Los que hemos crecido con los famosos ruidos en que hacía la conexión a Internet hemos visto como esta tecnología ha ido avanzando en eficiencia y velocidad para todos los sistemas compatibles. De hecho, uno de los cambios más importantes que vimos en esta tecnología a nivel de casa fue la llegada del ADSL mucho antes de la integración de la fibra óptica, que es elemento de conectividad más actual del que disponemos. Sin embargo, como ocurre muchas veces cuando hablamos de telecomunicaciones, se desechan los estándares más antiguos para dar paso a los nuevos y esto es lo que quiere hacer Europa próximamente con el ADSL.
Curiosamente todavía hay compañías telefónicas que siguen ofreciendo este servicio, pero al precio al que está la instalación de la fibra óptica no es de extrañar que más de uno quiera dar el salto a este tipo de conexión aunque no todo es querer en este sentido.
Porque Europa quiere decir adiós a la ADSL
En los últimos treinta años han sido claves en el desarrollo de las telecomunicaciones. De tener un único teléfono en casa hemos pasado no solo a tener casi uno en cada habitación, sino que la tecnología móvil ha permitido disponer de un aparato personal en el bolsillo para conectar con cualquier persona en cualquier momento. La gran revolución ha llegado con el internet inmóvil y las últimas tecnologías que ofrecen una mayor potencia y velocidad para navegar por la red sin perder ninguna de las conexiones anteriores y todo de nuevo desde un dispositivo que cabe en el bolsillo.

Pero si nos centramos en el ámbito de los hogares, el ADSL ha reinado en estos durante muchos años y poco a poco la instalación de la fibra óptica ha hecho que en el caso de España muchos usuarios hayan cambiado un estándar por otro que es mucho más eficiente y que ofrece muchas más posibilidades.
Precisamente esto también es lo que opinan en Bruselas, donde la Comisión quiere establecer por ley el apagado definitivo del ADSL. Y es que los mandatarios lo tienen bastante claro que apostar por el futuro supone dejar a un lado todos esos elementos que un día nos hicieron grandes, pero que a día de hoy han quedado en desuso gracias a que la tecnología ofrece muchas más posibilidades.
De hecho existe una consideración bastante extendida de que no solamente la fibra óptica es un motivo de peso para eliminarla, sino que también disponemos de otros elementos de conexión cuya infraestructura es mucho más ligera o por lo menos invisible cuando hablamos de las telecomunicaciones por satélite, las cuales ofrecen conexión a Internet a través de un dispositivo colocado en alguna órbita de la Tierra.
Cuáles son los retos que afrontar para que el ADSL deje de existir en 2030
Como puedes ver es bastante obvio que la transición hacia una dependencia de la fibra óptica y de las tecnologías satelitales es un hecho no solamente porque físicamente estas tecnologías ya están muy presentes sino porque también Europa y lo establecerá por ley dentro del marco de la ley de redes digitales que pretende aplicar próximamente para que los Estados miembros adopten las últimas tecnologías para que sus ciudadanos se valgan de ellas cuando se trata de comunicarse.
Ahora bien, no todo es tan sencillo como aplicar una ley, sino que también se requieren de elementos por parte de las diferentes compañías con el fin de favorecer esta transición de manera lógica y también de manera ordenada hasta llegar a esta fecha límite.

Lo cierto es que todo tiene que ver con un problema de infraestructura, el cual requiere sustituir las antiguas conexiones de cobre por las de fibra óptica que son mucho más potentes y ofrecen más capacidad a todos los retos de comunicación a los que se enfrenta la industria actual.
Por supuesto no solamente es importante la instalación física de este cableado, sino también de apostar por otros modelos de conexión tal y como hemos dicho antes cuando hablamos de la tecnología satelital móvil, la cual ya ha demostrado ser más que deficiente en esos lugares donde es imposible llevar una conexión de fibra óptica, pero sí aplicar una que se pueda recibir mediante una antena desde cualquier parte del mundo.











