Las webs pueden esconder texto invisible con órdenes dirigidas a los asistentes de IA, una técnica conocida que introduce instrucciones equívocadas para tratar de engañar a tu agente, algo similar a lo que ocurre con el phishing. Te contamos cómo funciona, por qué es un problema cada vez más real y cómo protegerte.
Cada vez le pedimos más cosas a los asistentes de IA: que nos resuman una página, que comparen precios, que busquen información y hasta que hagan gestiones por nosotros. Para ello, el asistente lee la página igual que la leería una persona. Y ahí está el detalle que casi nadie tiene en cuenta: si el asistente lee la web, también lee lo que la web esconde y tú no ves en pantalla.
Eso es exactamente lo que aprovecha una técnica que en el mundo de la seguridad se conoce como inyección de instrucciones o prompt injection: trozos de texto camuflados en una página, invisibles para el ojo humano, pero perfectamente legibles para un programa. Funciona porque un asistente de IA no distingue de forma fiable entre las instrucciones que le diste tú y las que encuentra por el camino, así que cualquier texto que lea acaba entrando en la conversación como si fuera una orden. A continuación te contamos cómo se camuflan y qué puedes hacer.

Cómo se esconde una orden en una página
Los métodos son muy variados. El más simple es el texto en blanco sobre fondo blanco, situado al final de un artículo donde nadie hace scroll. También se usan letras del mismo color que el fondo en tamaños diminutos, fragmentos escondidos en el código que la página no muestra pero que siguen ahí, o textos posicionados fuera de los límites de la pantalla. Para ti no existe; para el asistente, es contenido como cualquier otro.
El contenido de esas órdenes también varía según la intención. Los investigadores que han estudiado el fenómeno han encontrado desde instrucciones para que el asistente hable bien de un producto, hasta órdenes de que ignore lo que le habías pedido y diga otra cosa, o intentos de que recoja datos del usuario y los envíe a un enlace externo.
Una web con este truco no engaña a un usuario, sino a todos los asistentes que la visiten buscando información de ese tema. Y cuando el asistente forma parte de un agente con acceso a tus cuentas o tu navegador, el riesgo es todavía mayor: la página visitada pasa a tener una vía de influencia sobre algo más que una respuesta.
Cómo evitar este tipo de situaciones
Lo mejor que puedes hacer es extremar siempre las precauciones y revisar lo que hace tu agente. Si una respuesta de tu asistente te llega con recomendaciones sospechosamente parciales o con enlaces inesperados, verifica en la fuente antes de hacerle caso. Los ataques más dañinos siempre necesitan un paso final de tu parte.
Luego, cuida los permisos. La regla de oro es no darle a un agente acceso a las cuentas que no necesita para su tarea, y revisar qué puede tocar. Si el asistente solo puede resumir la página que le pasas, el peor daño es una respuesta errónea; si puede leer tu correo o comprar cosas, el escenario cambia bastante. Mantener las tareas sensibles separadas de las búsquedas genéricas es media batalla.










