El truco tecnológico de magia más imposible tiene un secreto que nadie contará

La magia ya no es lo que era. Por supuesto que los trucos de cartas siguen teniendo su éxito, pero hay quienes piensan que para impactar con algo nuevo hay que utilizar otro tipo de recursos y efectos. Todo sea por mantener la ilusión en el espectador y que se siga preguntando eso de “¿pero cómo lo ha hecho?”.

Así, desde hace algún tiempo están de moda los espectáculos en los que se mezcla la magia y la tecnología: tablets, móviles, hologramas, realidad virtual, láser…

Los magos tienen algunas herramientas y métodos bien probados. Han construido sus números sobre el ensayo y error y la práctica, así como inspirándose en las actuaciones de muchos miles de magos a lo largo de los años.

Aunque la magia tiene una reputación de secretismo para no revelar los trucos, lo cierto es que casi todos estos métodos han sido documentados en silencio. Las escuelas de magia se basan en el trabajo de los magos durante más de doscientos años, en una industria editorial privada que documenta toda su historia.

El Houdini del siglo XXI

La magia, en ese sentido, no ha cambiado mucho. Pero la forma de presentarse sí ha cambiado y en los últimos años los espectáculos más vistosos, reconocidos y compartidos suelen tener, de una cierta manera, a la tecnología como componente clave.

Aunque son muchos los magos que se han subido a este tren, hay un nombre que sobresale por encima de los demás: Marco Tempest, nacido en Suiza y reconocido por usar la tecnología para crear y mejorar sus trucos e ilusiones mentales.

Tempest ve en la magia la posibilidad de contar una historia, mientras que la tecnología es la herramienta más eficaz para que esta historia sea creíble. Además, este mago del siglo XXI considera que este tipo de espectáculos pueden competir frente el cine de efectos especiales.

La puesta en escena de Marco Tempest incluye experiencias con realidad aumentada, gaze tracking (control visual de los ordenadores) y números con robots. Él mismo diseña y desarrolla parte del software que utiliza y considera que su trabajo con estas tecnologías puede ser muy útil para la comunidad educativa.

Un laboratorio tecno mágico

Además, participa en el magicLab, el primer laboratorio del mundo dedicado a la ilusión en todos sus aspectos. Se basa en la maestría de muchas disciplinas: psicología y educación, química e ingeniería, diseño e informática.

El magicLab tiene una visión más amplia de cómo la ilusión se puede utilizar cuando se combina con la tecnología. Esto puede abarcar todo lo que imaginemos: desde el prototipo de futuras aplicaciones hasta los escenarios de uso de las tecnologías móviles emergentes, como audio direccional, cámaras 3D y sensores de posicionamiento.

Además, en magicLab también se trabaja para crear nuevos efectos teatrales en vivo y experiencias en parques temáticos, o en las tecnologías de enseñanza, donde la realidad aumentada y la ilusión ayudan a crear un ambiente inmersivo para mejorar el aprendizaje de los estudiantes.

En magicLab se produce una colaboración entre tecnólogos, ilusionistas y artistas. Es un lugar donde diversas disciplinas conducen a una meta compartida: descubrir la tecnología del mañana hoy.

Pero esta escuela tiene adeptos y alumnos en todo el mundo. Algunos de los que están siguiendo su estela son los Tecnomagos Xavi Cabezas y David Riudor, quienes explican a Lenovo que la tecnología hace más cercana la magia al espectador. “La gente que viene a vernos al teatro no lleva ni sombrero ni una baraja de cartas en su bolsillo, hacer magia con su propio teléfono móvil nos hace conectar y sorprenderlo de forma más impactante”.

La que llevas en tu bolsillo y la que todavía no

Pero, ¿qué tipo de tecnología necesita un espectáculo así para poder funcionar? Pues, sobre todo, las nuevas tendencias tecnológicas que el espectador desconoce, que son las que pueden hacer que el espectador se sorprenda aún más.

Pero también se saca partido de todo aquello que podemos llevar en nuestro día a día. “Lo imposible se vuelve aún más difícil porque son objetos que la gente tiene en su día a día. Si el mago saca al escenario la típica caja y empieza a clavar sables ya sabes que la caja tiene trampa. Si el mago coge tu teléfono móvil y te recita toda tu agenda de contactos sin abrirlo vas a flipar mucho más”, explican los Tecnomagos.

Por eso, y quizá al igual que el maestro Tempest, estos dos ilusionistas se tienen otros negocios, como una empresa de Realidad Virtual (BeWorld.tv), otra de fintech (Goin.one) y David Ruidor trabaja como responsable de innovación de una multinacional, Cosentino.

Sin embargo, utilizar la tecnología en los espectáculos de magia también tiene sus dificultades. No solo por los temidos efecto demo o por la ausencia, en ocasiones, de una correcta cobertura inalámbrica. El apoyarse en tecnología también puede conllevar que se minusvalore el valor del mago.

Sin embargo, para estos magos “la tecnología nos ayuda a que todo el público se sienta integrado en el show, nos potencia enormemente la experiencia mágica (trabajamos con efectos de gran tamaño y potenciados con un diseño de animaciones 3D) y eleva el nivel de lo imposible (si antes se jugaba con adivinar una palabra en un libro, nosotros lo hacemos entre 6000 millones de palabras dentro de Wikipedia)”.

¿Mi móvil puede hacer eso?

Pero, ¿es igual hacer magia con la tecnología que sin ella? Para estos ilusionistas, la clave para sorprender al público es el resultado de “una combinación de imposibilidad y la experiencia que lo rodea (iluminación, sonido, animaciones, presencia). Ambas son reforzadas con un buen uso de la tecnología”.

Evidentemente, los magos se resisten a revelar cuáles son los trucos de algunos de sus números, pero existe una app gratuita Abracadapp que ellos denominan “el kit de magia del siglo XXI” y que promete al usuario poder hacer magia a tus amigos y familia en menos de 1 minuto. Trucos que emplean los recursos disponibles en todos los teléfonos móviles, como emojis, con redes sociales, predicciones imposibles…

La magia, ¿será con tecnología o no será?

Quizá la magia se sirva de la tecnología para avanzar y seguir creando ilusiones y trucos con los que sorprender al usuario. ¿Tanto como para decir adiós al sombrero de copa y la varita mágica?

“Para nosotros el término magia, engloba mucho más que un truco de magia”, aseguran los tecnomagos. “Nos gusta crear experiencias mágicas en el espectador. Sorprenderlo y que recorra una montaña rusa de emociones en nuestro show… nosotros lo conseguimos con las nuevas tecnologías pero existen otros caminos y seguro quedan aún por descubrir”.

Además, la tecnología también permite modernizar uno de los clásicos de Houdini, como es el encerrarse en un tanque con 600 litros de agua y una camisa de fuerza. Innovación y tradición no tienen, una vez más, porqué ser incompatibles, más bien al contrario.

Etiquetas: