Una radio del tamaño de una hormiga para revolucionar el Internet de las cosas

Radio del tamaño de una hormiga

Una de las tendencias en auge en el mundo de la computación es el Internet de las cosas. Se trata de que dispositivos de nuestra vida diaria tenga capacidad para comunicarse entre sí. Por eso es muy interesante el trabajo de los investigadores de las universidades de Stanford y Berckley, que han logrado crear una radio del tamaño de una hormiga. Con ella pretenden revolucionar el Internet de las cosas, tal y como lo conocemos hoy en día.

El tamaño del chip es de unos pocos milímetros y no lleva baterías. Esta es una de sus principales virtudes, ya que consiguen que tenga un consumo mínimo de energía. La necesaria para su funcionamiento la obtiene de los campos de la radiación electromagnética que está en su campo de acción, como podrían ser las redes WiFi que tenemos en el hogar. De esta forma se evita tener que recurrir a cargadores solares como alternativa u otras soluciones similares.

La revolución del Internet de las cosas con la radio sin baterías

El chip, del que han fabricado unos centenares de unidades, opera en las bandas de 24y 60GHz, adecuadas para comunicaciones entre dispositivos que se encuentren muy próximos. Esto hace que para que funcionen y se comuniquen entre ellos tienen que estar muy cerca unos de otros. De esta forma se podría conseguir el hogar conectado del futuro, que quizás podemos controlar desde nuestro reloj.

A diferencia de etiquetas RIFD o las tarjetas inteligentes contacless, que utilizan esta misma fuente de energía para su funcionamiento, la ventaja de este chip es que puede recibir instrucciones, ejecutarlas y transmitirlas. Esta potencia de proceso del chip, comparado con etiquetas y tarjetas, es una de sus principales características.

Esta teoría se apoya en un coste de fabricación del chip de unos pocos céntimos, por lo que no va a encarecer los objetos de nuestra vida cotidiana que los incorporen. Tampoco será una limitación que opere en el chip opera en la alta frecuencia lo que obligaría a situarlos a un metro más o menos uno del otro.

El desarrollo de este diminuto chip ha llevado más de tres años de trabajo. El Amin Arbabian, al que más tarde se unió, Ali Niknejad, director del Wireless Research Center de la Universidad de Berkeley, han tenido que resiseñar el concepto de radio. Un ejemplo es la antena, cuyo tamaño es una décima parte del tamaño de una antena WiFi. Además debía operar a una velocidad de 24 billones de ciclos, lo que les obligó a mejorar el circuito básico y el diseño electrónico.

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