¿Ya estás listo para convivir con tu vecino robot?

Las revoluciones no son cosa de dos días. La Industrial, por ejemplo, duró casi 100 años. No es que los europeos del siglo XIX se encontrasen, de golpe, rodeados de máquinas. La revolución de los robots durará lo que tenga que durar, pero, lo que es seguro, es que ya está en marcha.

Cambiando células por circuitos y cerebros por dispositivos más o menos smart, los robots han empezado a caminar por nuestras calles y a adueñarse de nuestros edificios. La pregunta es si estamos listos para recibirlos o si esto va a acabar un poco mal, tal como gusta en los guiones de Hollywood. Si están ya entre nosotros, ¿qué tal nos vamos a llevar?

El auge de los robots domésticos

Qué gracia te hace cuando ves tu primer Roomba. Los vídeos de este pequeño robot aspirador cara a cara con nuestras mascotas o paseando por rincones inaccesibles de nuestro hogar llenan YouTube. Son cosas que mejor no olvidar, porque serán recuerdos del principio de una nueva era.

Hoy existen en el mundo más de cinco millones de robots para uso doméstico, según datos de la International Federation of Robotics. Mientras discutimos sobre el impacto de la robótica en la industria o nos sorprendemos con sus usos militares, los pequeños robots han ido tomando nuestras casas. En los próximos años, los autómatas domésticos llegarán a representar el 30% de todo el universo robot. En 2019, se estima que habrá 31 millones de asistentes domésticos robotizados.

En la última edición del CES, una de las ferias de electrónica y tecnología más importantes del mundo, los robots asistentes y para el hogar fueron claros protagonistas. En el escaparate que otros años relucía con la realidad virtual o los coches autónomos, este año brillaron con luz propia los autómatas domésticos.

Lenovo cuenta con su propio asistente inteligente, como ya hemos visto al hablar de la calidad de sonido con la que cuenta. Su Lenovo Smart Assistant ofrece una nueva forma de comunicarse con este robot en nuestra propia casa, con nuevos beneficios.

Son modelos reales ya a la venta como, Kuri, un tierno vigilante sobre ruedas. Este asistente con WiFi y cámara 1080p que te saluda cuando vuelves a casa, te despierta si te quedas dormido o te avisa si tu mascota ha hecho alguna trastada, entre otras cosas, fue uno de los protagonistas de la feria de Las Vegas.

También inspirado en la cara más Wall-e de la robótica, Keeko se ha presentado en sociedad en las últimas semanas. Es la última generación de robots cuidadores, seres electrónicos que estarán a cargo de nuestros niños y ancianos en un futuro muy cercano. De hecho, en la principal guardería de la ciudad china de Sanhe, tres Keekos asisten ya a los cuidadores humanos.

En nuestras casas, en nuestras calles

Kuri y Keeko son solo dos ejemplos del lado más humanoide de la robótica. Sin embargo, lejos de los pronósticos de la ciencia ficción setentera, la mayor parte de los robots no tendrán mucho de androides. Uno de los campos de aplicación de la robótica de servicios que más crecerá en los próximos años es el de la asistencia en ciudades. La revolución también está en marcha en nuestras calles.

Desde hace algo menos de dos años, la población inglesa de Leeds trabaja para convertirse en la primera ciudad robotizada del mundo. El proyecto, liderado por la Universidad de Leeds, quiere construir una armada de pequeños robots para reparar todo tipo de averías. Dirigidos por inteligencia artificial, estos autómatas prometen arreglar tuberías, semáforos o calles para convertir Leeds en la primera ciudad auto-reparable del planeta.

Aunque no a ese nivel, las ciudades españolas también están avanzando en la inclusión de la robótica. Barcelona, por ejemplo, trabaja en una red de robots que limpie su alcantarillado, un supercerebro que controle la red de aguas o el City OS, un sistema operativo que dirija las infraestructuras de la ciudad sin intervención humana.

La comunicación es control

Ahora que ya no existen dudas sobre el auge de los robots domésticos y de servicios, la pregunta resuena todavía con más fuerza: ¿cómo vamos a convivir? Aquí, hay dos tecnologías clave que prometen facilitarnos el camino, el Internet de las cosas y los asistentes de voz.

Si los robots domésticos fueron los protagonistas en el escaparate de CES 2017, los asistentes de voz fueron los reyes de la trastienda. Las principales empresas tecnológicas trabajan en desarrollar sistemas que nos permitan hablar con nuestras máquinas. Y lo están consiguiendo. Coches, smartphones, smart homes, televisores y, por supuesto, robots, todos están listos para escucharnos (y obedecernos).

Para los robots y otros dispositivos inteligentes es tan importante comunicarse con nosotros como entre ellos. Aquí es donde entra en juego el Internet de las cosas. Este concepto, desarrollado a finales del siglo XX, está ahora de moda. Se estima que, en 2020, habrá en el mundo 26.000 millones de objetos conectados entre sí e intercambiándose datos 24 horas al día.

Las reglas del juego

Datos, hemos llegado a una de las partes más espinosas. Los datos codifican nuestra vida privada y la idea de que 26.000 millones de aparatos cotilleen sobre nosotros no nos hace demasiada gracia. Por ello, la Unión Europea ha dado un paso al frente y quiere establecer un marco legal para la convivencia entre robots y humanos.

En primer lugar, las leyes quieren definir qué pasa en caso de accidente. “Si aplicamos de forma estricta el principio de responsabilidad, el fabricante debería ser el único responsable, ya que es el que tiene más capacidad de limitar cualquier daño potencial”, explica la eurodiputada Mady Delvaux, principal impulsora del debate en Bruselas. “La segunda opción es establecer una evaluación previa del riesgo y un sistema de compensación que compartan todos los implicados”.

En segundo lugar, el debate gira en torno a los datos y a la privacidad del usuario. “Los robots no pueden funcionar sin un intercambio de datos, así que la pregunta aquí es quién tiene acceso a estos datos”, puntualiza Delvaux. El debate está abierto y no se han tomado decisiones al respecto, pero, desde la Unión Europea, aseguran que quieren marcar el camino antes de que millones de robots se paseen entre nosotros.

robot inteligencia artificial

La paz entre vecinos robots y humanos

Al más puro estilo Isaac Asimov, la convivencia entre robots y humanos parece que necesite de una serie de reglas que den respuesta a situaciones complicadas y eviten enfrentamientos entre máquinas y seres vivos. Estas son algunas de las leyes que la industria tecnológica ha propuesto en los últimos años:

  • La inteligencia artificial debe ser diseñada para servir a la humanidad
  • Se debe proteger siempre la privacidad del usuario
  • La tecnología cambia el mundo, pero no sus valores ni su moral
  • Los robots deberán liberar al ser humano de trabajos peligrosos
  • El usuario debe tener el poder de modificar el algoritmo y controlar el robot

Leyes y reglas que hablan de protección, respeto y privacidad para garantizar el entendimiento. Leyes que, por otro lado, muchos seres humanos no serían capaces de cumplir con sus semejantes. ¿Nos espera un mundo como el de Matrix o un planeta poblado de simpáticos C3POs? Siéntense y esperen, la respuesta está a la vuelta de la esquina.

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