¿Por qué queremos medirnos el sueño? Así buscamos dormir mejor

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Dormir puede ser uno de los pequeños placeres de las vacaciones. No tenemos que madrugar para ir a trabajar y podemos quedarnos en la cama hasta que queramos. O tal vez no. Quizás tenemos algunas tareas pendientes y lo que buscamos es optimizar al máximo las horas del sueño. En cualquier caso, es probable que nos hayamos descargado en el móvil una aplicación para medirnos el sueño, para detectar si estamos descansando bien o no.

Las recomendaciones médicas apuntan que un adulto necesita entre siete y nueve horas de sueño para mantenerse sano y en buenas condiciones para afrontar las tareas del día. Hay numerosos consejos para que creemos el ambiente más propicio para irnos a dormir, desde cenar al menos dos o tres horas antes, hacer ejercicio, a mantener en el dormitorio condiciones de luz y temperatura adecuadas. Todo eso puede ayudarnos a conciliar el sueño.

 ¿Para qué medimos el sueño?

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La tecnología ha entrado en todas las facetas de nuestra vida, y las apps y los nuevos gadgets han querido tener más aceptación buscando mejorar nuestras condiciones de vida. Si hay podómetros para medir cuánto caminamos, y aplicaciones de GPS que impidan que nos perdamos, y todo teléfono móvil incluye una función de despertador, ¿por qué no incluir otra que nos diga si estamos durmiendo lo que necesitamos? Nuestra vida diaria puede medirse al minuto para que optimicemos el tiempo y podamos organizarnos mejor.

El sueño no iba a escapar a esa tendencia, y más cuando el estilo vital de la época moderna está marcado por un ritmo frenético, la conectividad a todas horas y agendas muy ocupadas. En ese contexto, conceptos como las power naps, se ponen muy de moda, y la tecnología responde adecuadamente. Hay aplicaciones que monitorizan nuestras horas de sueño colocando el móvil bajo la almohada (Sleep Better), otras que detectan cuándo roncamos (Dream Watcher) y otras que calculan cuándo tenemos que despertarnos (SleepyTime). Todas buscan mejorar la calidad de nuestro sueño.

Por supuesto, también hay gadgets dedicados a ese mismo objetivo, que utilizan la investigación médica sobre esta disciplina y la aplican a aparatos al alcance de buena parte de la población. Wakemate, por ejemplo, es una pulsera que envía la información de nuestros movimientos en la cama a una aplicación de móvil, y su funcionamiento es muy similar a Sleeptracker, que es un reloj. Ambas funcionan con la premisa de que, cuanto más nos movamos, peor estamos durmiendo.

¿Son efectivas estas apps?

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Pantalla de Sleeptracker en el móvil.

Como decimos, todas estas aplicaciones y gadgets para medir el sueño pretenden que aprovechemos bien el día, incluso cuando dormimos. La sociedad actual está muy orientada a establecer unos objetivos y un calendario para conseguirlos, así que no es extraño que hayan proliferado las apps para organizarnos mejor. Pueden ayudarnos a dormir mejor, pero no por sí solas.

La medicina no está del todo segura de que tengan un efecto cuantificable en mejorar nuestros patrones de sueño, aunque también es probable que no sea suficiente utilizar sólo estas apps para conseguir dormir mejor. Los médicos suelen ofrecer varias recomendaciones para que podamos mantener un ciclo de sueño saludable, y no son complicadas de seguir:

  • Es necesario seguir unos horarios determinados a la hora de acostarse y levantarse.
  • No hay que cenar en abundancia, y tienen que haber transcurrido un mínimo de dos horas desde la última ingestión de alimentos.
  • Es preferible no beber alcohol, al menos seis horas antes de irse a dormir.
  • Es recomendable realizar algún tipo de actividad física durante el día.
  • También es recomendable dormir de lado, no boca arriba.
  • Mantenerse en nuestro peso óptimo nos ayuudará a dormir mejor.
  • No se aconseja tomar pastillas para dormir.
  • Hay que tener unas condiciones de luz tenue y una temperatura adecuada en el dormitorio para favorecer el sueño.
  • Hay que evitar, en lo posible, la utilización de pantallas luminosas antes de dormir, pues esa luz puede alterar nuestro sueño.

Imagen | Betsssssy, Sean McEntee

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