¿Qué se está haciendo para que las pantallas táctiles logren su máximo potencial?

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La nueva era de la tecnología táctil ha llegado para quedarse, con las pantallas táctiles como gran exponente. Lo que antes hacíamos con teclado y ratón ahora podemos hacerlo con nuestros dedos de una forma mucho más natural e intuitiva.

Las pantallas táctiles se presentan en muchos ordenadores y equipos todo-en-uno con una serie de beneficios para los usuarios, y con mucho margen de mejora en el futuro. Hoy hablaremos de ellas: de cómo funcionan las pantallas táctiles, de lo que Windows ha hecho con sus nuevas interfaces y de las evoluciones que están por llegar en los próximos años.

Cómo funciona una pantalla táctil

Entender cómo funciona una pantalla táctil es muy sencillo: disponen de una capa, llamada digitalizador, que detecta incrementos en el flujo eléctrico en su superficie. Es decir, cualquier elemento que disponga de una carga eléctrica – nuestros dedos, por ejemplo, o también determinados accesorios – modificará las propiedades eléctricas de zonas de este digitalizador, determinando las coordenadas de la superficie donde se han realizado estos cambios.

how touchscreen work. A capacitive system detects changes in electrical fields but doesn't rely on pressure. A capacitive system includes a layer of material that stores an electrical charge.

¿Cómo funciona una pantalla táctil? Esquema de 123RF

Éste es el funcionamiento básico de las pantallas táctiles capacitivas, mayoría en el mercado actual. También existen las de tipo resistivo que en vez de funcionar con electricidad lo hacen midiendo la presión que ejercemos sobre la superficie, si bien son mucho menos comunes a día de hoy y han sido desplazadas a un segundo lugar por las capacitivas, más cómodas y precisas.

Los usos y las posibilidades son conocidas por todos. Las pantallas táctiles son una realidad ampliamente disponible a nuestro alrededor, por ejemplo en smartphones y tablets, o en relojes inteligentes, paneles de control de vehículos —para 2019 se calcula que habrá más de 35 millones de estas pantallas instaladas en todo el mundo— o los cada día más comunes ordenadores portátiles. Una nueva que ha traído innumerables cambios a nuestro día a día, facilitándonos la interacción con el mundo de la tecnología y los dispositivos.

Tu dedo es el puntero

Dado que las personas tenemos una carga eléctrica, todos podemos ser ‘detectados’ por las pantallas táctiles. Incluso, la mayoría de estos paneles son capaces de gestionar múltiples ‘toques’ simultáneamente, permitiendo de esta forma realizar gestos u otros métodos de entrada que los programadores se han encargado de diseñar. Por ejemplo, no es lo mismo deslizar un dedo hacia abajo que hacerlo con dos dedos a la vez, y esto es algo que se aplica a muchos sistemas (Windows, iOS, Android) y también aplicaciones compatibles (el propio sistema, navegadores Web, juegos, etc.).

lenovo-touch-fingerEsto ha permitido crear una interfaz mucho más intuitiva y natural que la que manejábamos con periféricos como teclado o ratón, que no dejan de ser artilugios artificiales. La clave es que nacemos con dedos y sabemos cómo manejarlos de una forma natural, al contrario que con los periféricos cuyo uso debemos aprender en base a la experiencia.

Además, muchos programas han empezado a adaptarse a los métodos de entrada táctiles, y buena parte de ellos están demostrando unas posibilidades extraordinarias. Por ejemplo, las pantallas táctiles son una funcionalidad perfecta para el apartado artístico, para la creación de dibujos e ilustraciones en el ámbito digital. Tan sólo cambiando el lápiz de grafito y el papel por un puntero y una pantalla conseguiremos resultados similares.

De igual modo muchos videojuegos también se están beneficiando de las posibilidades táctiles, proponiendo posibilidades que antes de la llegada de esta tecnología eran impensables. Gestos que implican movimientos en nuestro personaje, y en los que no es lo mismo deslizar un dedo que deslizar dos, o hacer un gesto en línea o hacerlo en cruz. También hay juegos de fútbol en los que el efecto del balón en un tiro a puerta se realiza deslizando nuestro dedo sobre la pantalla, haciendo que cualquier mínima diferencia en el movimiento implique marcar el mejor gol de tu carrera o tirarla fuera rozando el palo. Hay hasta quien ha desarrollado su propia touchscreen para Minecraft.

Lo que las pantallas táctiles aún no han logrado

Estamos de acuerdo en el avance que ha supuesto este campo para las interfaces y como método de control para nuestros dispositivos. Sin embargo las pantallas táctiles aún tienen algunas carencias que, sea por la razón que sea, aún no han sabido explotar; continúan siendo sus puntos débiles.

Por ejemplo, la precisión. Con un ratón – o con un lápiz, puntero o stylus – estamos acostumbrados a ser tremendamente exactos en nuestros clicks. Esto se ha perdido con las pantallas táctiles, donde los pocos milímetros de cursor – o de punta, en el caso de utilizar un accesorio tipo lápiz – se han transformado en los varios centímetros de superficie de nuestro dedo que entra en contacto con la pantalla. Y hay que reconocerlo: a pesar de que nuestros dedos supongan un método natural de entrada, no son todo lo precisos que nos gustaría. Los usuarios con “dedos regordetes” son los que más sufren esta problemática.

Para poner una solución a esto los desarrolladores de sistemas operativos y aplicaciones han agrandado las cosas. Grandes botones y menús para que sean más cómodos de pulsar, y con una interfaz más manejable. El lado negativo es que al hacer las cosas más grandes se limita el espacio disponible, con lo que se muestra un menor número de objetos. Los laboratorios de las diferentes compañías también están probando algunas nuevas técnicas, sobre las cuales hablaremos más adelante.

También hay otros escollos pendientes de solucionar, como por ejemplo los toques por error que todos hemos cometido en alguna ocasión, por ejemplo al sacar el móvil del bolsillo o cuando lo estamos sujetando con la otra mano. La tecnología de las pantallas táctiles actuales, a pesar de ser tremendamente avanzada e innovadora, continúa teniendo margen para mejorar durante los próximos años. Y por supuesto lo hará, pero ¿cómo?

Lo que está por llegar

El avance de la tecnología es imparable, y por ello las mejoras en el mundo de las pantallas táctiles continuarán llegando durante los próximos años. No obstante, podemos diferenciar entre dos tipos de evoluciones.

Por un lado el software. Cada vez serán más los programas que aprovechen las posibilidades que ofrecen de las pantallas táctiles, con nuevas funcionalidades, opciones o interfaces que harán más natural la forma con la que manejamos las aplicaciones. Por ejemplo, con la estandarización de determinados gestos, una opción que podría desarrollar su propio lenguaje: al igual que en el trackpad de un portátil se hace scroll arrastrando en vertical dos dedos simultáneamente, en las pantallas táctiles necesitamos de un catálogo de gestos universales y válidos para todas las apps y sistemas del mercado, algo que existe puntualmente pero que está lejos de ser una opción común.

En los últimos años han proliferado algunas apps que se adelantan al usuario y a lo que éste quiere hacer. Por ejemplo, teclados capaces de predecir las siguientes palabras que escribirás en el texto, y que están siendo excelentes aliados a la hora de ser más rápidos al escribir. Buena parte de las mejoras en las interfaces y en el modo de utilizar las pantallas táctiles llegarán cuando los teléfonos sean capaces de mostrarnos aquellos elementos propensos a ser los siguientes en utilizar, si bien es una cuestión bastante compleja y necesitará tiempo para evolucionar.

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Por otro lado, el hardware. La tecnología irá mejorando y a cada año que pasa iremos conociendo pantallas de mayor resolución, con mayor precisión, más tamaños o incluso con más puntos de entrada admitidos. Por ahí se vislumbran los primeros televisores 8K, y dentro de poco irá llegando esta tecnología a ordenadores tanto de escritorio como portátiles, tabletas y smartphones.

De igual modo, y en un futuro a más largo plazo aún, se vislumbran las “pantallas táctiles sin tocar”, que mezclan las posibilidades de la realidad virtual – tipo Oculus Rift – con las interfaces. Algo parecido a lo que pudimos ver en el filme Minority Report (2002), donde no era necesario tocar ninguna pantalla sino realizar gestos en el aire, como si estuviésemos ‘tocando’ una superficie virtual. Parece que éste será el siguiente gran paso a las pantallas táctiles, utilizando para ello un conjunto de cámaras y sensores que detecten los movimientos ejecutados por el usuario, algo parecido a las actuales tecnologías Leap Motion o Intel RealSense, esta última ya presente en el mercado y que también permite medir la profundidad a la que se encuentran los objetos. Si a este hardware le sumamos el pertinente hardware (algoritmos capaces de detectar movimientos o gestos que hacemos con nuestras manos delante de la cámara), las posibilidades son realmente amplias.

Poniéndonos en un plazo de tiempo aún mayor, el futuro de las pantallas táctiles pasa por ser mucho más que simples superficies donde posar nuestros dedos. Algunas investigaciones están buscando cómo generar relieves (ideal por ejemplo para el braille, aunque en la ceguera tienen mucho que decir los sistemas operativos) o que incluso puedan interactuar con el usuario más allá de con los que muestren los píxeles, a través de respuestas adecuadas a cada momento y posibilidad, por ejemplo con la denominada tecnología háptica que vibra cuando detecta el ‘toque’…

Dicen que buena parte del futuro pasa también por las pantallas flexibles, cuya aplicación podría mejorar los dispositivos actuales o incluso también crear nuevas categorías de producto u otros usos y posibilidades para esta tecnología.

Una evolución que se contempla llegue de forma masiva en el largo plazo, dentro de unos cuantos años. Las pantallas táctiles continuarán estando en su máximo esplendor durante mucho tiempo más, y es precisamente hoy en día cuando estamos empezando a sacarles el mayor partido.

La apuesta por las pantallas táctiles: de Windows 8 hasta Windows 10

Microsoft está volcándose con el mundo de las pantallas táctiles desde hace ya varios años. Los primeros sistemas (XP, Vista, 7) ofrecieron ciertas características que añadieron una tímida propuesta para los ordenadores, y esta apuesta creció – ¡y de qué forma! – con las versiones más modernas: Windows 8, 8.1 y sobre todo con Windows 10, la última en llegar y a la que merece la pena actualizar.

Windows 10

Interfaces especialmente adaptadas para ‘tocar’ con nuestros dedos, software y aplicaciones diseñadas para que sean lo más cómodas posible de manejar sin teclado y ratón, o funcionalidades del sistema que se han adaptado a los nuevos usos de un portátil táctil, un convertible o tablets con las versiones más recientes. Hemos hablado de ello y seguiremos haciéndolo durante muchos años más.

Esto es sólo la actualidad, y ojo: lo mejor está por llegar.

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