¿Y si un órgano 3D pudiese salvar vidas? Así quiere ayudar a los cirujanos este emprendedor español de 23 años

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La primera autopsia legal fue ordenada en el año 1302 por parte de un juez de Bolonia, con el propósito de esclarecer la causa de una muerte. Las autopsias, pues, permitieron por primera vez acceder sistemáticamente al interior del cuerpo humano y, así, comprender mejor cómo funcionaba y cómo se podía arreglar.

El 5 de enero de 1896, la Neue Freie Presse de Viena anunció que Wilhelm Röntgen había descubierto los rayos X. Para ilustrar tal descubrimiento, al artículo le acompañaba una radiografía de la mano izquierda del propio Röntgen. La imagen mostraba solo los huesos de la mano, así como su anillo de boda. La carne había desaparecido. Era el mejor truco de magia de la historia, pero no era magia, sino ciencia.

Fue la primera vez que podíamos examinar el cuerpo humano como si su piel fuera invisible, adentrándonos en sus secretos más íntimos. De este modo, los médicos empezaron a comprender aún mejor cómo funcionaba la maquinaria que albergábamos en el interior del cuerpo.

Más o menos por la misma época, un médico y profesor escocés de la Universidad de Edimburgo, Joseph Bell, tan genial que incluso fue la inspiración de Arthur Conan Doyle para crear a Sherlock Holmes, integraba mejor que nadie la medicina y la cirugía en un mismo cuerpo de conocimientos. Gracias a la cirugía, también, empezamos a acceder a los secretos del cuerpo humano. Empezamos a estudiar los primeros órganos, los ligamentos, los músculos.

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La colonización de ese planeta extraterrestre que era el interior del cuerpo humano, pues, se inició con el desarrollo de las teorías microbianas de las enfermedades infecciosas (Semmelweis, Pasteur, Joseph Lister), la evolución de las técnicas de cirugía y el descubrimiento de los rayos X. Todo ello permitió a los cirujanos modernos abordar las patologías de una forma más certera, sabiendo de antemano lo que se podían encontrar y desarrollando en consecuencia las herramientas más adecuadas para solucionar posibles complicaciones. En pocas décadas, las tasa de mortalidad empezaron a descender asombrosamente.

Actualmente hay pocos secretos bajo la carne humana, sin embargo continuamos ignorando la individualidad. Es decir, cada cuerpo es un mundo, no todos los órganos tienen el mismo tamaño, no todas las patologías se desarrollan exactamente igual, no todas las intervenciones precisan de los mismos procedimientos. La medicina establece pautas generales, pero no hay forma de propiciar un procedimiento individualizado integral hasta que el cuerpo no se abre y se empieza a operar en él.

El siguiente paso evolutivo

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Para dar el siguiente paso evolutivo en ese sentido, un biólogo español ha creado un negocio basado en la impresión de órganos humanos en 3D a fin de que el cirujano practique el procedimiento con él antes de abordarlo con el paciente. Por ello, Darío García Calderón ha recibido el premio a la idea joven más brillante de España en el concurso anual que organiza El Ser Creativo y que patrocina Adecco, dotado con 10.000 euros. Y es que sus órganos están fabricados con la misma consistencia y textura que los originales.

Darío ha tenido a bien someterse a algunas de nuestras preguntas, a fin de que comprendamos mejor el alcance de su genial desarrollo:

¿Cuánto tardas en imprimir un órgano?

Desde la recepción del diagnóstico por imagen hasta la entrega del órgano al personal sanitario se ha fijado un tiempo máximo de 7 días.

¿Cómo funciona, a grandes rasgos, tu impresora?

El procedimiento patentado permite utilizar materiales con propiedades mecánicas próximas a los órganos reales. De hecho, este sistema patentado posibilita manejar desde materiales totalmente rígidos (como PLA o ABS) hasta otros más blandos, como geles de silicona. Ello es posible gracias a la combinación de inyectores de material con las máquinas de impresión 3D.

¿Qué órganos serían más útiles imprimir?

Órganos en los que es necesario un necesario un eficiente diseño y planificación de la cirugía ya sea por el tipo de intervención, enfermedad o persona. Por ejemplo en hígado y mama estos órganos son útiles.

¿Cuándo empezará a comercializarse? ¿Cuál será su coste?

La etapa de comercialización comenzará este año, en los próximos meses. Podemos confirmar que el coste es totalmente asequible para la sanidad pública y privada.

¿Cuántos sois en el equipo? ¿Has recibido algún tipo de asesoramiento?

Actualmente el equipo esta formado por 5 personas. Entre todas completamos todas las funciones requeridas en la empresa (desde financieros hasta ingenieros). Hemos recibido asesoramiento por parte del Instituto Tecnológico de Murcia (ITM) de la Universidad Católica de Murcia (UCAM). Gracias a ellos pudimos lanzarnos como empresa, tutorizándonos y facilitándonos todos los recursos necesarios para ello.

¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Qué fue lo que te motivó a innovar en este campo? ¿De pequeño soñaste algún día que serías lo que eres?

Durante la carrera surge mi interés por la enfermedad del cáncer debido a su complejidad biológica y al impacto social que genera en las personas. Durante el máster en Investigación Aplicada en Oncología me intereso por las tecnologías de impresión 3D. Realizando un ejercicio de síntesis en ciencia uní estos dos conceptos: impresión 3D y cáncer. Con ayuda de grupos hospitalarios y la Universidad Católica de Murcia (UCAM) maduré este proyecto.

¿Crees que este avance en impresión 3D pueda ser equivalente en importancia a la hora de mejorar la comprensión del cuerpo y, así, crear mejores tratamientos?

El potencial de la impresión 3D en medicina está descubriéndose hoy día. Este avance puede ayudar a los sanitarios, especialmente a los cirujanos a diseñar y emular las cirugías que posteriormente realizarán en el órgano real del paciente. Como dice un gran amigo cirujano “todo suma”. Ojalá esto pueda ayudarles en la realización de su gran labor.

Dicen que las impresoras 3D van a propiciar una nueva revolución industrial, cuando todos nosotros dispongamos de fábricas de cosas en nuestro propio hogar. ¿Crees que la impresión 3D será una revolución?

En mi opinión, si la tecnología de materiales necesaria para la impresión 3D y los costes de las máquinas siguen disminuyendo es posible una verdadera revolución. Cada vez existen más personas que a nivel particular tienen una impresora en casa. También es cierto que la impresión 3D se utiliza ya en numerosos sectores como construcción, automovilismo, aerospacial, medicina, etc.

¿Cómo ves el campo de la innovación en España? ¿Cuáles han sido tus dificultades?

Personalmente opino que estamos capacitados para la innovación. Nuestros jóvenes son capaces de innovar, y cada vez observamos a más jóvenes de nuestro país recibir premios nacionales o europeos debido a su capacidad de emprendimiento o innovación. Existen muchas dificultades, sobre todo al principio donde tienes que arriesgar, pero lo cierto es que rodeándote de un buen equipo y con la ayuda de instituciones como el Instituto Tecnológico de Murcia u otra lanzadera de empresas todo es mucho más sencillo. Animo a la gente emprendedora o con una idea a visitar estos sitios.

¿Crees que los premios son un buen incentivo para innovar?

Creo que primero está la innovación y posteriormente los premios. Yo no busco innovar para ganar premios, busco innovar para encontrar una solución a un problema. Por otro lado, es cierto que la existencia de premios al emprendimiento y a las ideas es fantástica, debido a que son un punto de motivación para seguir luchando y apostando por tu idea.

¿Tienes algún otro proyecto en mente?

Sí. hemos creado una empresa, Cella Medical Solutions, donde hemos lanzado otros proyectos relacionados con la impresión 3D, software aplicado y la disciplina oncológica que se caracterizan por su aspecto innovador y solucionador de problemas. Estamos colaborando con diferentes grupos hospitalarios para ello.

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