Te llaman desde un número que empieza por 400; no lo coges porque te resulta extraño, devuelves la llamada, pero no puedes, no es posible. ¿Qué pasa? Detrás de estas llamadas que están desconcertando a muchos usuarios está la nueva numeración reservada en España para identificar las llamadas comerciales.
El sistema está operativo desde hace unos días, pero ya está siendo usado de forma fraudulenta porque ese prefijo no certifica que la persona que está al otro lado sea quien dice ser. Si estás recibiendo estas llamadas y no te has atrevido a cogerlas por desconocimiento y porque el número te ha resultado muy extraño, no te preocupes. Te contamos todo al respecto…
¿Qué significa que un número empiece por 400?
La nueva numeración utiliza números nacionales de nueve cifras que comienzan por 400. No hay que confundirlo con el código o prefijo de llamadas desde otro país. Se trata de la consecuencia directa de una resolución publicada en el BOE que reserva este rango para llamadas comerciales y obliga a utilizarlo a las empresas comprendidas en el ámbito de la normativa, con las excepciones previstas legalmente.

Lo que busca el cambio es separar las llamadas de venta de otras comunicaciones. Hasta ahora, las llamadas de spam podían llegar desde cualquier número, fijo, móvil y hasta de un número desconocido. Con el nuevo sistema, podemos identificar directamente ese fin comercial de un vistazo y decidir si queremos responder.
De hecho, es un número para solo realizar llamadas; por ese motivo, si te has encontrado con una llamada perdida de este tipo de números y has intentado devolver la llamada, no habrás podido hacerlo.
¿Estafas desde el número 400?
La policía ya está alertando que ciberdelincuentes pueden hacerse pasar por compañías mediante llamadas desde números que comienzan por +400 para conseguir datos bancarios. Hay que extremar las precauciones y tener claro que una numeración reconocible puede ayudarnos a clasificar una llamada, pero no basta para comprobar quién la realiza.
Cuando alguien suplanta a una empresa por teléfono para conseguir datos personales, claves o dinero, hablamos de vishing. El pretexto puede ser una incidencia, una supuesta revisión de facturación o cualquier otra explicación que nos anime a actuar sin comprobarlo.

Lo más sensato es no facilitar contraseñas, códigos de verificación ni datos de tarjetas ante una llamada inesperada. Si tenemos dudas, colgamos y contactamos con la empresa por un canal oficial que hayamos localizado nosotros. No necesitamos resolver una supuesta incidencia mientras una persona desconocida nos presiona al teléfono.
Si ya hemos facilitado información bancaria, debemos contactar inmediatamente con el banco para que valore las medidas necesarias y pueda bloquear posibles operaciones fraudulentas. Regalar datos personales a la primera llamada que nos suena y atendemos es el primer error. Para todo este tipo de llamadas, la famosa Lista Robinson sigue siendo válida porque aplica a todas las empresas que usan el 400 para realizar comunicaciones comerciales.










