Los videoclips son una seña de identidad de los artistas musicales. Sirven para dar vida a un tema y realizar la correspondiente campaña de promoción. Hoy en día, los videos musicales son parte fundamental de YouTube e incluso de las plataformas de streaming como Spotify.
Pero a mediados de 1995 no había redes sociales y casi nadie tenía Internet. En aquel entonces, Michael Jackson estaba en la cima del mundo y, dentro de los temas de su disco History, llegó a realizar el videoclip más caro de la historia de la música. Es un récord que aún hoy sigue vigente y que nos dice mucho sobre la época y sobre la dimensión de todo lo que el Rey del Pop creaba.
Scream, un videoclip muy, muy caro
Scream es un videoclip curioso. Se ambienta en una nave espacial y Michael Jackson canta junto a su hermana Janet. El videoclip es en blanco y negro y se desarrolla en diferentes estancias dentro de la nave. Baile y música al estilo Jackson en 4 minutos y 46 segundos que costaron 7 millones de dólares. Pero, ¿por qué fue tan caro?

El coste de Scream
En 1995, los efectos especiales eran muy caros. Si James Cameron hubiese rodado Terminator 2 en 2026, posiblemente hubiera costado la mitad o menos. Pero a mediados de los años 90 los efectos digitales eran bastante novedosos y los mejores eran bastante costosos.
Scream está lleno de efectos especiales para recrear la nave y diferentes efectos dentro del videoclip. Entre los datos que han trascendido, se gastaron más de cinco millones de dólares entre decorados y construcción de escenarios. Solo la nave generada por CGI costó 65.000 dólares, que ya era el coste de un videoclip normal de la época.

Se calcula que la iluminación costó 175.000 dólares, mientras que las guitarras Gibson que Michael destruye tenían un coste de 53.000 dólares cada una. Hay efectos de morphing en objetos que costaron 50.000 dólares, a lo que hay que sumar unos 40.000 en coreografía y otros como construcción, vestuario, maquillaje, rodaje y postproducción.
También hay que tener en cuenta que Michael Jackson siempre se rodeaba de los mejores, y eso incluye al director del videoclip. El elegido en este caso fue Mark Romanek, que ha trabajado también con David Bowie, Madonna, Justin Timberlake, Taylor Swift, Coldplay, Jay-Z o U2, entre otros. Teniendo en cuenta todo lo anterior, Scream costó unas 35 veces más que los aproximadamente 200.000 dólares que se citaban como coste medio de un videoclip de la época.

¿Cuánto cuestan los videoclips en 2026?
Lo de Scream y Michael Jackson es otra liga. Hoy en día los costes en general son mucho menores, sobre todo porque la tecnología ha democratizado las herramientas de producción. Un videoclip básico puede costar entre 500 y 5.000 dólares, mientras que una producción independiente profesional se puede ir a los 20.000 o 50.000 dólares.
Las producciones más ambiciosas parten de los 200.000 euros en adelante. Como decimos, la gran diferencia respecto a 1995 es que hoy las cámaras digitales, CGI, edición, drones y otras herramientas permiten conseguir resultados visuales muy potentes con presupuestos muchísimo menores.










