Nunca hemos sufrido tanto miedo en el cine y la tecnología aún quiere ponernos más a prueba

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La tecnología y el terror son una de las parejas más eficaces en la cultura popular. En tanto la tecnología representa el progreso, desde el nacimiento de la robótica o la creación misma del automóvil —con el debut cinematográfico de Steven Spielberg en ‘El Diablo sobre Ruedas’, de 1971— se ha perpetuado esa desconfianza por lo inexplorado, arrebatándonos toda sensación de seguridad y familiaridad. La tecnología es navegar por escenarios de ficción; el sueño de la sinrazón.

Y, desde luego, no es algo exclusivo del cine de altos presupuestos. Más bien al contrario. Existen Vines atenazadores y hasta cortos en Snapchat que incomodan al más valiente. Tampoco es exclusiva de smartphones de nueva generación: en el film holandés ‘The Lift’ el enemigo era un ascensor. Como ejemplifica el serial británico ‘Black Mirror’, las nuevas casas encantadas son las smart homes. Tan dependientes, tan esclavos, la tecnología nos lleva al borde del abismo. Y nunca lo hemos pasado tan mal.

TV

El terror que vino de oriente

El terror japonés supo aprovecharse de los viento de cambio —analógicos y digitales— en la pasada década. ‘The Ring’ en 1998 dio pie a infinidad de reformulaciones: ‘La maldición’ en 2002, ‘Llamada perdida’ en 2003, etcétera. En todas ellas el denominador común era la fenomenología tecnológica: bien una cinta VHS, bien un teléfono móvil, la comunicación desde el más allá era la puerta a los infiernos más inesperados. Años después, la cinta japonesa ‘Kairo’ acercaría Internet como ventana hacia el terror. ‘Shutter’ haría algo parecido usando la fotografía como sustrato.

Podríamos decir que ‘Videodrome’, la obra maestra de David Cronenberg, es el antepasado común del género. El maestro de la nueva carne utilizó con audacia la televisión como formato, 20 años antes que sus émulos: una crítica a cómo se altera la percepción de los espectadores a nivel subconsciente, llevándolos a la locura. Porque, ficción o no, se trata de arrastrar al que está fuera de la pantalla hacia dentro.

Blair

Si te lo encuentras, no lo toques

Aunque tiene sus raíces en el cine mondo y el slasher italiano, con especial mención a ‘Holocausto Caníbal’, la técnica del metraje encontrado alcanzó su máxima popularidad con ‘El proyecto de la Bruja Blair’, una cinta ingeniosa que consiguió lo mismo que su antecesora: hacer creer al público, mediante una masiva campaña viral, que aquello que veíamos era real. Su tremendo éxito noqueó las taquillas: por cada dólar gastado, produjo aproximadamente 10.000.

La técnica del falso documental es aún más antigua: podríamos remontarnos al experimento social que perpetró, en 1938, Orson Welles al adaptar ‘La guerra de los Mundos’ a un guión de radio. El resultado era idéntico: jugar con la credibilidad del espectador-oyente. El falso documental funciona por su tratamiento cercano —mediante filmación subjetiva, usualmente en primera persona—, por recordarnos a nuestra vida cotidiana, poco estilizada, sin planificación de escena o diseño estético.

Open Windows

Esto lo sabía bien Oren Peli, el tipo que dio a luz una película que costó poco más de 12.000 euros y generó 190 millones en beneficios. Como él mismo declaró: «Tu propia cama por la noche debería ser el lugar más seguro del mundo. Que se apodere de ella algo invisible […] es una idea aterradora». ‘Paranormal Activity’ fue considerada una de las cintas más terroríficas de todos los tiempos, y logró crear un imperio que hoy no hace sino crecer. La productora Blumhouse distribuye secuelas de ‘Insidious’, ‘Sinister’ o ‘The Purge’ como palomitas, mientras que ‘Paranormal Activity’ lleva 6 entregas de pulso implacable.

En todas ellas, la tecnología es un elemento determinante. En la cuarta entrega incluso se permiten coquetear con varias webcam de portátil, el uso de Kinect, además del circuito de videocámaras que siempre está mirando. Efectivamente, como habrás sospechado, el otro gen común está en ‘Gran Hermano’, el reality show heredero de ‘The Real World’ y que, el propio creador de ‘Black Mirror’, supo conjugar en ‘Dead Set’, su propia revisión del big brother con zombies.

Arrebato

En España, esta tradición de “ojo que todo lo ve” estalló con la cinta de culto ‘Arrebato’, de Iván Zulueta, donde la propia cámara canibalizaba a su dueño, que daba todo por el arte. Otra cinta de culto, ‘Tesis’, jugaba con la idea del metraje encontrado en el archivo de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, el mismo lugar donde estudió su director, Alejandro Amenábar. Y, si nos fijamos en la mirada subjetiva y la filmación cámara en mano, ‘Rec’ es uno de los mejores exponentes patrios que podemos recordar. Su éxito absoluto —con hasta 3 secuelas— exportó su lectura del mito zombie fuera de nuestras fronteras.

Del bolsillo a la gran pantalla

Hoy día, salir a la calle con un smartphone es lo usual. En nuestra mano está una potencial cámara de filmación y edición para recoger la realidad más fiel o construir la ficción más inmediata. Afamados directores como Park Chan-wook o Spike Lee defienden las nuevas tecnologías como altavoces para contar nuevas historias. Existen festivales que trabajan con material únicamente rodado con smartphones o cintas como ‘Tangerine’, de Sean Baker, que ponen de manifiesto las posibilidades narrativas de un teléfono móvil.

Paranornal

Las peores vacaciones de tu vida

Volvamos al principio, a la tecnología como fuente que, a la manera lovecraftiana, te atenaza con cadenas invisibles. ¿Qué pasaría si cogieras al grupo de chavales de ‘Posesión Infernal’ y, con el mismo estilo sucio y de bajo presupuesto, los embadurnases de control digital divino? Tendríamos ‘La cabaña en el bosque’. Un elemento fundamental en esta cinta está en su carácter propio de la ciencia ficción: todo el escenario es un macabro escenario, como en ‘Los juegos del Hambre’. Nadie puede escapar.

Esta idea de quedar atrapado en un espacio reducido se potencia aún más en las habitaciones del pánico, bien por voluntad propia —como en ‘Tape’—, bien por obligación, porque los personajes estén hacinados sin posibilidad de escapar —‘Buried’, la irlandesa ‘Room’ o la pseudo-secuela de un brillante falso documental ‘10 Cloverfield Lane’—.

Podríamos ir reduciendo el marco hasta una pantalla, una tal y como desde la que me están leyendo. Nacho Vigalondo jugó con el formato y el espacio en ‘Open Windows’, tratando además un tema demasiado ignorado: el ciberacoso en pleno siglo XXI, la indefensión que puede llegar a sentir alguien cuando sus redes privadas son vulneradas. En clave de falso documental, ‘Catfish’ exploraba la intimidad y el autoconocimiento de personas que nunca han sabido unas de otras, y por ello construyen realidades paralelas a las que asirse. Pero si existe una cinta que verdaderamente aúna terror con la pequeña ventana, esa es ‘Unfriended’.

Eliminado

Traducida en España como ‘Eliminado’, esta cinta rusa está íntegramente expuesta desde vídeos de Youtube, chats de conversación de iMessenger o ventanas de Skype. Toda la acción sucede dentro de la pantalla de un portátil. Nada más asfixiante. Además, como tantas otras citadas en este artículo, la cinta se desarrolla sin derramar una sola gota de sangre, dando la espalda a las raíces del género.

No así ‘Dislike’, otro slasher ruso que explora la figura del psychokiller —como Jason o el Leatherface de ‘La Matanza de Texas’— a través de las redes sociales. 8 youtubers famosos, dos de ellos reales, beben y ríen en una mansión de lujo mientras un psicópata se limita a preguntar «¿quién ha ordenado el asesinato?». Por cada respuesta incorrecta, un cadáver.

Realidad virtual y aumentada: últimas fronteras de la tecnología

Tal vez una llamada inesperada y anónima logre ponernos los pelos como escarpias. Que nuestro coche se arranque solo y empiece a dar golpes por el garaje seguro nos invita a salir corriendo de la vivienda. Pero, ¿sabes qué? La realidad virtual va a hacer que llevemos pañal a las salas de cine. El terror, cuanto más íntimo y cercano, más absorbente.

Tan sólo hay que fijarse en los videojuegos y su tendencia por volver a la vista subjetiva: Resident Evil 7 repite el experimento del cancelado ‘Silent Hills’ y recurre a la técnica del metraje encontrado. Parece una fórmula inagotable. ‘Alone in the Rift’, ‘Dreadhalls’, ‘The Hum’, ‘Arizona Sunshine’; los juegos de terror para Oculus o Vive se amontonan en Steam y las principales plataformas de distribución. Y ya no hablemos de aplicaciones como Within y cortos como Catatonic.

Telefono

Y, en este particular, Tango es clave. El proyecto nacido entre Lenovo y Google ya tiene sus propios videojuegos de realidad aumentada que ríete tú de ‘Pokémon GO’. De hecho, uno de los primeros exponentes, Zombie Gunship Reality, tiene 2 años de antigüedad. Tango convierte nuestro smartphone en una cámara de reportero y nuestro hogar en un plató de rodaje ideal: una fábrica abandonada, un hospital psiquiátrico, o un cementerio. Todo al alcance de un click. Un punto de inflexión formal que nos hará llorar de pánico. Y si no me creéis, echad un vistazo a este vídeo.

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