Vivimos en la era del streaming, con plataformas como Netflix, Prime Video o Disney+ liderando el sector. La tecnología, con Internet a la cabeza, nos ha permitido tener a nuestra disposición una especie de videoclub digital con miles y miles de películas disponibles a golpe de botón del mando a distancia.
Estas plataformas han cambiado nuestra manera de consumir cine en casa y los videoclubs han quedado relegados al recuerdo más nostálgico. Pero la realidad es que los cines siguen funcionando a muy buen ritmo. No obstante, una película que se estrenaba en el cine era algo muy exclusivo y tardaba bastante más tiempo en verse en formato doméstico.
Antes, cuando una película se estrenaba en el cine, había que esperar mucho tiempo para verla en casa. Meses. A veces más de un año. Hoy la espera puede ser de unas semanas. ¿Por qué pasa esto hoy y no pasaba antes?
Cuando el videoclub tenía que esperar
En los años ochenta y noventa, el cine era la primera gran ventana de explotación de una película. Después llegaban el VHS, el alquiler en videoclub, la venta doméstica, la televisión de pago y, por último, la televisión en abierto.

Cada fase tenía su momento porque cada una generaba dinero de forma distinta. Un ejemplo muy claro es Parque Jurásico. Se estrenó en los cines de Estados Unidos el 11 de junio de 1993 y no llegó oficialmente al VHS hasta el 4 de octubre de 1994. Pasaron casi 16 meses entre ambas fechas.
La estrategia de los estudios pasaba por explotar al máximo su rentabilidad. Primero con las entradas de cine. Después, cuando la película ya había agotado buena parte de su recorrido en salas, el VHS daba una segunda vida comercial al título. Pero también podían pasar bastantes meses entre el estreno de una película en cines de Estados Unidos y su llegada a Europa.
El cambio llegó
La gran transformación empezó antes de Netflix. Primero llegaron el DVD, el Blu-ray y las descargas digitales. Después aparecieron los alquileres y compras online. El tiempo comenzó a reducirse en los años 90 a unos pocos meses.

Pero un cambio trascendental ocurrió durante la pandemia de 2020. Las salas cerraron o funcionaron con grandes limitaciones. Los estudios tuvieron que encontrar otra forma de estrenar sus películas. Algunas se lanzaron directamente en plataformas y otras llegaron al alquiler digital mucho antes de lo habitual.
Ese cambio modificó las reglas de Hollywood. Universal y la cadena AMC, por ejemplo, acordaron que las películas de Universal pudieran pasar al alquiler digital prémium tras solo 17 días de exclusividad en cines. Antes, la ventana tradicional rondaba los 75 o 90 días.
The Fall Guy (El especialista en España), por ejemplo, se estrenó en cines el 3 de mayo de 2024. El 21 de mayo ya podía alquilarse o comprarse digitalmente mediante vídeo bajo demanda prémium. Pero no llegó al catálogo de Peacock hasta el 30 de agosto. Es decir, apareció para verla en casa solo 18 días después, pero no estuvo incluida en una suscripción hasta casi cuatro meses después.

Los estudios hacen esto porque el alquiler digital prémium todavía puede generar ingresos directos. Una familia que no quiere ir al cine puede pagar por verla antes. Más tarde, la llegada a una plataforma sirve para captar suscriptores, evitar bajas y mantener el interés por la película.
Las películas que triunfan esperan más
Pero, como ocurrió en su día con Parque Jurásico, que hemos mencionado más arriba, una película que funciona muy bien en cines puede tardar más en llegar al streaming. Del revés 2 se estrenó el 14 de junio de 2024. Primero llegó a compra o alquiler digital el 20 de agosto y, finalmente, se incorporó a Disney+ el 25 de septiembre. Pasaron algo más de tres meses entre su estreno en salas y su llegada a la plataforma.
Barbie siguió un camino parecido. Se estrenó en cines el 21 de julio de 2023, estuvo disponible para compra digital el 12 de septiembre y llegó a Max el 15 de diciembre. Es decir, si las salas siguen llenándose, el estudio no tiene demasiados motivos para regalar tan pronto una película dentro de una suscripción mensual.
Queda claro que la industria ha cambiado y seguirá cambiando. Lo mejor de todo, al menos para los amantes del cine, es tener la posibilidad de disfrutar de una película en los mayores medios posibles.











