¿Por qué todos acabaremos viendo las series en streaming?

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Hagamos un pequeño experimento. Piensa en cómo ves actualmente tus series favoritas. ¿Cuando las emiten por la tele? ¿Te las compras en DVD? ¿Las ves en el ordenador? ¿En la tablet? Si has respondido “sí” a las dos últimas preguntas, es muy probable que las veas a través de plataformas de streaming, lo que quiere decir que tú eres ya el espectador del futuro no sólo de las series, sino de la televisión en general.

Las Smart TV, las tablets, los móviles con una capacidad de conexión cada vez mejor, la influencia de YouTube… Todas estas innovaciones tecnológicas han contribuido a que los espectadores se acostumbren a una nueva manera de ver la televisión, que no sólo es la de comentar por Twitter lo más destacado, sino la de ver lo que ellos quieran, cuando quieran y dónde quieran. Por eso, el streaming está creciendo sin parar desde hace apenas seis años.

Hulu da la salida

Las cadenas de televisión llevan ya tiempo colgando en sus webs sus últimos programas o los capítulos de sus series. En España, TVE marcó el camino a seguir al resto de canales sobre todo con su servicio A la carta, pero en Estados Unidos, que es donde el streaming va más avanzado, quienes puede decirse que abrieron la puerta a una nueva época fueron ABC, NBC y FOX cuando, en marzo de 2008, lanzaron para todo el público Hulu.

Hulu era, y sigue siendo, un servicio de streaming gratuito, pero con anuncios, que permite que veamos las series de esos canales (más The CW) al día siguiente que se emitan por la tele (en la mayoría de los casos), y que ha ido añadiendo con el tiempo un catálogo también de películas y de temporadas completas de títulos clásicos y ya finalizados. Tiene una opción premium de pago, como todos, y aunque había reticencias al principio sobre cómo podría funcionar, se puede decir que no estaban plenamente justificadas.

En el verano de 2010, la compañía presentó unos beneficios de 100 millones de dólares, y en enero de ese mismo año había superado los 900 millones de visionados, lo que dejaba a Hulu sólo por detrás de YouTube, pero el modelo gratis con anuncios no terminaba de ser tan rentable, razón por la que se lanzó el servicio por suscripción. Un año más tarde, los beneficios habían aumentado a 420 millones de dólares.

Hulu nació originalmente para ser visto a través del ordenador, pero se ha extendido a Smart TVs, dispositivos móviles y videoconsolas a través de apps especiales. Puede ser un buen ejemplo de cómo las cadenas crearon un servicio que les permitiera recuperar a la audiencia que la televisión tradicional había perdido, pero el auténtico cambio iba a llegar por otro lado.

El paradigma Netflix

house of cards copia

La verdadera revolución llegó en 2012, cuando lo que hasta entonces no había sido más que un videoclub anunció que iba a empezar a producir sus propias series, y que la primera de ellas iba a estar producida por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey. Netflix había estado complementando su servicio de alquiler de DVDs por correo con el streaming de algunos títulos a través de su web, y esa parte del negocio fue ganando cada vez más adeptos. De los 20 millones de suscriptores de su modelo tradicional que tenía en 2010, ha pasado a 5,3 millones en la actualidad, mientras los suscriptores online han alcanzado los 65 millones en más de 50 países.

Netflix ha crecido con gran rapidez en su servicio de streaming, pero es el videoclub por correo el que le da todavía los mayores beneficios

La posibilidad que el streaming da de expandirse fuera de Estados Unidos es la gran ventaja de Netflix frente a los canales tradicionales y a su gran competidor, HBO (que tiene también divisiones internacionales). Sin embargo, la mayoría de sus beneficios provienen aún del videoclub por correo, pues no se espera que la división de streaming empiece a recuperar la inversión hasta 2016. No es sencillo lograr beneficios con rapidez si se dedican unos 5.000 millones de dólares a crear contenido propio, que dan una idea de la importancia que tiene esto para Netflix.

La compañía, de hecho, ha sabido aprovechar la cada vez mayor dependencia de nuestras pantallas que hemos desarrollado como sociedad. El año pasado, el estudio Televidente revelaba que el 54% de los usuarios de smartphones en España los utilizaba para ver contenidos audiovisuales, y si páginas web de películas y series “piratas” como Series.ly o Series yonkis tenían tanto éxito era justo por la comodidad de que ofrecieran su contenido en streaming.

Netflix es un servicio de suscripción mensual (no un pay-per-view tipo taquilla) y, como tal, no tiene anuncios, lo que probablemente haya ayudado también a su enorme popularidad. De hecho, las plataformas de streaming más populares funcionan así. Facilita el binge watching, el maratón de capítulos, y permite que nos pongamos al día con series muy populares pero que no hemos visto todavía. Y la producción de series propias puede no ser todavía rentable económicamente, pero sirve para crear una imagen de marca que les diferencie de la competencia. Así empezó también HBO a producir sus títulos.

El streaming es el presente

Netflix y Hulu no son los únicos servicios de VOD en streaming existentes. Amazon ofrece a sus clientes premium el servicio Instant Video, que al principio era también una especie de videoclub online, y que en los últimos dos años ha entrado también en la pelea de la ficción de producción propia para ofrecer contenido exclusivo a sus usuarios y, como decíamos antes, para generar una imagen de marca distintiva. ‘Transparent’ ha sido su confirmación en ese aspecto, y al igual que Hulu, Amazon también se ha quedado con los derechos de sindicación (es decir, de reemisión en otra cadena) de series que están aún en antena en los canales en abierto estadounidenses.

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No es que vayamos a ver todas las series en streaming dentro de unos años, es que ya lo estamos haciendo. El cambio está siendo tan notable, que las cadenas cada vez prestan más atención a los visionados en la web antes de decidir si renuevan o cancelan una serie. Un caso muy destacable en España en los últimos meses fue el de ‘El ministerio del tiempo’, serie de TVE que fue perdiendo audiencia poco a poco en sus emisiones tradicionales, pero que resultó un gran éxito en los visionados a través del servicio A la carta donde, además, puede ir consiguiendo nuevos seguidores que la descubran meses después de su finalización.

Canales como los británicos BBC e ITV tienen sus propios players en internet y para dispositivos móviles. El BBC iPlayer, por ejemplo, tuvo el pasado mes de marzo una media de nueve millones de peticiones de visionados al día (sólo por comparar, el último programa de ‘The Voice’ en la cadena pública tuvo una audiencia de 6,3 millones de espectadores), y en España, Atresplayer (el servicio de VOD del grupo Atresmedia) consiguió en 2014 una media de 2,5 millones de visitantes únicos mensuales.

Es cierto que el modelo tradicional de los anuncios en televisión aún sigue siendo el más rentable, pero los espectadores (y sobre todo los jóvenes, que es la demográfica más perseguida por los anunciantes) se están marchando hacia el streaming. Y ahí es donde se está viviendo la verdadera revolución televisiva en la actualidad.

La carrera del VOD

El servicio de alquiler de vídeo de iTunes pudo dar el pistoletazo de salida a una carrera que se ha hecho más encarnizada con el paso de los años. Incluso una empresa tan reticente a separar su servicio de VOD de la suscripción a su canal, como HBO, ha terminado lanzado HBO Now, y todo el mundo quiere imitar y, a ser posible, acabar superando a Netflix. Ahí entra la producción de contenido exclusivo para diferenciarse de la competencia.

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Netflix es quien está apostando más fuerte, siguiendo una estrategia en 2015 de estrenar una nueva temporada cada dos semanas, ya sea de sus propias series o de títulos extranjeros que sólo pueden verse ahí. Hulu empezó justo comprando series británicas que no tenían distribución en Estados Unidos, como ‘Misfits’, pero su entrada en la ficción propia está siendo un poco más tímida. A la animación de ‘The Awesomes‘ se va a unir la comedia ‘Difficult people‘, por ejemplo, pero aún le queda camino que recorrer para alcanzar simplemente a Amazon.

Las series de producción propia son la mejor manera de presentar contenido exclusivo y de destacar en la nueva “edad de oro” de las series, si consideramos que la anterior estuvo impulsada por la entrada de HBO en el desarrollo de ficción. Hay interés del público, que cada vez demanda más el “como quiera y cuando quiera”, pero todavía no se ha encontrado un modelo de rentabilidad más allá de la suscripción mensual.

Imagen | Matthew Keys

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