¿Eres consciente de toda la religión que estás viviendo en los nuevos videojuegos?

Las temáticas de los videojuegos son muy variadas, tanto en sus mecánicas como en su argumento. En este último aspecto, son muchos los que se basan en historias fantásticas imaginadas por sus creadores, pero siempre existe alguna referencia o similitud con acontecimientos, creencias religiosas o cualquier otro elemento parte de la historia de la humanidad.

Nuestra historia como seres racionales influye en cierto modo en nuestras creaciones y por ello podemos encontrar acontecimientos, estructuras sociales, etc. que están inspirados en la realidad. La fe en seres superiores y la divinidad, que toma forma en diferentes religiones, es parte de la humanidad desde tiempos antiguos y los videojuegos, en muchas ocasiones, se han hecho eco de ello para añadir sustrato a sus argumentos o incluso determinarlo.

No obstante, no siempre las religiones de los videojuegos están basadas en creencias reales, sino que, en la mayor parte de los casos, cada universo fantástico requiere la suya. Por supuesto, también hay videojuegos que se inspiran en mitos y religiones que todos conocemos, como la griega o la cristiana.

Enfadando al personal

A la hora de representar la religión en los videojuegos, los creadores siempre tienen presente que es un tema delicado y no debe tratarse a la ligera. Conocemos el caso, por ejemplo, de Ken Levine cuando estuvo trabajando en el desarrollo de BioShock Infinite.


La ciudad de Columbia es una distopía, pero en este caso está basada en una teocracia en el que su líder, Comstock, ha creado un culto en el cual él mismo es una figura de salvación divina, un profeta. Sus acciones están rodeadas del misticismo de los milagros, como con el nacimiento de su propia hija (el Cordero) y la salvación de los habitantes de su ciudad.

Lejos de ser un elemento secundario que complementa la trama, la religión en BioShock Infinite es un elemento más al que se hace crítica. Sin embargo, el propio Ken Levine explicó que uno de los personajes fue modificado por la conversaciones que tuvo con gente del equipo que provenía de un entorno muy religioso. “Fui capaz de entender que algo en concreto les había hecho enfadar”, relataba Levine. Y aunque no cambió nada simplemente para obtener la aprobación de estas personas, comprendió sus quejas y decidió que podía “hacer algo que mejorará la historia basado en lo que me cuentas”.

Un equipo con diferentes creencias religiosas

Este cuidado a la hora de tratar un tema tan complicado es algo a lo que se enfrenta Ubisoft cuando trabaja en su saga Assassin’s Creed, especialmente si pensamos en las entregas centradas en los personajes de Altaïr y Ezio Auditore.

Assassin's Creed 2

El primer juego de Assassin’s Creed tenía lugar en las ciudades de Damasco, Acre y Jerusalén (además, por supuesto, de Masyaf), centros religiosos y culturales de importancia histórica, durante las Cruzadas. De hecho, es donde conocemos por primera vez que los Templarios tienen una misión ligeramente distinta a la de extender el control de la Iglesia por Tierra Santa. En el caso de Assassin’s Creed II, así como la Hermandad, queda retratada sin ningún pudor la corrupción de la Iglesia Católica de manos de los Borgia.

Es por esto que, a la hora de iniciar cualquier juego de la saga, nos encontramos con el siguiente mensaje: “Inspirada en sucesos y personajes históricos. Esta obra de ficción ha sido desarrollada y producida por un equipo multicultural de diferentes creencias religiosas”. Una manera de prevenir acusaciones de haber tratado de manera descuidada o negativa una u otra religión por intereses personales.

Una protesta falsa acaba con disculpas

No obstante, en ocasiones se realizan acciones que ofenden los sentimientos religiosos. Es lo que ocurrió, por ejemplo durante la campaña de promoción de Dante’s Inferno, desarrollado por Visceral Games y distribuido por Electronic Arts. Para quienes no lo conozcan, el argumento de este juego nos pone en la piel de un veterano de la Tercera Cruzada que intenta liberar de Lucifer el alma de su amada Beatriz.

Aunque el Infierno que nos presenta el juego puede ser realmente desagradable, lo que encendió los ánimos fue la campaña promocional: una protesta falsa por el contenido religioso. Esto terminó desembocando en ciertas organizaciones cristianas de Estados Unidos molestas por la situación y un comunicado de Electronic Arts pidiendo disculpas.

Creando dioses propios

Pero por supuesto, no todas las representaciones de la religión están basadas en creencias reales como las ya mencionadas o, por ejemplo, la famosa saga God of War, sino que la creatividad de los desarrolladores a la hora de dar forma al universo de sus juegos también invita a crear mitologías. En muchas ocasiones es un simple telón de fondo, pero en otras toma una relevancia destacada, al convertirse en el catalizador de los acontecimientos de la aventura.

Fire Emblem Echoes: Shadows of Valentia

Es algo que podemos ver, por ejemplo, en Fire Emblem Echoes: Shadows of Valentia, el remake de Fire Emblem Gaiden para Nintendo 3DS y 2DS lanzado a finales de mayo. Un mundo dividido en dos regiones, Zofia y Rigel, por la cruel guerra entre los dioses Mila y Duma y sus seguidores.

La existencia de estos dioses y su importancia en el mundo desembocan en dos cultos distintos, y a lo largo de todo el juego podremos ver cómo las maquinaciones de uno de ellos conseguirán que estalle de nuevo la guerra y Valentia empiece a encaminarse hacia su destrucción.

La sociedad explicada por la religión

Horizon: Zero Dawn es otro de los juegos más recientes que han tratado la religión, y además en él ocupa un papel fundamental. Para el juego de Guerrilla Games se han creado varias religiones que explican el mundo en el que vive la sociedad humana, organizado en tribus primitivas. A lo largo de la aventura de Aloy vamos entrando en contacto con ellas, lo que nos ayuda a comprender la cultura de cada sociedad.


Además, cada una es una forma de comprender el mundo en función de la región que les ha tocado vivir, un elemento que, aunque no lo parezca de primeras, es crucial dentro del universo de Horizon. La reverencia a la Madre entre los Nora o a la Sombra Enterrada por los Carja Sombríos nos desvelan secretos que se complementan con las revelaciones del propio argumento.

No nos olvidamos de otros juegos que han convertido las creencias religiosas en una seña de identidad de sus historias: Dragon Age, en el que las múltiples religiones conviven a duras penas entre ellas y cuyo papel en la historia de Thedas va siendo más importante con cada juego. O casos como Okami, en el que la diosa Amateratsu, la diosa del sol en el Sintoísmo, toma la forma de un lobo para restaurar la belleza natural del mundo. O incluso Black & White, de Lionhead Studios y Peter Molyneux, en el que tenemos por delante la difícil tarea de ser un dios e influir en los mortales de nuestro mundo.

Cuando se habla de videojuegos, se mencionan sus gráficos, su nivel de violencia, sus mecánicas, pero pocas veces se repara en los elementos que forman parte de sus historias, como la religión. Y tal como hemos repasado en este reportaje, tiene más importancia de la que puede parecer a simple vista.

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