Vivimos una era en la que nuestra privacidad está siempre en entredicho. En este sentido, hay dos vías de protección principales. La primera escapa a nuestro control, porque son las medidas de precaución que deben tomar todas las aplicaciones y hardware que usamos en el día a día. Es decir, si hay un agujero de seguridad en una app o programa que usamos, y no es parcheado a tiempo, podremos sufrir (y pasa) una fuga de información sin que hayamos podido hacer nada para impedirlo.
La siguiente capa está en nosotros mismos. Son las medidas que cualquier usuario, incluso aquellos con un nivel básico de conocimientos, debe implementar en su día a día. Y es ahí donde podemos instalar antivirus, cortafuegos, usar apps de VPN e incluso utilizar aplicaciones que usan el famoso cifrado de extremo a extremo.
¿Qué es el cifrado de extremo a extremo?
El cifrado de extremo a extremo es una de las mejores formas de proteger ese contenido, ya que hace que solo el emisor y el destinatario puedan leerlo. Es decir, que el contenido de la conversación, las llamadas o los archivos queda protegido frente a terceros. Ni siquiera la aplicación puede saber lo que escribimos en un chat, ya que esa información, aunque sea interceptada, no podrá ser desencriptada.

Un ejemplo rápido: imagina que dos estudiantes se están pasando un papelito en clase con mensajes (¿quién no lo ha hecho?). En un momento dado, el profesor se da cuenta e intercepta el papelito. En una conversación cifrada, el profesor no podrá saber qué dice el mensaje porque no va a entenderlo gracias al cifrado. Eso es precisamente lo que ocurre con las apps que usan el cifrado de extremo a extremo.
¿Es infalible el cifrado de extremo a extremo?
Lo cierto es que no. El acceso físico al dispositivo sigue siendo la manera más habitual de acceder a conversaciones. En ese momento el cifrado pierde el sentido porque, si alguien accede a nuestro terminal, todas esas conversaciones en apps con cifrado podrán ser leídas con las herramientas adecuadas.
Apps que tienen cifrado de extremo a extremo
Signal
Signal es una de las aplicaciones más recomendables para quien prioriza la privacidad por encima de todo. Permite enviar mensajes, hacer llamadas y videollamadas, compartir archivos y crear grupos con cifrado de extremo a extremo activado de forma predeterminada.
Su principal ventaja es que recopila muy pocos datos y no incorpora publicidad ni funciones diseñadas para mantenerte más tiempo dentro de la aplicación. Su diseño es sencillo y se parece bastante a WhatsApp, por lo que la adaptación no resulta complicada.
WhatsApp utiliza cifrado de extremo a extremo en los mensajes, llamadas, videollamadas y archivos enviados entre usuarios. Esto significa que ni WhatsApp ni Meta deberían poder leer el contenido de tus conversaciones personales.
Su gran ventaja es la cantidad de gente que la utiliza. No hace falta convencer a familiares, amigos o compañeros de instalar otra aplicación, porque lo más probable es que ya estén dentro.

Telegram y sus chats secretos
Telegram es una aplicación muy popular y la eterna alternativa a WhatsApp. Pero conviene conocer una diferencia importante. Los chats normales no usan cifrado de extremo a extremo, sino un sistema de cifrado entre el usuario y los servidores de la compañía.
Para contar con protección de extremo a extremo, hay que abrir un chat secreto. Estos chats solo están disponibles entre dos personas, no se sincronizan con otros dispositivos y pueden configurarse para que los mensajes se borren solos después de un tiempo.
Proton Mail
El correo electrónico es uno de los puntos más débiles de la privacidad digital. Aunque muchos servicios usan conexiones seguras, eso no significa que todos los correos estén cifrados de extremo a extremo.
Proton Mail es una de las alternativas más conocidas para proteger el correo. Los mensajes enviados entre cuentas de Proton Mail pueden ir cifrados de extremo a extremo, y el servicio permite proteger con contraseña correos enviados a otras plataformas.











