Seguro que ya has leído más de una vez que Windows 10 está llegando al final de su ciclo de vida. Sin embargo, pese a que es cierto que no va a recibir nuevas actualizaciones que incorporen funciones o características innovadoras, esto no quiere decir que deje de recibir actualizaciones de seguridad. Microsoft ha creado un programa específicamente diseñado para que los equipos que todavía utilizan este sistema operativo puedan seguir recibiendo parches de seguridad durante un periodo adicional.
Windows 10 ha llegado a su final en lo que al desarrollo de nuevas características y funciones se refiere. Si todavía tienes un ordenador que utiliza esta versión del sistema operativo, no debes preocuparte. Pese a que cuando se conoció esta noticia surgieron muchas dudas entre los usuarios, la realidad es que los equipos pueden continuar funcionando con normalidad sin que los datos o la información almacenada en su interior se vean comprometidos.
Microsoft puso en marcha un programa conocido como Extended Security Updates (ESU), que permite a los usuarios continuar recibiendo actualizaciones críticas de seguridad para evitar posibles problemas derivados de nuevas amenazas. De este modo, aunque Windows 10 haya dejado de recibir soporte tradicional, podremos seguir teniendo la tranquilidad de que nuestro ordenador permanece protegido.

Qué son y para qué sirven las actualizaciones ESU de Windows 10
Este tipo de actualizaciones suponen un soporte ampliado que permite a los ordenadores continuar recibiendo parches de seguridad cuando el soporte tradicional ha finalizado. Uno de los principales beneficios para los usuarios que se acogen a este tipo de programas es que el fabricante continúa corrigiendo vulnerabilidades, errores críticos y cualquier problema relacionado con la seguridad del dispositivo. El objetivo es que el usuario pueda seguir utilizando su equipo con tranquilidad y confianza, sabiendo que mantiene unos estándares de protección adecuados.
La principal diferencia de este tipo de actualizaciones respecto al resto de las que estamos acostumbrados a recibir habitualmente es que, en esta ocasión, no incorporan grandes cambios en el sistema operativo. En su lugar, los parches de seguridad se centran en corregir errores relacionados con brechas de seguridad o posibles filtraciones que hayan sido detectadas.
Cómo comprobar si tu ordenador es compatible
Lo mejor de todo es que comprobar si tu ordenador es compatible con este tipo de actualizaciones resulta muy sencillo. Únicamente tienes que seguir la siguiente ruta:
- Abre el menú de Inicio.
- Accede a Configuración.
- Selecciona “Actualización y seguridad”
- Pulsa en Windows Update.
En el caso de que tu ordenador pertenezca a este programa, aparecerá información relacionada con el mismo o con la disponibilidad de nuevas actualizaciones que tengas pendientes. Si bien es cierto que la mayoría de los equipos son compatibles, es posible que nos encontremos con algún modelo concreto que no lo sea. En ese caso, podremos confirmarlo accediendo a la ruta que hemos mencionado previamente.
Si tu ordenador no pertenece a este programa, no te preocupes. Esto no quiere decir que tengas que dejar de utilizarlo, pero sí que deberías extremar las precauciones para evitar comprometer la información que tienes almacenada en tu equipo.











