“El sector tecnológico no se puede permitir perder el talento femenino”, Marina Serrano Montes, programadora

Marina Serrano Montes estudió Ingeniería informática en la Universidad de Granada y en l’EPFL (Laussane – Suiza). Desde hace más de 8 años, forma parte de la plantilla de Telefónica I+D y en los últimos años, focalizada en el producto OpenTok de TokBox, empresa del Grupo Telefónica con sede en San Francisco.

En 2015, fundó Girls in Tech Spain junto a otras 2 compañeras. GITSpain es una organización sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es potenciar el rol de la mujer en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y fomentar su espíritu emprendedor. Actualmente compagina su actividad profesional en Telefónica i+D junto a nueva aventura de emprendimiento como cofundadora de la startup BeByDoing (donde se fusionan Recursos Humanos y tecnología). Hablamos con ella del papel de la mujer en la tecnología y si alguna vez se ha sentido una “rara avis” en su profesión.

¿Cómo llegaste a ser programadora? ¿Te llamaba la atención desde niña?

Desde niña me gustaban las matemáticas y física en el cole. En casa, mi padre y hermano, aficionados a la tecnología, siempre “trapicheaban” con programas, PCs,.. Yo los escucha, a veces participaba en sus tardes de “taller de PCs”, donde ensamblaban y desensamblaban las piezas de un ordenador una y otra vez, pero mi curiosidad no iba mucho más allá. Cuando tuve que decidir en qué carrera matricularme, no lo tenía claro, pero 2 meses después entraba por la puerta de la ETSIIT de Granada, para comenzar el curso en Ingeniería Informática. No fue por vocación, ni fue una decisión meditada, pero lo que no sabía era que esto era sólo el despegue de una increíble aventura que iba hacer que mi profesión se convirtiese en mi afición.

Álgebra lineal y estructuras finitas, fundamentos físicos, matemática discreta, lógica,… y una extensa lista de asignaturas de nombres que daban susto, pero que enganchaban; que hacían pensar; y qué maravilla cuando pasabas horas resolviendo un problema y encontrabas la solución, y qué satisfacción sentías cuando, tras largas noches preparando prácticas y haciendo código en algunos lenguajes cuyo nombre olvidarías a los pocos días, el programa compilaba, se ejecutaba y, ¡funcionaba!

¿Quiénes son tus referentes?

No tengo una lista definida de referentes en el mundo de la tecnología. Para mí, las ideas brillantes, la experiencia y la historia de cada uno de los que luchan por romper barreras y hacer más visible este sector, su humanidad y su utilidad, son modelos referentes a seguir.

Es cierto, que existe una falta de visibilidad de referentes femeninos en el sector de la tecnología, y curiosamente los hay. Mujeres con grandes ideas, ya sea en España o en la otra parte del mundo. Mark Zuckenberg o Steve Jobs no se hicieron conocidos por ser hombres, sino por sus ideas.

Todo el campo de las ingenierías suele ser un mundo en el que hay más hombres que mujeres. ¿Cómo es estudiar y hacer una carrera en este mercado?

Los datos nos muestran que la proporción de mujeres es minoría en el sector de la tecnología. En los años 80, el porcentaje de mujeres era un 30% frente al actual 25% en carreras técnicas o arquitectura y si nos movemos a Ingeniería informática o electrónica, este porcentaje se convierte en un 15%.

Pero esto, en la realidad, en el día a día de una carrera universitaria en el sector, se traduce, que en una clase de 50 personas, sólo hay 3 mujeres.

Recuerdo ese primer día de clase, cuando entras entusiasmada al aula porque empiezas una gran etapa de tu vida y después de pasar 10-15segundo mirando de un lado para otro, solo ves 2 caras de mujeres, sin duda, no era lo que esperaba.

Aparte de los datos, os puedo asegurar que no hay ninguna diferencia para una mujer estudiante de ingeniería informática o para un hombre. Participamos de igual modo y obtenemos los mismos resultados que los hombres estudiantes del sector. Nuestras aportaciones son clave, teniendo en cuenta que son carreras y profesiones muy creativas, y no hay nada más motivador que crear e innovar el futuro con tu trabajo diario.

Si a esto le sumamos, que se trata de un sector, el de las TICs que crece exponencialmente. Se estima que en 2020 se creen más de 900.000 puestos de trabajo en el mismo. Curiosamente, hay más ofertas disponibles que demanda de empleo en el sector en Europa.

Son razones suficientes para hacer más atractivo el sector y atraer talento femenino al mismo. Por eso hay que normalizar la visión que la sociedad en general tiene de que ciertas profesiones son más ‘de hombres’ o ‘de mujeres’, se trata de que las personas puedan desarrollar libremente sus carreras profesionales, dedicándose a aquello que más les apasiona y en lo que son más productivo para la sociedad, sin que tenga que producir sorpresa o resulte extraño el hecho de que una mujer decida estudiar ingeniería.

¿Afrontan las mujeres la resolución de problemas tecnológicos de manera distinta a los hombres?

Hay suficientes evidencias sociológicas, psicológicas y biológicas para confirmar que somos diferentes mujeres y hombres. En cambio, esto no implica que afrontemos un problema de manera diferente, sino de manera complementaria.

Para mí es importante destacar que el debate no está en la existencia de esas diferencias que comentábamos entre mujeres y hombre, sino en detectar si el origen de estas diferencias es biológico o cultural, si su existencia tiene consecuencias sociales y como poder atacarlas. Y esto es lo que ocurre en el sector de la tecnología, que mientras que los chicos piensan que no solucionan un problema porque es difícil, las chicas piensan que es porque no pueden hacerlo.

En el caso de la programación, se tiene la idea de que es un sector aún más masculino. ¿Es así?

Eso muestran los datos. Y esa es la consecuencia de las barreras que existen en el sector, en el que desde pequeños convivimos con estereotipos en los que se da por hecho que una mujer no es capaz ni de programar un despertador, que nos regalan muñecas porque nos ven con perfiles más enfocados al cuidado y educación y a los niños, les regalan “Lego” porque los ven con capacidades más creativas y profesiones como la ingeniería. Curiosamente, esto no tiene ninguna carga genética, sino cultural.

Pero si nos trasladamos al código, es importante destacar, que hay estudios sobre el repositorio de código de GitHub que demuestran que las mujeres son mejores programando, si se tiene en cuenta las aprobaciones de código por parte de otros programadores, considerando esto como una forma de validar la calidad y efectividad del código hecho.

Pero lo curioso de esto, es que si el apodo o nombre utilizado en el perfil permite identificar el sexo de quien envía el código como mujer su ratio de aceptaciones será más bajo que si utiliza un nombre neutro.

¿Alguna vez has sentido que se te miraba como un bicho raro (tanto desde dentro como desde fuera)? ¿Cómo has lidiado con eso?

No, nunca. Es cierto, que a lo largo de mi trayectoria profesional, siempre ha existido este factor común de baja presencia femenina, tanto de compañeras en el aula, o en la oficina. Y eso hace que en tu día a día en el sector, en numerosas ocasiones seas la única mujer; pero siempre me he sentido una pieza más del engranaje de un proyecto, una más del equipo y la única consecuencia de estar “sola” es que me motivado para afrontar este reto de equilibrar la balanza, porque soy consciente de la necesidad de atraer talento femenino al sector, de acabar con barreras, falta de referentes y mostrar lo que hacemos los ingenieros informáticos, borrando el perfil social “friki” que nos han asociado, y dando visibilidad a nuestro día a día, que para nada estamos aislados en un sótano, rodeados de 5 pantallas de ordenador; sino que hacemos tareas muy creativas, de gran utilidad social, interactuamos con equipos numerosos y multidisciplinares. Y esto tiene que ser la clave, para hacer más atractivo el sector para las mujeres.

¿Sientes que has tenido más dificultades para abrirte hueco por ser mujer ingeniera? (no solo en tu empresa, sino en el mundo en general, y quizá no tú particularmente, pero sí las mujeres ingenieras en general)

No. En ningún momento.

Considero que ser mujer no debe ser un reto más en el mundo de la tecnología. Siempre he mostrado mis valores, mis ideas, mis habilidades y eso ha sido la clave para formar parte y colaborar en distintos proyectos a lo largo de mi trayectoria profesional.

¿Te has sentido siempre a gusto? ¿O ha habido situaciones en las que te has sentido incómoda? ¿Por qué?

Sí. Insisto, siempre me he sentido parte del equipo, una pieza más del engranaje. Con nuestros valores diferenciales, pero complementarios.

¿Han cambiado las cosas en los últimos tiempos? ¿En qué se nota?

Si revisamos el número de matrículas en carreras técnicas, los datos aún no son muy positivos, pero si que se puede detectar una cierta tendencia de cambio. Y si a esto le sumamos el interés de la sociedad por acabar con la brecha de género en el sector, las diferentes actividades y acciones que se están llevando a cabo, y la necesidad demostrada, de atraer ese talento a la empresa, como clave de la competitividad de la misma; nos hace notar, que avanzamos por buen camino, y aunque los resultados son lentos, todo está cambiando.

Creo que la presencia de la mujer en tecnología es algo necesario. Los números de mujeres en este ámbito deberían aumentar, ya que en la actualidad son demasiado bajos y esto hace que el potencial creativo que tenemos las mujeres no se esté incluyendo como parte de la cadena de valor de desarrollo de productos. Es importante que la visión de las mujeres se incorpore a los productos tecnológicos.

¿Faltan role models femeninas para motivar a las niñas a ser programadoras? ¿Cómo podemos encumbrarlas? Hay veces en las que es difícil encontrar mujeres que quieran ser referentes y una cara visible…

Es una de las grandes barreras que nos encontramos.

Hace unos días, en una charla mostré una serie de fotografías de mujeres referentes en el sector, desde sus inicios, como Ada Lovelace, Grace Murray Hopper, hasta caras más recientes de la actualidad, como Elena Gil, Pilar López, Rebeca Minguela, Sara Harmon, etc. Curiosamente, el público no fue capaz de reconocer una sola cara. En cambio, cuando mostré caras de hombres en el sector, el público se sintió aliviado porque la mayoría eran caras muy conocidas en su día a día.

“Si no hay maestras, no hay alumnas”, esto tiene el mismo efecto en todos los sectores.

Es importante que mostremos a lo que nos dedicamos los ingenieros informáticos, de telecomunicaciones. En el caso de las mujeres, que tienen un componente más social, esto es especialmente importante. Tenemos que transmitirles en qué hacemos mejor la vida de todos gracias a la ingeniería, y cómo lo hacemos.

Pero además, es importante que las niñas también sueñen y dejen volar su imaginación. El tener acceso en su infancia a libros y contenidos en los que aparezcan personajes femeninos que se interesan por la ciencia y la técnica, y que disfrutan con ella puede ayudar muchísimo a que esas niñas sigan desarrollando y ampliando su curiosidad en estos campos.

Este tratamiento hace que las niñas, y la sociedad en general, entiendan que no hay nada ‘raro’ o excepcional en que una mujer se interese por temas cercanos a la ingeniería.

¿Te sientes cómoda siendo una de estas role model?

Totalmente. He tenido y tengo la suerte de en mi día a día, mostrar todo lo que hago, dar visibilidad a mi trabajo y con ello, intento que muchas niñas, estudiantes y profesionales, cambien su visión de estas profesiones y muestren interés y se sientan atraídas para formar parte de un sector creativo, innovador, en el que no hay dos días iguales, que viaja a gran velocidad y propone grandes retos.

Aunque en algunas carreras técnicas la presencia de mujeres se acerca al 40%, en los puestos directivos la cifra cae enormemente. ¿Es solo cuestión de tiempo que se iguale? ¿O hacen falta medidas para evitar que la mujer abandone (total o parcialmente) su puesto de trabajo?

Sí, es cierto. El llamado “techo de cristal” que muestra que solo un 10% de altos cargos de dirección en las empresas son ocupados por mujeres. Y por supuesto, no se trata de una cuestión de tiempo para igualar la presencia de la mujeres en las empresas de tecnología. Al final, se trata de un círculo vicioso, las niñas pierden el interés a edades tempranas por materias relacionadas con este sector, como pueden ser las matemáticas. A la hora de decidir carrera universitaria, la falta de referentes hace que nos decantemos por otras que socialmente y culturalmente nos han asociado, y cuando empezamos a trabajar, muchas abandonan las carreras técnicas y se decantan por gestión.

Hace unos días tuve la ocasión de asistir a la presentación del studio “Women in the workplace” en San Francisco, realizado por McKinsey & Company and LeanIn.Org. Este estudio muestra un análisis de la mujer en las corporaciones en Estados Unidos y las claves para su promoción y ascenso en las compañías. Uno de los mensajes que destacaría fue “Give manages the means to drive change”. La dirección de las empresas tiene que jugar un papel clave en las acciones y decisiones para conseguir la diversidad de los equipos.

¿Crees que falta más apoyo (social, institucional, de los medios…) para inspirar a las niñas a estudiar carreras de ingeniería? ¿Por qué?

Sí, totalmente. Pienso que no se trata de un tema de justicia social, sino de calidad y talento. No podemos permitir perder gran parte del talento en este sector. Nos jugamos el futuro, pero no solo el de las mujeres, sino el de la sociedad en su conjunto.

Eres una de las promotoras de Girls in Tech. ¿Cuál sería el principal objetivo? ¿Cómo podemos motivar a las niñas en la pasión por las matemáticas?

Creemos que la presencia de la mujer en tecnología es algo necesario. Los números de mujeres en este ámbito deberían aumentar, ya que en la actualidad son demasiado bajos y esto hace que el potencial creativo que tenemos las mujeres no se esté incluyendo como parte de la cadena de valor de desarrollo de productos. Es importante que la visión de las mujeres se incorpore a los productos tecnológicos, ya que así se desarrollarán mejores productos y más adaptados a las necesidades de los clientes finales (en los que sí hay paridad entre hombres y mujeres).

Nuestro planteamiento es que hay que atacar tanto en aquellas etapas en las que las chicas se están formando como cuando ya las mujeres se han incorporado al mundo laboral. Es necesario hacer que las chicas se interesen por las carreras técnicas.

En el caso de la etapa de formación, queremos trabajar con niñas en talleres que les ayuden a seguir interesándose por las matemáticas o la física, dándoles a conocer las ventajas que tienen las profesiones relacionadas con disciplinas STEM.

Actualmente la presencia femenina en este sector es muy baja, pero las cifras no pueden cambiar de un día para otro, esto es una carrera de fondo.

Desde Girls in Tech en España ponemos en marcha iniciativas a varios niveles: desde niñas o adolescentes a profesionales que están desarrollando su carrera en disciplinas técnicas. En el caso de las niñas, intentamos que no pierdan el interés por las asignaturas y conocimientos técnicos, así como dar a conocer la historia de mujeres que han triunfado en este ámbito para que les sirvan de inspiración; participamos también en actividades para adolescentes o chicas en etapas pre-universitaria o universitarias. Para mujeres que ya se han incorporado al mercado laboral, programas de mentoring. La idea es que las mujeres que nos dedicamos a esto seamos cada vez mejores profesionales, mejor valoradas y más demandadas.

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