Al terminar la Segunda Guerra Mundial, se vivieron épocas de tensión permanente entre Estados Unidos y Rusia. Derrotar al enemigo común no generó sino competencia, que se mostró primero en la carrera nuclear y después en la espacial. Tantos años de tensión, de amenaza de guerra nuclear global y de espionaje, dieron como resultado algunas historias que fueron llevadas al cine, pero también al mundo de los videojuegos.
Hay varios títulos que han tenido la Guerra Fría como eje central de la historia. De hecho, ha sido un contexto histórico y político que de alguna manera siempre ha estado presente en el mundo de los videojuegos. ¿Acaso hemos olvidado a Zangief bailando con Gorbachov cuando ganaba a Bison en Street Fighter?
Videojuegos ambientados en la Guerra Fría
El contexto de la Guerra Fría se ha representado de diferente manera en el mundo de los videojuegos. En sus comienzos hemos visto batallas de tanques en la era de la Atari y los primeros arcades. Pero también hemos visto a Rambo en forma de píxel o el clásico Commando. En este listado, encontrarás alguno de los mejores, más cercanos en el tiempo.

Call of Duty: Black Ops Cold War
Call of Duty: Black Ops Cold War lleva al jugador a los primeros años ochenta, en la recta final de la Guerra Fría, cuando cualquier movimiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética podía escalar hasta un conflicto nuclear.
La campaña mezcla figuras históricas, espionaje, conspiraciones y operaciones encubiertas por Berlín Oriental, Vietnam, Moscú, Cuba o Turquía. El juego incluye decisiones, pruebas que analizar y varias rutas narrativas, aunque todo queda envuelto en el estilo exagerado y cinematográfico habitual de la saga.

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain
Metal Gear Solid V: The Phantom Pain se sitúa en 1984, en plena Guerra Fría, pero utiliza el conflicto como telón de fondo para una historia mucho más personal sobre venganza, control, propaganda y mercenarios.
Snake despierta tras años en coma y crea Diamond Dogs, una organización militar privada desde la que opera en Afganistán y en zonas de África afectadas por guerras indirectas entre grandes potencias. El juego convierte la infiltración en un enorme mundo abierto donde cada misión se puede afrontar de muchas formas.

Operation Flashpoint: Cold War Crisis
Operation Flashpoint: Cold War Crisis es uno de los simuladores militares más importantes de la historia del videojuego. Lanzado en 2001, plantea una invasión soviética ficticia de varias islas del Atlántico Norte en 1985, justo cuando la tensión entre bloques todavía podía desembocar en una guerra abierta.
Su propuesta fue revolucionaria porque apostaba por escenarios enormes, combates lentos, armas realistas y una sensación de vulnerabilidad poco habitual, ya que una bala podía acabar con el jugador y no había héroes capaces de eliminar a un ejército entero en solitario.

GoldenEye 007
GoldenEye 007 no transcurre exactamente durante los años más duros de la Guerra Fría, sino en sus últimos ecos tras la caída de la Unión Soviética. Aun así, toda su identidad nace de aquel mundo de espías, instalaciones secretas, armas satelitales, antiguos agentes soviéticos y amenazas nucleares.
Basado en la película de James Bond del mismo nombre, el juego de Nintendo 64 se convirtió en una leyenda por su campaña y, sobre todo, por su multijugador a pantalla dividida. Para toda una generación, GoldenEye fue la puerta de entrada al espionaje de la Guerra Fría, siendo uno de los juegos más recordados y valorados de la plataforma.

Wargame: Red Dragon
Wargame: Red Dragon es una elección imprescindible para completar esta lista. El juego se sitúa entre 1975 y 1991 y permite dirigir ejércitos de distintos países en enfrentamientos hipotéticos que nunca llegaron a producirse.
Tanques, helicópteros, cazas, submarinos, infantería y artillería se combinan en mapas enormes donde importa tanto la posición de las unidades como conocer sus puntos débiles. No cuenta una historia de espionaje como Metal Gear, pero transmite muy bien la lógica de la Guerra Fría con dos bloques armados hasta los dientes, preparados para una batalla que podía cambiar el mundo.












