanzada en este ámbito, y se nota mucho que los robots son robots. Como consecuencia, dan bastante miedo cuando intentamos taparles con gomaespuma y fingir que Mickey ha cobrado vida. Es un robot, y parece un robot.

Aunque las máquinas son realmente buenas en algunas materias, como puede ser realizar operaciones o ayudarnos en quirófanos, o quizá en nuestras fábricas con sus brazos robóticos, siguen teniendo movimientos forzados, poco naturales, y nada orgánicos.

Dicho de otro modo, si un robot de Mickey Mouse se queda completamente quieto o simplemente saluda o mueve los ojos, puede llegar a darnos el pego. Pero si intenta moverse, andar o interactuar con los niños, estos pronto se darán cuenta de que Mickey es un farsante y que algo raro le pasa. Demasiado rígido y poco natural. Y, por tanto, demasiado miedo como para exponerle en el parque.

Disney cuenta con toda una división de robótica, inteligencia artificial y machine learning llamada Disney Research Hub para resolver este problemilla. Y tiene bastante trabajo por delante, ya que están intentando llevar la animatrónica al máximo nivel.

Es posible que dentro de unas décadas todos los parques Disneyland estén 100% automatizados, y que distintos robots “dirijan” el recinto e interactúen con los visitantes como ya lo hacen algunos robots en un hotel japonés.

Precisamente desde la cultura oriental nos viene una visión menos pesimista de la animatrónica y los robots de los parques temáticos. Si preguntas a un oriental, es una idea magnífica llenar los parques de robots. En Occidente, por nuestra cultura, no parece tan buena idea, y no podemos dejar de pensar en un desenlace catastrófico.

 

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Imágenes | iStock/svedoliver, Wikia, Albertogalet

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