¿De verdad ahora usamos menos artículos en la oficina gracias al ordenador?

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Corría el año 2014 (qué buenos tiempos, ¿verdad?) y aparecía en Internet el GIF de abajo, que anunciaba que todas las herramientas que usamos en la vida diaria en la oficina eran sustituidas por el ordenador y el teléfono móvil. Como si este fuese una especie de aspiradora de herramientas.

Sin embargo, cuando sigo entrando en las oficinas nunca me las encuentro minimalistas y diáfanas (como la que podemos ver en la imagen superior), sino que estas siempre se encuentran abarrotadas de papeles, cuadernos, torres de cajas y utensilios básicos. ¿De verdad el ordenador ha englobado toda la oficina?

¿Qué se ha ido sustituyendo?

Vale, es cierto, el Outlook eliminó de un tajazo el departamento de mensajería interna de muchas empresas de grandes ciudades. Junto a los porteros, cuyas peceras ahora se encuentran vacías, corrían los carros con cartas interdepartamentales arriba y abajo.

También eliminó las centralitas de telefonía que pasaban con cada departamento, pero es posible que sea retroceder mucho en el tiempo.

1984, ¿adiós a la máquina de escribir?

En 1984 los primeros ordenadores portátiles entran en las empresas. Si todavía quedaba alguna que funcionaba a mano o escribía con máquina, es a lo largo de estos años que termina por adaptarse a los nuevos tiempos.

Y sí, los portátiles siguen hoy día en su núcleo, realizando todo tipo de trabajo y más fuertes que nunca en las empresas. Mayoritariamente para aquellas personas cuyo trabajo les obliga a moverse de vez en cuando. Para aquellos que no se mueven de la oficina, lo mejor siempre será una buena workstation.

1985, ¿adiós a la calculadora?

Aparece la primera versión en Excel para Windows (Multiplan), aunque ya desde unos años antes los sistemas MS-DOS permitían hojas de cálculo. Por supuesto, ya llevaba tiempo existiendo la calculadora básica que permite a día de hoy resolver cálculos mínimos.

Dependiendo del tipo de departamento y el puesto laboral, las calculadoras siguen existiendo. Por ejemplo, me consta que en departamentos de ingeniería y contabilidad estas siguen dando un juego importante. Si me preguntáis a mí, todavía uso la CASIO solar que usaba en la universidad.

1987, ¿adiós a las presentaciones en papel?

En 1987 Microsoft lanza PowerPoint 1.0, y con ello desbanca los elementos de collage, tales como la cola, las tijeras o el celofán. Las presentaciones empresariales físicas ya no son necesarias, algo que no es una excusa para quienes siguen viendo más útil un lienzo en blanco para explicar un concepto sencillo.

La cola de contacto quizá no esté en todas partes. Pero, ¿conocéis alguna oficina sin cinta adhesiva o tijeras?

1995, ¿adiós a los catálogos de compras?

Esta sí que es buena. En 1995, Relentless pasa a llamarse Amazon y a comercializar libros. Jeff Bezos, su dueño, quería convertir Amazon en la tienda más grande del mundo. De momento, va por buen camino.

Sin embargo, ni mucho menos ha sustituido los catálogos de compra que llenan nuestros buzones cada vez con más alegría. Desde catálogos focalizados a particulares (recordemos los de juguetes de las Navidades pasadas) a folletos a nivel empresarial que destacan las bondades de tal o cual producto, raro es que se borren del mapa.

1998, ¿adiós a las cámaras de carrete, a los diccionarios y a la impresora?

Vaya, por fin aciertan… de manera parcial.

Aunque las cámaras de carrete siguen usándose de manera esporádica –especialmente para aquellos puristas de la fotografía que quieren conservar algo del pasado– la fotografía digital ha copado cualquier espacio que antes tuviese el celuloide, especialmente en empresas que quieren ser rápidas.

Los diccionarios son unos de los grandes desaparecidos de las mesas de escritorio. Solo aquellos que trabajamos con las palabras usamos versiones actualizadas y específicas, como diccionarios de sinónimos o diccionarios técnicos.

Lo que no ha variado casi para nada es la salida del estándar PDF con respecto a la impresora, que sigue escupiendo folios en las oficinas y es uno de esos elementos impasibles. Sí ha cambiado, sin embargo, la forma. Antes eran mucho más grandes.

Donde esté un dibujo sobre el que pintar a boli…

2001, ¿adiós a la enciclopedia?

Sí, no solo en las casas había enciclopedias de 40 tomos. El mundo empresarial también tenía sus pequeños reductos de libros pesados, hoy echando polvo. Allá por 2001, Jimmy Wales decidió que iba a crear la mayor enciclopedia del mundo y que la iba a ofrecer gratis a todos. Es más, todos podrían editarla.

Tras varios meses de gente de todo el mundo riéndose de él, resultó que iba en serio. Hoy día se consulta miles de veces por segundo en todo el planeta, y es la enciclopedia libre más grande que existe.

2002, ¿adiós al periódico?

En el año 2002 nacía el agregador de noticias Google News, aunque debido a la Ley de Propiedad Intelectual en España tuvo que cerrar. Se presentaba como uno de los mayores bancos de acceso a las noticias y reportajes especializados, y daba acceso a cualquier tipo de contenido.

Pero el cierre en 2014 de Google News no ha hecho nada por levantar el sector del periódico en papel, en caída libres desde que los propios periódicos se volvieron digitales. ¿Adiós al periódico? Sí, y no.

2003, ¿adiós al teléfono?

En 2003 ocurrió algo mágico para muchos de nosotros: Internet abría una ventana a cualquier parte del mundo de mano de Skype, una pequeña aplicación de escritorio que te permitía hablar por Internet con cualquier persona conectada.

Aunque pretendía sustituir al teléfono, se quedó a mitad de camino. Incluso hoy día, en el que todos vamos con una cámara a cuestas, las videollamadas son usadas por un pequeño porcentaje de la población. En las oficinas, el email y los teléfonos siguen siendo la herramienta preferida para hablar.

2004, ¿adiós al correo en papel?

Durante muchos años las compañías de correo por Internet trataron de hacerse con nuestros usuarios del día a día y empresariales (¿Alguien se acuerda de Yahoo?). Hasta que llegó Gmail en 2004 que lo revolucionó todo. Por primera vez no era necesario instalar un programa de pago como Outlook para acceder a nuestro correo.

Como no pudo ser de otra manera, su uso se masificó hasta tal punto que en 2015 había 1.000 millones de usuarios con cuentas de Gmail (una séptima parte de la población mundial). Si el correo en papel daba coletazos ya a principio del 2000, 2004 selló el destino de las cartas, que hoy parecen tener solo buenas noticias de nuestros bancos.

2005, ¿adiós a los mapas de carreteras y la radio?

Pues sí. En 2005 nacía una de las webs más consultadas hoy día por internautas de todo el mundo. Desde buscar el nombre de un comercio, el teléfono o los horarios a localizar la mejor ruta para llegar. Hasta el día de hoy Google Maps lleva 12 años de imbatibilidad añadiendo más y más funciones a su mapamundi. Y por supuesto desbancando a cualquier guía de carreteras que pudiésemos tener en la oficina o en el coche.

También en 2005 nacía YouTube de la mano del gigante de Internet, y se extendió rápidamente. Hasta la llegada de Spotify en 2008 fue para muchos el sustituto perfecto para la clásica radio de oficina (siempre sin pilas).

2006, ¿adiós al calendario, la agenda y el teléfono?

Bueno, vayamos por partes porque 2006 fue un año que cambió el mundo.

Por un lado, Google abrió al mundo su Google Calendar, que aunque terminó su Beta en 2009 pronto se estableció como el calendario online de referencia. La fuerza del invento residía en tener el calendario, literalmente, en todas partes. La idea era buena, pero solo tomó fuerza cuando los smartphones llegaron a todos el mercado el mercado.

En 2006 también se extendió (había nacido un año antes) la red social más grande del mundo: Facebook. Aunque tardó un tiempo en desbancar al teléfono como medio de información-cotilleo, pronto fue evidente que los contactos de nuestra infancia estarían allí, y que no era necesario una agenda de contactos.

2007, ¿adiós a las carpetas?

2007 fue el año en que empezamos a volcar de manera masiva todo lo que teníamos a Internet. Nació Dropbox, probablemente uno de los sistemas de carpetas online más conocido, pero también OneDrive de Windows y AWS de Amazon. Google Drive y iCloud tardarían unos cuantos años más.

Fueron muy bien acogidos (sobre todo Dropbox con sus por aquel entonces 2GB gratuitos ampliables de 200 en 200 MB), pero lo cierto es que en los despachos sigue habiendo carpetas y sistemas de archivos. Tendemos a imprimir y archivar menos. Sin embargo, la falta de espacio físico sigue siendo un problema que las carpetas web no han solucionado.

 

El gif inicial acaba con la absorción de los pocos objetos que quedaban junto al ordenador entre 2009 y 2014. De la cámara de fotos casi obsoleta a la tarjeta de crédito, todo parece ahora poder hacerse desde un monitor hoy día. Pero, ¿es cierto?

Como norma general: no. Los escritorios, lejos de simplificarse, parecen haberse complicado bastante. Para empezar, los monitores no se encuentran situados solos en mitad de la mesa. Requieren de interacción con elementos como torres, teclado y ratón, por no hablar de los cables necesarios para conectarlo todo y la conveniencia de una red de cables Ethernet o antenas WiFi.

Además han ido surgiendo aplicaciones que vamos necesitando a medida que avanzamos en el futuro, dependiendo de la profesión. Desde lectores de DNI a tabletas gráficas pasando por grabadoras USB y wearables como relojes con SIM o auriculares Bluetooth. Todo un despliegue casi biológico en su complejidad que anida en las inmediaciones de la mesa de trabajo.

Y sin ponernos con florituras como un vaso para el café que se calienta con una toma de USB o altavoces cerca de la pantalla para ponernos música mientras trabajamos.

 

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Imágenes | iStock/lichaoshu,  Steve Buissinne,  PDPics,  Krzysztof Pluta, Andrys Stienstra,  Károly Váltó

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