Es curioso, porque aunque a muchos les encantaría recibir la visita de naves extraterrestres, hasta el momento, que sepamos, somos nosotros los humanos los que estamos llenando otros mundos de naves, sondas, robots y hasta drones.
El siguiente gran paso será enviar Dragonfly, un dron nuclear que la NASA quiere enviar a las inmediaciones de Saturno, concretamente a su luna Titán. Titán es la segunda luna más grande del Sistema Solar y, de hecho, es más grande que el planeta Mercurio. La NASA cree que su superficie puede darnos pistas sobre la vida fuera de la Tierra.
Titán, un candidato a vida extraterrestre
Titán es una luna que tiene una química orgánica compleja única en el sistema solar y un océano subterráneo de agua líquida, según las investigaciones más recientes. Se le considera un «laboratorio a escala planetaria» para entender cómo surgió la vida en la Tierra primitiva.

Hasta el día de hoy, solo la misión de la NASA/ESA Cassini-Huygens ha logrado aterrizar en Titán. Ocurrió en 2005 y pudimos ver sus primeras imágenes desde el aire y desde tierra firme. Titán tiene bloques de agua pura congelados y lagos de metano. Los científicos se frotan las manos sobre lo que podrían aprender y descubrir en este mundo tan especial.
Dragonfly, el dron nuclear que vamos a enviar a Titán
La NASA quiere saber más sobre Titán y lleva mucho tiempo trabajando en Dragonfly, un dron que no se parece a ninguno enviado hasta ahora a otro mundo. Hablamos de un dron con energía nuclear capaz de volar sobre la superficie de Titán.
Pero cuando hablamos de dron, no debemos pensar en un pequeño juguete. Dragonfly tiene el tamaño de un coche pequeño y podrá desplazarse varios kilómetros entre distintos puntos de la superficie de Titán. Su objetivo no es buscar vida directamente, sino estudiar la química prebiótica del entorno, es decir, los procesos químicos que en la Tierra precedieron a la vida.

Funcionará con energía nuclear
A diferencia de Marte o la Luna, Titán es un mundo muy lejano y frío. La luz del Sol llega muy debilitada a su superficie y no podemos depender de los paneles solares que tan buen resultado han dado otras veces. Por ese motivo, Dragonfly utilizará un generador termoeléctrico de radioisótopos, conocido como MMRTG.
Al igual que las famosas sondas Voyager, que siguen funcionando aunque no les llegue casi luz del Sol, Dragonfly funcionará gracias a la desintegración radiactiva de Plutonio-238 para generar calor y convertirlo en electricidad. Proporciona alrededor de 120 vatios de potencia eléctrica continua y calor para mantener la temperatura interna del vehículo.
La NASA calcula que un solo día de operación en Titán requeriría aproximadamente dos toneladas de baterías si se prescindiera del generador nuclear. Con el MMRTG, la masa del sistema de energía se reduce drásticamente y la misión puede durar varios años.
Cómo volará sobre Titán
Dragonfly está diseñado como un rotorcraft de ocho rotores, un octocóptero capaz de despegar verticalmente, volar varios kilómetros y aterrizar en nuevos puntos de interés. La atmósfera de Titán es mucho más densa que la de la Tierra y la gravedad es menor, condiciones que favorecen el vuelo de un vehículo de este tipo.
Durante la noche titánica, el dron permanecerá posado y utilizará la energía del MMRTG para recargar sus baterías y mantenerse caliente. De esta forma podrá repetir el ciclo de vuelo y exploración durante varios años. La misión está diseñada para cubrir más de 80 kilómetros de superficie en total, visitando decenas de lugares distintos.
¿Descubrirá vida?
No parece probable, pero no es descartable. Dragonfly incorporará un conjunto de instrumentos científicos para analizar el terreno y la atmósfera. Uno de los objetivos principales es investigar hasta qué punto ha avanzado la química prebiótica en Titán.
La luna está cubierta de compuestos orgánicos complejos formados a partir de metano y nitrógeno bajo la acción de la luz solar y las partículas procedentes del espacio. Dragonfly buscará entender cómo se forman y evolucionan esas moléculas en un mundo con lagos de hidrocarburos, dunas y criovolcanes. También estudiará la habitabilidad del entorno, es decir, si las condiciones podrían haber permitido, en algún momento, procesos similares a los que dieron origen a la vida en la Tierra.

Cuándo y cómo llegará
El lanzamiento de Dragonfly está previsto para julio de 2028, dentro de una ventana que se abrirá a partir del día 5 de ese mes. La misión utilizará un cohete Falcon Heavy de SpaceX, que despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. La misión forma parte del programa New Frontiers de la NASA y está gestionada por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins.
El viaje hasta Saturno durará varios años. Dragonfly llegará a Titán hacia 2034, una vez haya completado la travesía interplanetaria y las maniobras de aproximación. Una vez en la superficie, está previsto que opere durante al menos dos años y medio.










