¿Podrá nuestra ropa ser más inteligente que nosotros?

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Teléfonos, relojes, coches, casas inteligentes… En esta tendencia imparable porque todos los objetos adquieran una cierta sapiencia, la ropa inteligente es el siguiente reto. No en vano, hay pocas cosas que llevemos más encima que la vestimenta.

Además, tiene todo el sentido dado que la mayor parte de los objetos que se están desarrollando bajo el paraguas de lo “wearable” son relojes y rastreadores de actividad física. Si somos capaces de añadir esas utilidades a la ropa, podría ser más útil para hacer este seguimiento de las constantes vitales.

Una pequeña pero variada oferta en ropa inteligente

Lo que empezó como una corriente tímida lleva camino de convertirse en una clara tendencia. Ahora mismo podemos encontrar una variada oferta de artículos bajo la denominación de ropa inteligente, desde camisetas que miden la biometría hasta sujetadores que se adaptan para soportar mejor ciertas situaciones de alto impacto.

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Este tipo de prendas suelen incluir pulsómetros y otros monitores muy precisos. Al venir “de serie” en la ropa, se puede hacer un mejor seguimiento de la actividad física. Dichos sensores tienen un tamaño diminuto, con el fin de no resultar molestos ni ser ostentosos, de manera que también resulten imperceptibles para el usuario y que las prendas no pierdan ni un ápice de comodidad.

Cómo convertir la ropa en algo inteligente

Esta miniaturización permite que la ropa inteligente sea normal en apariencia y que, a simple vista, no seamos capaces de diferenciar la inteligente de la que no lo es. Tampoco en su exterior muestran ninguna evidencia de que sean diferentes. Los sensores que se incluyen pueden estar escondidos entre las costuras de las prendas, con el fin de que no rocen la piel del usuario y que permanezcan ajenos a la vista.

Se trata en muchos casos de sensores ópticos incluidos o tejidos en camisetas, pantalones y ropa interior, lo que permite que puedan recoger una mayor gama de las señales del cuerpo y con una precisión mucho mayor que los sensores rígidos de bandas y relojes.

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Dado que incluso los wearables están teniendo en la actividad física su principal uso y mercado, es hasta cierto punto lógico pensar que las primeras incursiones en ropa inteligente sean también para actividad deportiva. No en vano, es un buen sistema para que atletas y entrenadores puedan conocer y analizar aún mejor la actividad física y la respuesta del cuerpo ante determinado entrenamiento para, con esta información en la mano, ajustar mejor los niveles de intensidad y las rutinas de ejercicios de cada atleta, llegando a tener entrenamientos más personalizados y, por tanto, efectivos.

Además, cabe señalar que todos estos datos que se recogen son transmitidos casi en tiempo real a una aplicación, que es la encargada de mostrar y permitir visualizar toda esta información. Generalmente, y dado que este tipo de wearables se ha enfocado mucho a la actividad física, son aplicaciones para el móvil o el ordenador que cualquier usuario puede consultar.

Al servicio de la medicina

Aunque ahora las mediciones de todas estas constantes vitales tienen su principal aplicación en poder ver los efectos de una determinada activad física, el futuro podría estar relacionado con una visión de la salud pública general, más que particular.

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Por ejemplo, se está estudiando ya la posible aplicación de la ropa inteligente en la prevención de enfermedades del corazón. De hecho, la Unión Europea está financiando un proyecto internacional de investigación de ropa inteligente denominado MyHeart, con el que espera ayudar a prevenir las enfermedades cardiovasculares, una de las causas principales de muerte en Occidente.

Mientras tanto, compañías como Footfalls y Heartbeats están trabajando con la Universidad de Nottingham (Reino Unido) para fabricar unos calcetines inteligentes que puedan predecir la aparición de las úlceras en los pie de las personas diabéticas. Estos calcetines están hechos de materiales que contienen fibras ópticas de plástico. Las fibras son capaces de medir si la sangre está bombeando adecuadamente. La medición de los niveles de oxígeno en sangre (la saturación) también podría ser una buena manera de detectar problemas de salud en personas (tanto mayores como niños, las poblaciones de mayor riesgo).

Nadie nota nada

El desarrollo de estas prendas inteligentes viene avalado por empresas tradicionales de la industria tecnológica, por la creación de nuevas start-ups y por las propias firmas de moda. Incluso la conocida marca de lencería Victoria Secret ha lanzado un sujetador deportivo que es capaz de medir el ritmo cardíaco.

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De hecho, se considera que para los seguidores de la moda y sus tendencias resulta mucho más conveniente incluir esta tecnología en la ropa que en otro tipo de wearables. ¿Por qué? Entre otras cosas porque la ropa es mucho más fácilmente personalizable que otros dispositivos. Los sensores se pueden incorporar fácilmente en cualquier tipo de ropa sin ningún problema. No se necesita mucho esfuerzo para crear 20 colores diferentes y estilos para una camisa inteligente, pero la fabricación de un acabado más para un reloj inteligente es algo complejo y caro. De esta forma, resultaría más económico y versátil incluir inteligencia en la ropa y los “fashionistas” podrían tener un surtido más variable de prendas inteligentes.

La respuesta de los usuarios está siendo, además, positiva, como demuestra el hecho de que las ventas cosechadas por este tipo de indumentaria también haya ido creciendo en estos dos últimos años. Es cierto que el tamaño del mercado aún es pequeño, especialmente si lo comparamos con otro tipo de ventas (bien tecnológicas, bien de moda), pero los inicios siempre son así.

Statistic: Shipments of smart clothing/fabrics worldwide from 2013 to 2015 (in millions) | Statista

Desde el interior

Como decimos, la ropa que dio el pistoletazo de salida al negocio de la ropa inteligente ha sido la de fitness o deportiva. Sin embargo, podríamos pensar que, dado el uso que se le está dando a la ropa inteligente (medir la actividad física) y al hecho de que todo el mundo suele utilizar ropa interior todos los días, quizá la elección más lógica es llevar todos estos sensores a la ropa interior, como ya se está haciendo.

Además, algunos consideran que sería una manera fácil de hacer que la gente comenzara a utilizar la ropa inteligente. Una buena colección de calcetines y de ropa interior inteligentes sería suficiente.

De igual forma, la ropa interior podría ser el lugar más lógico para usar sensores que controlan las constantes vitales, ya que es la ropa que está en contacto con la piel. Un sujetador inteligente puede medir la respiración, el ritmo cardíaco y la tensión muscular para determinar una serie de indicadores de salud y bienestar como el nivel de estrés, la actividad, la ansiedad, etc. Lo mismo puede decirse de calcetines o camisetas.

Empezando con buen pie

Otra de las corrientes en esto de la ropa inteligente es poner los sensores en las zapatillas. De hecho, Lenovo también ha presentado un concepto de producto en ese sentido, que es capaz de mostrar el estado de ánimo de una persona en una pequeña pantalla incrustada directamente en el calzado. Además de poder capturar esta sensación del usuario en cada momento, estas zapatillas también hacen un seguimiento de la actividad física, el consumo de calorías y el ritmo cardíaco del usuario.

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Estos zapatos inteligentes parecen tener el tipo de recolección de datos que cabría esperar de un portátil o de cualquier otro wearable. Por ejemplo, hacer un seguimiento de la distancia recorrida y las calorías consumidas por los usuarios. Pero además destacan por su diseño, como los LEDs incrustados en las suelas, que son los que muestran el estado de ánimo.

El reto de la industria es crear dispositivos tecnológicos que resulten más naturales para todo tipo de usuarios, generando una nueva categoría de dispositivos con conexiones sean fiables, sin fisuras, y ubicuas. De esta forma, cada uno de nosotros podríamos tener el control de muchos datos que nos permitan tomar decisiones para mejorar nuestra vida y escogiendo aquellos servicios que mejor se adaptan a nuestras necesidades y experiencias.

Superando al dato y al reciclaje

Está claro que el dato es uno de los grandes retos que tiene esta industria por delante. Cómo obtenerlo, cómo leerlo y sobre todo, cómo entenderlo.

De momento este tipo de wearables lo único que nos ofrecen son datos, muy bien presentados, pero que apenas aportan información al usuario medio. Los consumidores no quieren ver sólo números y datos, sino saber qué significan, obteniendo una imagen más precisa de su estado de salud en general.

Por último, este tipo de prendas también plantea un nuevo reto: cómo debemos deshacernos de ella cuando su vida útil haya acabado. Como sugiere un reciente estudio, los componentes inteligentes dentro de la ropa no son apropiados para los procesos de reciclaje existentes. Se trata de un nuevo problema sobre residuos electrónicos. Si no podemos dejar los ordenadores ni cualquier aparato electrónico en la basura, lo mismo debería pasar con la ropa inteligente.

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