Tu ratón puede lesionarte. 7 trucos para usarlo sin que acabes sufriendo las consecuencias

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Si nos paramos a pensar en los principales problemas físicos que ha generado la nueva vida tecnológica, podríamos destacar dos por encima del resto: las anomalías oculares más normales, como la presbicia, y el popular síndrome del ratón.

Esta patología está relacionada con el síndrome del túnel carpiano: se produce cuando el nervio mediano, el cual baja desde el codo a la mano, se queda aprisionado, comprimido, a su paso por el túnel carpiano, una zona de ligamentos situada bajo la palma de la mano. Esto suele traducirse en entumecimiento, dolor punzante y pérdida de fuerza y movilidad en la muñeca afectada.

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Algunos consejos prácticos

En primer lugar hay que ir a lo seguro: si llevamos un tiempo notando molestias, lo recomendable es visitar a nuestro médico de cabecera. Él puede comprobar hasta qué punto puede haber lesión y solicitar las pruebas pertinentes, o simplemente mandar reposo y aplicar hielo con una toalla, recetar alguna pomada antiinflamatoria —Flogoprofen o Voltarén—, etcétera. Incluso podemos ser caso de alguna patología reumática. Cada persona requiere un estudio diferente.

Una vez dicho esto veamos algunos trucos con los que evitar problemas de más en nuestras tareas informáticas.

1. Mejora tu postura

Según su normativa ISO, uno de nuestros mayores defectos como usuario está en cómo posicionamos el brazo. Tendemos a encoger demasiado y crear un ángulo con el antebrazo, como una alita de pollo, e inmediatamente a estirarlo, forzando mantenerlo en vilo. El codo debe estar apoyado o acomodado el mayor tiempo posible.

Decía un fisioterapeuta amigo mío «suma los centímetros de tu mano y multiplícalo por dos. Ese es el total de brazo que debes tener descansando sobre la mesa». La mano debe descansar sobre el ratón, completamente, en horizontal, sin suponer presión por la tensión. El único esfuerzo debe hacerse desde la propia mano que mueve el ratón. El movimiento debe ser natural, en línea recta, uniforme desde la mano hasta los dedos. Ya nos lo decían en algunos colegios: primero aprende a sentarte y después a estudiar.

Posturas

2. Configura tu ratón

Para algo están los controladores y aplicaciones suministradas por los propios fabricantes. Yo soy un amante de la alta sensibilidad, un puntero relativamente más grande de lo normal y, si es posible, hacer scroll según la posición natural de la mano y a la máxima velocidad.

Tanto en Windows o Linux tenemos la posibilidad de modificar la velocidad del cursor, de desplazamiento y doble click. Además, la mayoría de ratones de gaming permiten crear perfiles de usuario: juega con tu configuración hasta que des con la óptima. Ídem si usas un trackpad en un laptop: podemos asignarles gestos para uno, dos o cuatro dedos: aprovéchate de ellos.

3. Compra un ratón a la altura de tus necesidades

Vale, esto no es un consejo, es algo que deberías imponerte como usuario. Los ratones de menor tamaño se han demostrado mucho más propensos a provocar lesiones. El mouse debe ser alto, compacto —tampoco estaría de sobra una aleta para reposar el pulgar— y tener la cantidad exacta de opciones. Y, a ser posible, inalámbrico. La razón es sencilla: los cables generan tensión y obligan a estar pendiente de la cantidad sobrante.

En PC podríamos recomendar el ThinkPad de Lenovo. Es un mouse sencillo y de gran calidad de construcción. Cambia a modo de baja potencia cuando dejamos de usarlo, reduciendo drásticamente el gasto de batería y dispone de un sensor láser con una resolución de 1200 dpi, por encima de la media de sus competidores.

mouse inteligente

4. Una alfombrilla a juego

Esta es la gran asignatura pendiente. Hace años la alfombrilla se vendía como complemento inseparable pero desde que los ratones de sensor LED o láser sustituyeron a los de bola, es habitual encontrarse usando el mouse sin este añadido. Pero en realidad afectan bastante al comportamiento del mismo, la capacidad de respuesta y la velocidad.

Razer mantiene toda una filosofía en torno a esta idea: sus alfombrillas con láminas de plata incrustada mejoran la reflectividad de la superficie ante los sensores del ratón. El truco está en buscar una alfombrilla lo más fina posible, a fin de evitar el escalón entre la mesa y, a ser posible, que incluya en la parte inferior un ligero escalón en rampa, para evitar fricción con la muñeca. Mucho cuidado con las alfombrillas con reposamuñecas de gel: si tienen formas muy pronunciadas y nada ergonómicas acabarán siendo más un enemigo que un aliado.

Alfombrillas

 

5. Descanso y ejercicio: todo tu cuerpo está conectado

El síndrome del túnel carpiano no deviene por un uso contínuo de un mouse. Lo que esta actividad provoca es un prolongado desgaste, cansancio y atrofia de los tendones o la bursa de la mano, provocando que se inflamen y esta hinchazón limite el espacio del que disponen los propios tendones, algo muy habitual en trabajos que requieran el uso y presión de las muñecas: cocineros con los cuchillos, lijadores, o cualquier trabajo que implique fuerza y tensión con las manos.

En estos casos, lo lógico, por mera salud, es hacer descansos de diez minutos por cada hora. Desde la silla donde nos sentamos, la postura que adquirimos con las piernas —si nos apoyamos de puntillas o somos más de dejarnos caer sobre la silla—, todo determina cómo soportará nuestro cuerpo las largas horas de trabajo.

Lo ideal es que la silla tenga una altura entre los 45 y 50 cm y la mesa entre los 70 y los 75 cm, manteniendo una distancia lógica respecto al torso. Es más coherente forzar la posición del monitor donde miramos que inclinar los hombros y acabar con un terrible dolor de espalda.

Sentarse bien

6. Reduce el uso del ratón a la mínima expresión

Si hemos conseguido un teclado gamer a la altura, podremos hacer uso de los macros. Una de las recomendaciones comunes está en el uso de comandos: rápido y eficaz. Y no sólo el ‘Ctrl+C’ para copiar, ‘Ctrl+X’ para cortar o ‘Ctrl+V’ para imprimir. También aprendernos la ruta de la impresora, los atajos de las pestañas en el navegador, etcétera. Conocer las rutas rápidas de órdenes harán que te desplaces menos, que clickees menos y que, en fin, desgastes menos tu mano.

Lenovo trackpad

7. Olvídate del mouse

El uso prolongado ratón casi siempre desemboca en algún tipo de problema. Optar por una tableta gráfica, a sabiendas que su coste se ha reducido drásticamente, es una de las mejores opciones.

De esta manera también reducimos la presión que ejercemos sobre la muñeca y podemos desplazarnos más rápido. Lo idea sería usar una con una gran inclinación para no tener que hacer mucho recorrido con el brazo y que el lápiz óptico tenga su propio controlador, no usar software de terceros.

Un ratón no tiene porqué suponer el mejor complemento a tu sistema ofimático o de juego. La opción inteligente está en dejarse caer por alguna tienda de informática y escuchar los consejos, medir el espacio del que disponemos en nuestra mesa —que condicionará el tamaño de la alfombrilla o la posibilidad de montar ratones verticales— y decidir el que mejor se ajuste a nuestro flujo de trabajo.

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