apagar y encender

El motivo real de por qué el famoso «apagar y encender» sigue arreglando tantos dispositivos

Apaga y enciende, Manolo

Es un clásico y lo lleva siendo durante décadas. Cualquier usuario, independientemente de sus conocimientos tecnológicos, sabe que apagar y encender un dispositivo puede arreglar un problema puntual. Es algo que aplicamos a la tele, al móvil, a la consola y hasta al aparato de aire acondicionado.

No es magia ni algo aleatorio que haga que un dispositivo deje de tener un fallo y funcione de nuevo. Hay explicaciones técnicas detrás de ese simple gesto que, aunque muchas veces no es suficiente cuando la avería es más grave, nos suele sacar de muchos atolladeros, al menos de manera temporal.

La explicación técnica detrás de «apagar y encender»

Muchos usuarios solo ven un simple gesto a la hora de apagar y encender, como es darle a un botón. Pero, dentro del dispositivo, ese gesto es más importante de lo que parece. Hay que tener en cuenta que, mientras usamos un ordenador, un móvil, un router o una consola, las aplicaciones abren procesos, reservan memoria y mantienen conexiones activas.

Apagando una impresora

Normalmente, todo se libera al cerrar cada programa, pero algunos procesos pueden quedarse bloqueados. Al apagar el dispositivo y volver a encenderlo, forzamos un reinicio del sistema, por lo que se cierran las aplicaciones y se elimina la información temporal almacenada en la memoria RAM, devolviendo el dispositivo a un estado más limpio.

Hay que tener en cuenta que el proceso también puede reiniciar controladores imprescindibles para el correcto funcionamiento del dispositivo. Hablamos de hardware como la tarjeta gráfica, el Wi-Fi, el Bluetooth, la cámara, los puertos USB o la pantalla. Si uno de ellos deja de responder correctamente, una aplicación puede bloquearse o un dispositivo puede desaparecer del sistema.

En los tiempos que corren, muchas aplicaciones también dependen de la conexión a Internet, algo que igualmente se reinicia en el dispositivo cuando se apaga y se enciende. Y lo mismo ocurre con las actualizaciones, ya que el sistema puede completar la instalación de parches, actualizar controladores y reemplazar componentes protegidos. Por eso, un reinicio puede solucionar un error aparentemente inexplicable.

Imagen de cómo operar un televisor con un control remoto

En general, ese apagado hace que algunos circuitos pierdan la energía almacenada y los componentes vuelvan a un estado eléctrico inicial. Después, al conectarlo otra vez, el dispositivo realiza un arranque más completo. No conviene cortar la corriente de forma habitual mientras se está instalando una actualización o escribiendo datos, pero puede ser útil cuando el equipo no responde al botón de apagado normal.

Hay veces que no sirve de nada

Como hemos comentado, no es magia ni mucho menos. Habrá problemas técnicos a los que un reinicio no pueda hacer frente. Ten en cuenta que reiniciar no arregla una pantalla rota ni una batería deteriorada, un disco con sectores dañados ni un componente que está fallando físicamente. Tampoco elimina un virus ni corrige una aplicación incompatible de forma permanente.

Si el problema reaparece todo el tiempo, apagar y encender solo está ocultando el síntoma. En ese caso conviene actualizar el sistema, revisar los controladores y comprobar el almacenamiento, además de analizar el consumo de memoria y buscar qué aplicación o componente provoca el fallo.

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