No, por ahora no habrá robots que construyan por su cuenta otros robots

robots construyendo robots

En la película Yo, robot, el detective Spooner entra a una cadena de montaje de los novedosos robots NS-5 y, cuando se entera de que en las instalaciones no hay humanos, enuncia:

«Robots fabricando robots, qué estupidez»

Ya sabemos cómo es la cultura occidental hacia las máquinas y el futuro. En general, nos parece aceptable que se mantengan lo menos humanizadas posible, y no nos tomamos demasiado bien saber que podrían organizarse sin intervención humana. ¿Robots capaz de replicarse?

¿Habrá robots que construyan robots?

Ahí va una confesión: la pregunta tiene trampa, y ésta radica en lo que entendemos hoy día como robot. Puedes hacerte a ti mismo la siguiente pregunta. ¿Qué es un robot? o ¿Qué entiendo yo como robot?

Si estás pensando en máquinas humanoides como el NS-5 de Yo, robot, seguramente aciertes. Pero si estás pensando en tu aspiradora autónoma o nevera inteligente… también acertarás. Son tipos distintos de robot, cuyas definiciones son:

  1. m. Máquina o ingenio electrónico programable, capaz de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas.
  2. m. Inform. Programa que explora automáticamente la red para encontrar información.

Una nevera manipula objetos tanto como un androide, si bien son objetos completamente distintos y de formas diferenciadas. Es decir, los robots están por todas partes, y su fabricación se realiza a través de un gran abanico de opciones.

La verdad es que podríamos decir que, a día de hoy, ya hay robots construyendo robots. Al menos parcialmente, aunque la imagen dista mucho de ser la cadena de montaje de la USR de Yo, Robots o la fábrica de droides en el planeta Geonosis (Star Wars, abajo). Si alguien espera ver algo similar, todavía quedan unas cuantas décadas.

Geonosis factoría de robots

Aunque todavía no les llamamos robots (casi no tienen cerebro), por la calle ya circulan miles de coches cuyas piezas han sido fabricadas, ensambladas y terminadas de fijar haciendo uso de robots.

Se estima que el 100% de los vehículos fabricados para 2018 estén conectados a Internet y tengan cierta inteligencia básica. Otros, incluso abrirán nuevos negocios con la conducción autónoma. Entonces, serán robots completos.

El teléfono que tienes en la palma de la mano, en el bolsillo o en el bolso, puede ser considerado un tipo de robot sin piezas móviles, y el único trabajo manual viene de su ensamblado.

Robots que construyen robots a día  de hoy

De modo que sí, hay robots que construyen robots a día de hoy. Pero no, no toda la construcción de estos robots es robótica. Menudo trabalenguas tecnológico. Vayamos a un ejemplo gráfico. Buscando «dispositivo» en Internet nos hemos encontrado con esto:

micrófono

Lo cierto es que casi cualquier objeto nos sirve (desde una sencilla botella de agua a un complejo smartwatch) pero nos quedamos con el micrófono.

Para los que no lo sepan, un micrófono se compone de tres piezas fundamentales: el diafragma que capta la vibración del aire, el electroimán que capta el movimiento del diafragma, y los cables que transmiten la señal del sonido a algún procesador.

Empecemos por lo fácil: los cables. Los cables hoy día se fabrican de varias maneras diferentes, siendo la más común la extrusión: se parte de una pieza grande de metal, y se estira hasta darle el diámetro deseado. Esto no se hace a mano, sino que lo realizan diferentes máquinas, y se lleva haciendo así desde hace siglos, si bien es cierto que las máquinas actuales son más inteligentes (no mucho más) que las anteriores.

Lo siguiente es el electroimán, que consiste en una pieza magnetizada que ha sido tallada por una máquina de control numérico. De nuevo, otro robot que lleva décadas en la industria y al que solo le sustituirá la impresión de metal 3D.

La pieza más sensible es el diafragma. Ha de ser cuidadosamente fabricado por… exacto, otro robot. Los diafragmas se fabrican en serie como el resto de componentes. La intervención humana viene a continuación.

Para objetos relativamente simples, como los micrófonos, el ensamblado se realiza a máquina (otro robot) salvo algunas partes más conflictivas como tejidos (la esponja o rejilla) y el embalaje final. Pero no podemos dejar de mencionar a los humanos en el proceso de mantenimiento, un arte manual.

Basta con que una sola máquina de una planta industrial falle como para que toda la planta quede paralizada. Y los robots no van a poder arreglarla: se necesitan humanos.

En el proceso de fabricación formalmente hablando, el grueso la llevan a cabo máquinas, y los humanos estamos más presentes en el final de la cadena de producción. A pesar de toda nuestra tecnología, a día de hoy todavía no hemos conseguido una planta industrial completamente automatizada.

Hacia una industria de cobots

A decir verdad, es improbable que las fábricas puramente robóticas que construyan otros robots lleguen a existir pronto. De hecho, el IIOT (el Internet de las Cosas en la Industria) cada vez viene más acompañado de los cobots.

Un cobot es un robot de asistencia al empleado o bien un tipo de compañero para este. La palabra viene de robot colaborativo, y tiene como base la sinergia entre las capacidades de los robots (son más fuertes y más rápidos que nosotros, por ejemplo) y las capacidades humanas (raciocinio, lógica, sentido común…).

La gran ventaja de los cobots frente a los robots industriales tradicionales es la seguridad que ofrecen. Un cobot está pensado para trabajar junto a un humano sin necesidad de una jaula que lo encierre, haciendo más fácil trabajar con ellos sin que ocurra un accidente.

operario trabajando con un robot

Otro plus es la seguridad laboral que aportan. No son robots que quitan puestos de trabajo. Mientras que un brazo robótico clásico sustituye a cinco empleados en una cadena de producción, un cobot suma uno o más puestos de trabajo humanos restando menos de uno. Es decir, genera trabajo y no son sustitutivos.

 

Teniendo en cuenta hacia dónde se mueve la industria de la fabricación (calidad, empleo y fabricación bajo demanda, los expertos afirman que pronto habrá más cobots trabajado con nosotros. Por tanto, es cada vez menos probable que veamos robots que construyan otros robots. Al menos, no de manera autónoma sin intervención humana.

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Imágenes | iStock/PJ66431470, Geonosis primary droid foundry (CC-BY-SA 3.0), TheAngryTeddy, iStock/Kinwun

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