El sol y el calor es uno de los grandes enemigos de cualquier dispositivo electrónico. Si quieres teletrabajar en un entorno con altas temperaturas, es importante asumir una serie de precauciones para evitar males mayores.
Trabajar desde casa tiene una gran cantidad de ventajas, especialmente relativas a la libertad y a las posibilidades que brinda en materia de conciliación familiar. Sin embargo, también es importante tener una serie de precauciones para asegurar que los meses que vamos a trabajar desde casa, no ocasionen ningún problema en nuestros equipos informáticos, especialmente durante el verano.
Cuando llegan los meses estivales, muchas empresas tienden a dejar que sus trabajadores puedan compaginar sus jornadas laborales con su día a día. Sin embargo, existe un problema a tener en cuenta: el impacto de la temperatura en nuestros equipos. A continuación, te contamos cómo puedes trabajar durante el verano sin que tus equipos se vean resentidos.

Escoge un buen lugar para teletrabajar
Comenzamos con lo más importante: la elección del lugar para trabajar. En la medida de lo posible, escoge un lugar que no tenga luz directa del sol, puesto que esto sobrecalentará la pantalla y la temperatura de la carcasa.
Además, es importante que intentes trabajar desde una habitación ventilada que tenga un ventilador o, en su defecto, un aire acondicionado. Así te podrás mantener fresco y tu portátil necesitará más tiempo para coger temperatura.
En el caso de que tengas aire o ventilador cerca, asegúrate de que la corriente de aire también le llega a él. De este modo, aprovecharás la refrigeración para ventilar a tus equipos.
Intenta elevar el portátil para favorecer la ventilación
Además, también es importante que estudies bien el lugar en el que vas a dejar tu ordenador apoyado. Lo ideal es que compres una base refrigeradora con ventiladores que permita trabajar mejor con altas temperaturas. Sin embargo, en el caso de que no tengas ninguna o no sea posible comprarla, siempre puedes intentar colocar el portátil sobre un soporte que lo eleve unos pocos centímetros. De este modo, mejorará la circulación del aire y esto tendrá un impacto directo en la temperatura de tu equipo.
Evita trabajar con el portátil apoyado sobre la cama o sobre tus piernas, puesto que generarás un extra de temperatura que puede afectar a su rendimiento.
Optimiza el uso de tu equipo
Al margen de todo lo anterior, existen algunos consejos que no tienen nada que ver ni con el lugar desde el que vamos a trabajar, ni con la ubicación exacta del portátil. Hacemos referencia al uso que hacemos del mismo. Y es que cuando las temperaturas con más exigentes, también es importante que adecuemos el uso de nuestro equipo al contexto que nos rodea.
Por ejemplo, deberemos evitar trabajar con programas que sean demasiado pesados y que consuman demasiados recursos. En el caso de hacerlo porque nuestro trabajo así nos lo obligue, deberemos intentar que no haya ningún otro programa en segundo plano o que tenemos las mínimas pestañas abiertas en nuestro ordenador.
El objetivo es el de minimizar los recursos que requiere nuestro equipo para funcionar y, de este modo, evitaremos que nuestro PC se caliente más de la cuenta.











